Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Ganaderos de lidia: Criar para matar

Julio Ortega
Redacción
lunes, 6 de julio de 2009, 15:56 h (CET)
Traspasar el umbral a partir del cual se extiende el mundo del toreo, es como franquear la entrada a una de esas “Casas del Horror”, donde tras cada puerta y bajo mil formas se esconde el espanto. Pero la diferencia es una y determinante: tales establecimientos no albergan más que una parodia cuyo objeto es entretener, la tauromaquia, que en el colmo de la aberración se arroga entre otros el mismo fin, es sin embargo real y el dolor y la muerte que exhibe no son una mascarada, pues uno de los actores, siempre diferente pero siempre perteneciente a la misma especie, acaba la función derramando invariablemente su sangre en el escenario y perdiendo la vida tras un sufrimiento hondo y atroz.

Creyendo que mi capacidad de asombro ante la suciedad taurina estaba ya colmada, se me ocurrió dar un “paseillo” al otro lado de una de esas puertas que llámese “Gayola” o “de Chiqueros” y aún sonando en el instante de cruzarla un pasodoble con más de composición fúnebre que de marcha ligera, no era sinó el acceso a un siniestro criadero. El nombre que rezaba en dicha entrada era: “Ganaderos de Lidia Unidos”, pero igualmente y atendiendo a la razón última de su existencia podría haber puesto: “Traficantes de seres vivos “. Así, sintiendo arcadas al leer el mensaje que invitaba a pasar diciendo: “Bienvenido al sitio web de la Cultura Taurina”, me adentré en la sórdida caverna donde habitan algunos de los bárbaros con más renombre en este País

Quisiera hacer un repaso por los motivos de estos comerciantes de cadáveres y es que aunque durante su crianza alienten, la “materia prima” que utilizan está formada por muertos en vida, porque todos y cada uno de ellos están condenados de antemano. Muchos, la mayoría, ejecutados sin demora por no ser válidos para la lidia; unos cuantos destinados por escasez de cualidades a ser objeto de martirio ante el regocijo popular en cualquier festejo de los llamados “menores” - tal vez en presupuesto y difusión que no en sangre - de esa España cochambrosa y despiadada; el resto acabará en alguna plaza sostenida gracias a las subvenciones y a medio llenar, a menos que hayan regalado buena parte de las entradas para hacernos creer que es el segundo espectáculo de masas en el País, tal y como tienen la desfachatez de asegurar en su tenebrosa Página. Pero sea cual sea su destino, su olor a cadaverina se percibe desde el momento de su nacimiento.

Los Ganaderos dicen que el toreo posee valores como “respeto al medio ambiente” y “conservación de la Naturaleza”. Estos individuos, no sé si cegados por la sangre que emana indefectiblemente de su negocio o simplemente movidos por su hipocresía, parecen o quieren ignorar que el término “Naturaleza”, que proviene del latino “Natura”, significa: “el curso natural de las cosas” y hace referencia a la forma en la que “nacen y crecen las plantas y los animales”. Quisiera que alguno de estos mercaderes de la muerte me explicase qué tiene de natural criar a un animal para atravesarlo y mutilarlo. ¿Respeto al Medio Ambiente?, tanto como el violador por su víctima.

Dicen después que “la incultura es patrimonio exclusivo de los antitaurinos”. Vamos a dejar de lado la acepción que identifica “cultura” con “conocimientos” para que el Sr. Victorino Martín no se me ofenda, y centrémonos en el concepto nacido durante la Ilustración que la equipara a “Civilización”, ya que el redactor de la Página sin duda se refiere a eso, puesto que al hablar de la tauromaquia la considera indisoluble del arte, de la educación y hasta de la poesía – como no sea que torero y ganadero riman con majadero y carroñero -. Pues bien, Civilización implica progreso, evolución y mira por dónde, que este “ilustrado” defensor de las corridas, pretende hacernos creer que la tortura de un animal nos aleja de las sociedades salvajes de la antigüedad. E imagino que se quedó tan ancho después de escribirlo, le faltó dar la vuelta al ruedo o mejor dicho, a la gruta en la que sigue confinado adorando a las sombras y abjurando de las luces.

