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Se aficiona a la Teología (II)
Ángel Sáez
POR JESÚS ARTEAGA ROMERO
(Sigue el de ayer.)
“Y un buen hombre se lo lleva a la fonda de la esquina
y le pide al posadero que le cure bien la herida
con el vino del amor y el aceite de la vida”.
“Y el honrado posadero que dejóle aquel buen hombre
que venía con tal prisa que no pudo detenerse
para verle aquella herida… Pero tuvo corazón
y al mesón encargaría que los gastos producidos
de su cuenta correrían...”
Y se calla ya el buen “profe”
y así da por concluida la lección inesperada
de una buena teología…
Se impresiona nuestra joven
por las cosas que allí oía y le dice suavemente
al oído de su amiga:
“Si lo dicho por el “profe”
sigue siempre en esta línea, yo me quedo aquí contigo
a escuchar las teorías que nos lanza el profesor
con audacia y valentía…”
“Cuando aquello de Caín,
en la escuela no entendía que matara a su hermanico
solamente por envidia…” “Ahora entiendo mucho más;
pues hablar de teología es honrar a nuestro Padre
que entregó su propia vida regalándonos a su Hijo,
que en la cruz acabaría; y enterrado en un sepulcro,
a los tres días salía; y con Él resucitamos
y cantamos ¡Aleluyas…!, y me siento responsable
hasta incluso de mí misma…”
“Y el Espíritu me impulsa
a explicar mi teología... Yo me creo que este “profe”
hoy mi mente así encarrila que preciso dar al mundo
la lección de teología; pues me sale de tan dentro
que ha cambiado hasta mi vida para darla al indigente
y a las gentes más sencillas, porque son los que sí entienden
y comprenden la doctrina que Jesús nos predicaba
por las tierras palestinas.”
Y la abuela hasta se ríe de su propia teología; teología muy casera, y en el fondo tan divina que hasta incluso en su silencio a las gentes encandila explicando el Evangelio con mil gestos y sonrisas…
Y la abuela se mantiene firme y fuerte allá en su silla,
observando a los curiosos y absorbiéndose la brisa
que le viene calle abajo a chocar contra la esquina
en la que ella va engendrando su talante y su sonrisa.
Jesús Arteaga Romero
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