Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

Que el jefe sea sajado y el líder agasajado

Ángel Sáez
Ángel Sáez
miércoles, 8 de julio de 2009, 08:28 h (CET)
(NUEVA VERSIÓN; INTERINA O PROVISIONAL,

MIENTRAS NO SEA DEFINITIVA)

El hábito (hijo de la costumbre) y la resonancia (renuevo del eco), el trato (gemelo del roce) y la confusión (melliza de la profusión), el uso (retoño de la asiduidad) y la recurrencia (que, siendo un bebé de dos semanas incompletas, fue dada en adopción a una yerma redundancia) de las palabras, el humorismo humanista y la ironía hilarante son las cuatro mejores, por más complejas, complementarias y completas (y reputadas aquí y allá, por la inmensa mayoría de los críticos más sesudos que en el interior y en el exterior del país fueron y son, típicas, tópicas o características, debido al común argumento incontrovertible de su clasicismo inconcuso) parejas de baile de salón que más entran en la pista a lucir el arte de Terpsícore y más airosas salen del compromiso, quiero decir, relucen (porque lo desbastan y pulen ora personas peritas en relaciones sociales, ora ciudadanos expertos en recursos humanos) para explicar por qué llamamos “líder” a quien, en puridad, sólo ostenta (aunque hay casos puntuales en los que cabría afirmar que detentan) el poder y actúa movido por un sinfín de (sin)razones o (in)congruencias, o sea, ejerce sus funciones acudiendo al escasamente convincente o nada persuasivo “ordeno y mando” (incluso a distancia) dentro del grupo o la organización que sea, y “jefe” a quien aglutina inteligencias en torno a un mismo proyecto, moviendo o haciendo que giren y funcionen a las mil maravillas las múltiples piezas del complicado engranaje de la maquinaria humanizante que conforman, engrasada con los selectos aceites de la tolerancia, la solidaridad, el progreso, la empatía y la dignidad, y dirige voluntades, orientándolas (“ennortándolas”, “occidentándolas” o “ensurándolas”, según acaezca u ocurra en cada caso concreto) en la dirección correcta (que corta, enmienda o suprime la línea o recta incorrecta), a fin de tratar de lograr lo que se había propuesto y, como corolario o correlato, obtener los resultados óptimos, inmejorables.

Por lo tanto, salvo las contadas (sobran los dedos de una mano para llevar a cabo tal fin) excepciones de rigor (que vienen a confirmar la regla), sean agasajados, nada más arribar a puerto (helipuerto o aeropuerto), los líderes, por su edificante, interactivo, provechoso y transversal trabajo; y ciertos quistes, jefes o diviesos, por su aspecto chungo o perfil purulento, sean desinfectados, sajados, extirpados, limpiados y suturados de arriba abajo.

Noticias relacionadas

Patriotismo vs. pasotismo

“Cuando la patria está en peligro no hay derechos para nadie, sino sólo deberes” E. von Wildenbruch

La retirada de Trump del acuerdo sobre cambio climático y el movimiento social que desencadenó

Falta de educación

El respeto, la educación y los buenos modales se están perdiendo en los adolescentes

El nefasto cuento de la lechera del separatismo catalán

“Es lastimoso que seamos seducidos por nuestras propias bufonadas e invenciones” M.E de Montaigne

Sin retorno

a locura melancólica no tiene sentido; pero el reto del progreso no admite enajenaciones
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris