Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Golpes y plátanos

Ángel Ruiz Cediel
Redacción
jueves, 2 de julio de 2009, 07:52 h (CET)
Los hay que no se enteran y, claro, se rasgan enseguida las vestiduras cuando las tanquetas de saldo salen a las calles de algún país remoto. Ahora toca democracia, y hay que tragarla a dos carrillos (con perdón). Antes, no hace tanto y en esa misma tierra, eran las dictaduras, y no muy lejos de esa Honduras donde si entras a fondo sales Tegucigalpa, estaba la Escuela de las Américas, lugar diseñado en plan parque temático donde se formaba e instruía a lo más granado de Latinoamérica por parte de los “interrogadores” imperiales.

La cosa, pues, está en tablas, y lo que toca ahora es el populismo. Los poderes tradicionales, los de chiringuito y gobierno en plan cortijo, no pueden salir a escena hasta que se reciban nuevas instrucciones o se imponga otra moda, y deben mantenerse al margen mientras mangonean desde negocios más o menos privados. No es el momento de echarse al monte... todavía. El populismo es una fórmula innovadora de gobierno que, además de ser fácilmente controlable por quien corresponde, es muy inocua y produce los mismos efectos que una represión sangrienta, si consideramos el número de desempleados que produce y el desarme moral e ideológico que impone.

En los años de la Guerra Fría, uno de los ardides más al uso de la URSS era facilitar “entretenimiento” a algunos líderes de Occidente —léase fomentar impulsos sexuales, facilitar ambrosías estupefacientes, etc.—, y, una vez que podían documentar las aficiones de sus invitados, los utilizaban para sus fines so pena de destruir sus imágenes públicas. Al MI-5 lo tenían frito, lo mismo que a buena parte de los miembros de los gobiernos de su Graciosa Majestad. Hoy, nada de eso es necesario, porque no sólo se corrompen solos y sus escándalos son públicos, sino porque no vale de nada, ya que, quien más, quien menos, tiene por qué callar en esta sociedad freaky que habitamos. ¿Quién creería hoy que podría chantajear a quién con conductas inmorales? La sociedad en pleno, hoy, está en venta, y hasta las almas se subastan a la baja en los mercadillos.

El mundo ha cambiado. La Justicia ya no es más que una herramienta para desacreditar a los competidores, convirtiéndolos a los ojos sociales en delincuentes, aún “por indicios”; pero no tiene autoridad para subvertir el orden freaky imperante. Los Chávez y todos esos, aunque parezcan de hierro, son de mantequilla, y con un poco de calor se derriten. La sociedad ha de descuartizarse entre lo absurdo y el pánico. Son los ingredientes de la realidad que nos concierne. Con Zelaya o sin él, la realidad de Honduras, lo mismo que la de casi todos los países, es un orden de alguien que se impone por resultados trucados, vengan éstos de los tribunales o de las urnas. En los primeros, cortan y reman los poderes tradicionales —aunque con la irrupción de los nuevos—, y en ellos se trapichea con las inocencias y las culpabilidades, según los intereses del más poderoso o del que mejor paga o beneficia; en las urnas, gana el que más miente, el que miente mejor o simplemente el que más se gasta en sus campañas.

Con casi un endémico cuarenta por ciento de la población buscándose la vida desde el desempleo, está Juan Hondureño como para heroísmos de jugarse el tipo por presidentes o tribunales. Le bastaría con una de esas bananas que sale su potentísimo ejército a comerse a las calles. O seguir a lo suyo y, si le preguntan si no teme al ejército, emular a Espartero, aquel famoso torero que cuando le preguntaron si no tenía miedo a recibir una cornada, solía decir: “más cornás da el hambre.” Así de bien está el mundo: la esperanza, en el más allá; la ideología, en el tenderete, a la venta; y la fe, en el estómago.

Noticias relacionadas

Diesel

El exceso de emisiones de los motores diésel está causando 5.000 muertes anuales en Europa

¿Hacia un Golpe de Estado en España?

¿De la III República al Golpe blando?

España encerrada en sí misma

Justo en la esquina de la calle donde me crié en Vigo había un quiosco de barrio

Una puta mierda de sentencia

La sentencia condenatoria contra él es una desgracia para todos los españoles

La conciencia, un instrumento muy útil para la vida

Cuando el ser humano fallece, la energía que ha estado emitiendo no se destruye
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris