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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

La catalepsia de nuestros representantes políticos

Mario López
Mario López
jueves, 2 de julio de 2009, 07:29 h (CET)
Indagando sobre el origen del estado de catalepsia en el que se encuentran sumidos nuestros representantes políticos, he descubierto algunas cosas. En primer lugar, no existe en concreto una fábrica de políticos, como pudiera haber de futbolistas; las famosas canteras.

El político es hijo de varias madres: la facultad, la familia, la empresa y el sindicato. Su promoción a la vida pública se realiza a través de esa misteriosa logia a la que llamamos partido político. Nada sabemos de las ceremonias iniciáticas, los oficios realizados por cada uno de sus miembros, las distintas actividades que concluyen en la puesta en escena de los candidatos. Los candidatos lo son al poder. Y el poder es uno de los bienes más codiciados por el ser humano. No sé antes, pero de un tiempo a esta parte los partidos políticos, más que dedicarse a la política están interesados en la lucha por el poder. Eso sí, para conseguirlo echan mano de políticas aceptables para los poderes fácticos de la sociedad. Políticas que luego maquillan convenientemente, para presentarlas al electorado. Es precisamente en este punto en donde tenemos que detenernos para reflexionar acerca del famoso crepúsculo de las ideologías. Claro. Más que crepúsculo lo que han conocido las ideologías de izquierdas es la muerte súbita, al ser inaceptables en una democracia liberal como la nuestra, controlada por la oligarquía. En cambio, las ideologías de derechas -las que soportan todo el ideario de las clases dominantes- no han desaparecido. Simplemente, se han hecho invisibles. Nos envuelven, nos dirigen y nos controlan. Pero no las vemos. Se diluyen en términos puramente tecnocráticos. Un ejemplo muy sencillo que ilustra este hecho: la ideología neoliberal rechaza la justicia salarial, porque entiende que se ha de premiar el espíritu emprendedor y la competencia. Pero a nosotros no nos llega así el mensaje. Lo que se nos dice es que los los salarios de los trabajadores se han de congelar o reducir y se han de abaratar los costes del despido para reactivar la economía y reducir el desempleo. De ahí la importancia de las crisis sistémicas -puro encaje de beneficios-. Esperanza Aguirre, por ejemplo, para aplacar los ánimos incendiarios de sus adversarios, se baja un 2% su salario; el chocolate del loro, para alguien que detesta a estos bichos. Mientras tanto, nos deja a cientos de trabajadores subocontratados por la CAM sin empleo y pone a las empresas colaboradoras al borde de la quiebra, pagando menos del 50% por los mismos servicios prestados. Pero ella se presenta como la lideresa más solidaria y austera del infinito universo ¿Por qué se produce la catalepsia? Pues precisamente por el proceso mental que han de realizar los políticos para mostrarnos en términos verosímiles y democráticamente aceptables, políticas absolutamente intolerables en democracia y lesivas para el conjunto de la población. Nuestros políticos no lo aprecian, pero nosotros sí. Al común de los humanos, cuando les vemos salir en la tele, nos producen vergüenza ajena.

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