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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Rescate estilo Palin

Ruth Marcus
Ruth Marcus
lunes, 6 de julio de 2009, 06:54 h (CET)
Nota para la pronto ex Gobernadora Sarah Palin: Las grandes mujeres no abandonan.

Pregunte a Hillary Clinton. Llorar -- o al menos soltar algún puchero -- es algo perdonable en estos tiempos. ¿Pero desistir? No hasta que no haya absolutamente ningún otro remedio, e incluso en ese caso se puede aguantar unas cuantas semanas extra.

Pregunte a Serena Williams, o, más a mi favor, a su hermana mayor Venus. Su primer tiempo en la final femenina del sábado en Wimbledon fue muy reñido, y ganó Serena. Pero hasta cuando perdía 5 a 2 en el segundo set, Venus combatió evitando los puntos finales solo para perder en el cuarto.

Pregunte a Jenny Sanford, que se está empleando a fondo para no perder su matrimonio a la vez que su marido ha afirmado haber encontrado otra pareja. (Y, a propósito, si hay un gobernador que debe dimitir, es el de Carolina del Sur, no la de Alaska.)

Pero Palin no solo abandonó. Dimitió -- y procedió a elogiarse a sí misma por hacerlo. Esto tomó forma quintaesencial Palinesca, combinando un aire injustificado de ausencia de egoísmo con un sentido injustificado de autocompasión. “Pensé cuánto más se divierten algunos gobernadores como funcionarios salientes: recorren el estado, los estados del continente, quizá visitas a ultramar por comercio internacional -- igual que hacen muchos políticos,“ reflexionó Palin. “Y entonces pensé: Eso es lo que está mal. Muchos simplemente aceptan ese estado de funcionario saliente, se echan a la carretera, se sacan el pan y 'lo explotan.' No voy a hacer que Alaska pase por eso.“

Ya. De manera que cuando hizo campaña por el continente en busca de la vicepresidencia, o, más tarde, montando el SarahPAC para pagar sus visitas políticas y presentándose en todos los saraos desde el exclusivo Alfalfa Club de Washington hasta la cena antiabortista del condado de Vanderburgh, eso estaba muy bien -- no era hacer pasar ningún trago a Alaska. ¿Pero no es justo para el estado que ella sea una gobernadora saliente? ¿Qué pasa, que alguien que le va a apuntar con una escopeta de caza y la va a obligar a ir en misión comercial?

Si no entendió eso, Palin tenía una analogía baloncestística para usted: Palin como alero con “la agresiva estrategia defensiva nacional arrancando ahora mismo.” Un buen alero, decía Palin, "lidera la estrategia mientras el resto cubre a los jugadores contrarios... y sabe cuándo tiene que pasar el balón para que gane su equipo." No soy aficionada, pero después de que el jugador la pasa, ¿es costumbre que sea eliminado?

Palin siguió con una nota en Facebook quejándose de que estaba siendo juzgada usando raseros más estrictos que los del resto que dejaron sus puestos por “intereses más elevados.” Los medios no pueden entender que “tiene que ver con el país,” escribió Palin -- y después sugirió, una oración más tarde, que se trataba de motivos familiares. “Todo estadounidense entiende lo que se tarda en tomar una decisión porque es lo correcto para todos, incluyendo a tu familia.” Estoy confundida. ¿Planea seguir de actualidad o abandonarla?

Es justo decir que no he sido fan de Palin desde que John McCain la escogió como su compañera de lista, y mi opinión de ella no ha hecho sino empeorar desde entonces. Creo que mi hostilidad tiene que ver con nuestro sexo común: Me entusiasma ver mujeres triunfando en la escena política, como en otros lados, y creo que la cínica elección de Palin por parte de McCain y su decepcionante actuación desde entonces han perjudicado a esa causa.

El día que fue dada a conocer como aspirante vicepresidencial, Palin lanzó un órdago a la campaña de Hillary Clinton y agregó, “resulta que las mujeres de América no están satisfechas aún, y podemos romper ese techo de cristal de una vez por todas.” Podemos, pero Palin no ha sido de ayuda.

Este último giro del melodrama Los riesgos de Palin solo agrava las cosas. La explicación poco convincente combinada con la sabiduría de andar por casa -- "No des explicaciones: Tus amigos no las necesitan y tus enemigos no van a creerte de todos modos " -- subrayan la imagen de las mujeres incapaces de soportar el peso de la presión política. La noción de que esto es algún tipo de maniobra “brillante” (Mary Matalin) o “astuta como un zorro” (Bill Kristol) me parece absurda.

Si su colega gobernador Mark Sanford probó algo, es que un político de sexo masculino puede ser tan excéntrico y pegajoso como cualquier mujer. ¿Es por tanto injusto que la actuación de Palin tenga un impacto negativo sobre las demás políticos? Por supuesto. Pero la maniobra de Palin -- no retirarse, decía ella, sino “avanzar en otra dirección” -- no es ningún avance, ni para ella ni para cualquier otra mujer.

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Diario SIGLO XXI dispone de los derechos de publicación en exclusiva para medios digitales españoles de este y muchos otros columnistas del Washington Post Writers Group.

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