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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Michael Jackson

Mario López
Mario López
sábado, 27 de junio de 2009, 00:21 h (CET)
Se veía venir, hombre. Si es que con esa vida que llevaba la cosa no podía acabar de otra manera. Cuando uno se empeña en no madurar, en tomarse la edad adulta como una condena, acaba muriendo prematuramente. Y ya es admirable que haya llegado a los cincuenta.

Peor les fue a Jim Morrison, Jimmy Hendrix o Janis Joplin. Lo que sorprende no es la muerte de Michael Jackson , un hombre absolutamente debilitado por infinidad de padecimientos desde hacía ya muchos años. Él mismo anunció su despedida. Lo que verdaderamente sorprende es el contenido de algunos titulares inspirados en su muerte. “Al pop se le para el corazón” ¿A qué se refiere? ¿Quiere decirse que Michael Jackson más que un ser humano era un género musical? ¿O es que lo que tenía corazón era el propio género? El segundo supuesto me parece un caso extraordinariamente exagerado de antropomorfismo. El primero, ni te cuento. “El pop se queda sin rey”. Bueno, pues nada, a partir de ahora el pop es republicano. Envidia me da. Michael Jackson fue un artista extraordinario. Gran cantante, gran bailarín y gran compositor. Hasta ahí, irreprochable. Y, bueno, cuando un buen artista se muere pues, indudablemente, da pena. Pero yo creo que la cosa la deberíamos dejar ahí. Dar un paso más allá me parece peligrosísimo. Entre Michael Jackson -posiblemente a su pesar-, la temible industria discográfica, el cuarto poder, la devastadora industria del entretenimiento y otros que desconozco, han creado una cultura de la mitomanía absolutamente alienante y perniciosa para varias generaciones de humanos. Se dirá que qué momentos nos regaló. Bueno, será un decir. Porque lo que realmente te regaló el momento aquel fue tu chica, tu chico, el éxito personal que conseguiste con el sudor de tu frente o aquel maravilloso verano que estabas tan caliente que hasta el rumor de unas sandalias te ponía arrecho. Lo que sí te proporcionó Michael Jackson fue el decorado musical que, finalmente, dejó un recuerdo dulce e indeleble en tu memoria. Pregúntale si no a alguien que se quedó en el paro el día que escuchó por primera vez Thriller. Michael Jackson fue un hombre extraordinariamente acaudalado que, sin embargo, no consiguió ser feliz. Le robaron la infancia. Tenía un jaleo con su identidad atroz y poliédrico. Ni negro ni blanco. Ni niño ni adulto. Ni hombre ni mujer. En fin, que me recuerda a alguien que se deja la mano atrapada en una puerta de un vagón del metro. Y el metro echa a andar. Descanse en paz.

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