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Rita sigue erre que erre

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 28 de junio de 2009, 00:36 h (CET)
Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Valencia lleva algún tiempo intentado que el consistorio retire el título de Alcalde honorífico al dictador Francisco Franco y que los signos que recuerdan los casi cuarenta años grises, negros, tristes y llenos de sangre que vivió España durante la dictadura del “caudillo de España por la gracia de Dios” sean enterrados en el cajón del olvido. Esta vez el concejal Soto había presentado una moción pidiendo que el Ayuntamiento dirigido por Rita Barberá ordenara la retirada de las placas con el escudo franquista que figuran en las fachadas de los colegios públicos Teodoro Llorente y La Torre y en el edificio de Capitanía y la Comandancia de Marina así como la llamada Cruz de los Caídos (sólo los del llamado bando nacional) que existe en la Porta de la Mar. Pero tampoco a la tercera fue la vencida y la moción no fue aprobada.

Como cada vez que se celebra un pleno municipal allí estaban los palmeros y palmeras de la alcaldesa con sus pancartas de exaltación, orgullosos de estar baja la égida de nuestra particular “dama de rojo”, la Thatcher particular de los valencianos, una perfecta maestra en el arte de la demagogia que sabe jugar muy bien con los sentimientos de las gentes del pueblo. Una de las pancartas decía “Con Rita Valencia avanza”, no se si hacia la catástrofe o a ser el último refugio del franquismo obsoleto como en su día lo fue de la Republica. Y mientras el concejal Soto defendía su moción la señora alcaldesa, en lugar de atender a las palabras del edil socialista, se dedicaba a ojear los papeles que tenía sobre su mesa, esa es la manera caciquil que tiene de prestar atención a las peticiones de una parte de sus conciudadanos a los que ella más bien cree sus súbditos desde su poltrona de reina madre municipal.

La Ley de la Memoria Histórica en su artículo 15 insta a las administraciones públicas a retirar de los edificios públicos los vestigios del franquismo, ese franquismo residual que no sólo está presente en las fachadas de algunos edificios sino también en las mentes de más de un dirigente del Partido Popular, y en eso la muchachada de la gaviota carroñera en Valencia se lleva la palma. Aquí, y con alcalde socialista, se tuvo que retirar la estatua del dictador con nocturnidad y con los obreros que lo hacían tapados con capuchas cual si de etarras se tratara, en aquellos momentos Juan Carlos Gimeno, que posteriormente sería concejal del Partido Popular, se acercó con un ramo de flores hasta la estatua mostrando la verdadera cara de la derechona valenciana. Ya hace muchos años de eso pero por las calles de Valencia todavía circula la alargada y tétrica sombra de Franco.

Una vez más el Partido Popular, con Rita Barberá, al frente ha perdido una oportunidad de dar fe de convicciones democráticas negándose a retirar los símbolos del franquismo de los edificios públicos de la ciudad. Una vez más ha quedado demostrado que en España quedan gentes que siguen añorando tiempos pasados y que en la Transición la única perdedora fue la izquierda. Los niños de los colegios Teodoro Llorente y los de La Torre seguirán entrando a clase cada día pasando por debajo del escudo con la “gallina” y el yugo y las flechas del fascismo falangista gracias al empecinamiento de Rita Barberá que sigue erre que erre en su tenaz defensa de los símbolos de una época negra de nuestra historia. El día menos pensado podemos ver a los ediles populares cantando “Montañas nevadas” o “Yo tenía un camarada” como sus mayores hicieron con gusto durante años.

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