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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Los bebés no se fabrican

Clemente Ferrer (Madrid)
Redacción
jueves, 9 de julio de 2009, 04:00 h (CET)
El New York Times divulgó una crónica donde el sociólogo Dalton Conley aseveraba que “la mayoría de los americanos ven al feto como un individuo en construcción”. Este equivocado modelo está de vigente entre los fanáticos del aborto.

Otros cavilan que el bebé debe tener todo el apoyo necesario ya que, como embrión, tiene el mismo derecho a existir que una mortal adulto. El redactor Michael Kinsley expresa su posición en el Washington Post: “Me cuesta creer que un puñado de células tengan los mismos derechos que el lector de este artículo”.

Hay algo de verdad en esta premisa: nada puede ser una cosa bien determinada hasta que no toma su forma completa. Y la forma de una cosa “en construcción” es algo impuesto desde fuera. Lo que no percibe Kinsley es que en el desarrollo de un bebé, la forma está presente desde el momento de la fecundación.

Comparar el nacimiento de un ser humano con el proceso de producción de un vehículo, es absolutamente errada. A diferencia de lo que sucede con las cosas, a los seres humanos nadie los fabrica.

A los cuerpos vivos no se les da forma ni se les define externamente. Se definen y se determinan a sí mismos. La naturaleza de un ser vivo está en sus genes desde el inicio, y esa forma comienza a ser desde el momento de su fecundación.

La naturaleza de un chiquillo subsiste con independencia de cuál es su aspecto. Entre tanto, en un imposibilitado que persista con aliento, hay una persona humana y no un simple manojo de células. Un ser humano en estado vegetativo permanece siendo un ser vivo, hasta el momento de su defunción.

“Algunos de nosotros terminaremos siendo unos discapacitados como consecuencia de un accidente o de la ancianidad. No podremos desarrollar bien nuestra capacidad, de razonar, de elegir o de querer. Entonces nuestra humanidad estará escondida, al igual que cuando fuimos concebidos, pero eso no significa que no estemos presentes”, afirma Richard Stith profesor de la Valparaiso University School of Law (EE.UU.).

“El niño por nacer es un ser humano a partir de la concepción, y su vida debe ser respetada. Esa vida fue redimida por Cristo, esa vida es un regalo de Dios”, afirma el teólogo suizo, Karl Barth.

CLEMENTE FERRER ROSELLÓ. Presidente del Instituto Europeo de Marketing, Comunicación y Publicidad. Madrid.

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