Hacen también, cómo no, el consabido repaso a literatos célebres partidarios de la tauromaquia pero llegan más allá, lo cierto es que tienen la desfachatez de utilizar este más que dudoso ardid para defender la crueldad aunque sea aderezándolo con la mentira – por otra parte como es habitual en ellos – pues afirman que: “todos los escritores españoles que han sido o son algo se han asomado al balcón de la tauromaquia”, quiero creer que se refiere para alabarla. Pues le voy a citar al instruido taurófilo unos cuantos nombres de escribientes que profesionales o no, han dejado constancia impresa de su repugnancia hacia este crimen institucional y ni siquiera este prosista de la ferocidad podrá dudar de su trascendencia; no estaría mal que los incluyese en su próximo libelo si para él la sinceridad tiene algún valor: Santiago Ramón y Cajal, Miguel de Unamuno, Jaime Balmés, Jacinto Benavente, Joaquín Costa, Julio Caro Baroja o Gregorio Marañón. Qué, ¿todos los que han sido algo estaban a favor de torturar a un toro en la plaza?. Otra mentira en boca de los suyos Caballero, ¡y van tantas!.

Y ya que nos habla también del impacto de la Fiesta en los intelectuales foráneos, me permito recordarle a este enciclopedista preso del Cossío, que más allá de nuestro territorio y en la mayor parte de los países modernos y con un grado adecuado de civilización, somos vistos como salvajes y sádicos gracias principalmente a las corridas de toros. Usted, con su defensa del padecimiento de animales como forma de placer, contribuye de forma notable a esta labor y le convierte en Embajador de la España Negra allende nuestras fronteras.

En otro apartado nos indica que la corrida “aleja al toro de la muerte indigna de un matadero”. Este Señor parece no haberse enterado de un detalle: la indignidad de la muerte no viene dada por las circunstancias en que se produzca ya que ésta aún sin ser provocada no es elegible, sino que la cualidad de abyecta o reprobable se la otorga el hecho de que lejos de ser fortuita, le venga causada por un tercero. El indigno es por lo tanto el sayón, en este caso todo aquel que participa en el proceso de la tauromaquia y nunca el animal, cuyo único papel en todo este despreciable asunto es el de víctima.

La necesidad de no extenderme me impide analizar como desearía las numerosas perlas nauseabundas que adornan su exaltación de la tortura y su panegírico a los verdugos, pero no quiero acabar sin referirme a una frase que utiliza para justificar su defensa de la tauromaquia y que concentra la esencia de la estulticia: “Somos porque existimos”. No me diga Señor redactor de los ganaderos, menudo descubrimiento. Pues de paso, le confirmo que los violadores, los ladrones, los tiranos o los pirómanos también “son porque existen”.

La Página de los Ganaderos de Lidia está plagada de alusiones a la “Cultura”, ¿sabe a qué me recuerdan esas menciones?, al cartel que en la entrada de Auschwitz rezaba. “El trabajo os hará libres”. Es tanta su mediocridad y tan poca su compasión, que no les causa el menor rubor despreciar a sus víctimas y mofarse de su sufrimiento. ¿”Gestores medioambientales” afirman que son?, no caballeros, simplemente gestionan la muerte de otros provocada por Ustedes y eso, tiene otro nombre.

Noticias relacionadas

Noticias que impactan...

O ya no

Marta Rovira, feminista, lenguaraz, embustera y manipuladora

"Hay un límite donde la tolerancia deja de ser virtud” B. Burke

Patriotismo vs. pasotismo

“Cuando la patria está en peligro no hay derechos para nadie, sino sólo deberes” E. von Wildenbruch

La retirada de Trump del acuerdo sobre cambio climático y el movimiento social que desencadenó

Falta de educación

El respeto, la educación y los buenos modales se están perdiendo en los adolescentes
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris