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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

La “cançó” contra viento y marea

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
jueves, 2 de julio de 2009, 07:33 h (CET)
Hace cincuenta años que en las tierras de habla catalana se inició un movimiento canoro al que se bautizó como “nova cançó”, el origen estuvo en un artículo publicado por Lluís Serrahima en la revista “Germinabit” predecesora de la actual “Serra d’Or” que desde los riscos de Montserrat sigue, mes a mes, como faro iluminador de la cultura que se hace en catalán. El mismo tiempo hace que el valenciano Raimon compuso “Al vent”, un grito metafísico que nació en el asiento trasero de una moto “Vespa” mientras el que sería conocido cantante, entonces estudiante de Filosofía en la Universidad de Valencia, viajaba acompañado de un amigo desde su Xàtiva natal hasta Valéncia. Este año, pues, estamos de celebración, todos nos hemos hecho más mayores y ya peinamos canas mientras, contra viento y marea, todavía son necesarias las canciones en catalán para seguir reivindicando la existencia de una cultura diferente a la que durante tantos y tantos años se nos impuso.

Durante años y desde Valencia escribí sobre este movimiento canoro, puedo decir sin falsa modestia que mis escritos fueron durante mucho tiempo una isla llena de ilusión en el panorama informativo valenciano. Comencé en la revista GORG, editada en València, en 1969, ya ha llovido mucho desde entonces, me cupo el honor de ser el primero que publicó una entrevista en un medio valenciano con un jovencísimo Lluís LLach que vino a cantar a Valencia en el escenario del desaparecido STUDIO, fui jurado en el primero, y único, Premi a la Cançó Catalana que se celebró en los desaparecidos locales de la Casa de Catalunya sitos en la céntrica calle de la Paz de Valéncia y en el que se alzó como ganador el llorado Enric Ortega, seguí los pasos de Vicent Torrent y Manolo Miralles, actuales Al Tall, cuando se llamaban Equip València Folk y actuaban cada martes en el viejo teatro de Ls Societat Coral El Micalet mientras bebíamos vasos de vino y masticábamos cacahuetes y altramuces. Entrevisté a Raimon, las pocas veces que actuaba en tierras valencianas, y a Ovidi Montllor y presenté su disco “A Alcoi” en su ciudad natal en una Casa de la Cultura cuyo aforo fue insuficiente para acoger a todos los que quisieron estar presentes, y estuve presente en el Olympia cuando él y María del Mar Bonet un abril de 1975 actuaron en el mítico escenario de París.

Y un buen día GORG desapareció por orden del Ministerio de Información y Turismo creado por Manuel Fraga Iribarne, ese señor que todavía está, de manera honorífica, al frente del Partido Popular y al que, desde el Consejo de Ministros, no le tembló la mano a la hora de firmar, junto con el dictador, alguna pena de muerte. Pero la “cançó” continuaba, muchos de sus temas fueron himnos de batalla para los jóvenes de entonces. Durante un tiempo me acogieron las páginas de Las Provincias, donde seguí explicando a los lectores los avatares de este movimiento sociológico, hasta que en 1975 y después de la llamada “batalla de València” que ganó la derecha más retrogada su subdirectora, María Consuelo Reyna, nos lanzó a la calle a todos los colaboradores que no seguíamos sus designios secesionistas en materia de lengua.

Por eso ahora me he alegrado que la noche del pasado martes en el remozado teatro de el Micalet, la sociedad que siempre acogió a los cantantes que hacían y hacen su trabajo en catalán, se entregaran los premios que el Col-lectiu Ovidi Montllor viene otorgando desde hace cuatro años. Contra viento, marea y los dirigentes del Partido Popular sigue naciendo gente que canta en su lengua natal y siguen haciendo un trabajo poco reconocido por las instituciones oficiales e ignorado por los medios de difusión oficiales como Canal 9 o su emisora radiofónica, en ese aspecto estamos igual que hace cincuenta años aunque ahora ya hay toda una generación de jóvenes cantantes que no han renunciado a sus orígenes.

Me hubiera gustado mucho estar en Valencia esa noche y abrazar a Paco Muñoz, a quien en 1976 presenté en ese mismo escenario de El Micalet, por ese premio que se le ha otorgado reconociendo toda una amplia carrera musical llena de obstáculos. Pero esa noche estaba en Barcelona, donde ahora vivo, presenciando en Luz de Gas la actuación de Rogan Hodgson, el que fuera voz y compositor del mítico grupo de los años setenta Supertram mientras en el Camp Nou U-2, con Bono al frente, iniciaba su gira mundial. A la salida, en la terraza de Oli en un LLum, encontré a Ia Clua quien con Jordi Batiste actuó en alguna que otra ocasión en el escenario de El Micalet. No nos reconocíamos, los dos hemos ganado algunos kilos desde entonces, pero al decirnos los nombres inmediatamente recordamos aquellos años de los primeros setenta en los que muchos cantantes catalanes bajaban hasta Valéncia para actuar delante de un público fiel y necesitado de canciones en su lengua. Fue un encuentro preñado de nostalgia pero lleno de esperanza al ver que en tierras valencianas todavía sigue encendida la llama de la “cançó” contra viento, marea y las instituciones oficiales.

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