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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Obama, Irán, y el libro de estrategias de Tiananmen

Jeff Jacoby
Redacción
miércoles, 24 de junio de 2009, 03:21 h (CET)
¿ESTÁ BARACK OBAMA siguiendo la estela dejada por George H.W. Bush?

Este mes se cumplen 20 años desde que el primer Presidente Bush rechazara condenar a los dictadores comunistas de China cuando desataron un violento ataque contra manifestantes pro-democracia en las calles de Pekín.

Durante semanas, Bush se había abstenido de animar al movimiento reformista encabezado por estudiantes que había florecido por todo el país. “Apoyamos decididamente la democracia," dijo, pero no sería apropiado que un presidente estadounidense apoyara las aspiraciones de mayor libertad de los manifestantes. “Cuál exactamente debería ser su línea de acción debería depender," ponía reparos, "de ellos.” Hasta después de la masacre de la Plaza de Tiananmen, Bush -- inflexible en su compromiso de acercamiento a Pekín -- no dijo nada que pudiera ofender al gobierno chino. “No es momento de una respuesta emotiva," dijo a la prensa. Hasta habló respetuosamente de las tropas chinas. “El ejército sí mostró contención... mostró contención durante mucho tiempo.”

Al reaccionar al resultado de las amañadas elecciones iraníes de la pasada semana y las protestas que estallaron después de que Mahmoud Ahmadinejad fuera declarado ganador por puntos, la Casa Blanca Obama parece estar siguiendo deliberadamente las instrucciones sacadas del manual de Bush padre de 1989.

"La administración ha permanecido tan callada como ha podido," informaba el lunes The Washington Post, a la vez incluso que las imágenes que salían de Irán mostraban a los criminales basij de los mulás apaleando y ensangrentando a manifestantes desarmados. El Vicepresidente Joseph Biden decía el domingo en "Meet the Press" que mientras que había "dudas" acerca de la solvencia de las elecciones, la administración iba a "reservarse los comentarios" hasta que pudiera tener lugar un análisis más exhaustivo. Pero incluso si los resultados electorales fueran fraudulentos, el acercamiento al régimen teocrático de Irán iba a proseguir. “La decisión de dialogar ha sido tomada," dijo Biden.

No fue hasta la noche del lunes que Obama en persona abordó por fin la crisis en Irán, y cuando lo hizo fue como contemplar a Bush hablando de Tiananmen otra vez -- titubeante, excesivamente contenido, pasivo. “Quiero empezar dejando muy claro que depende de los iraníes tomar decisiones en materia de quién será el líder de Irán,” dijo, como si eso no fuera lo que pretendían evitar los mulás de Irán la mañana las elecciones. “Estoy profundamente preocupado por la violencia que veo en televisión," continuaba, sin una palabra de censura al despótico gobierno que comete esa violencia, por no hablar de exigir que pare.

Al igual que Bush padre en 1989, Obama dejaba claro que no iba a mover un dedo en defensa de las valientes multitudes de la calle -- y que era partidario de dialogar con la junta, sin importar lo virulento y despreciable de su comportamiento. “Seguiremos," dijo, "siguiendo un diálogo directo e inequívoco entre nuestros dos países.” Ayer repetía que aunque no le gusta ver "violencia contra manifestantes pacíficos," no era "productivo" para el presidente de los Estados Unidos "entrometerse" en asuntos iraníes.

Pero la neutralidad no es una opción. Al no apoyar inequívocamente a los manifestantes iraníes, Obama está colaborando con sus opresores. Informando desde Teherán la otra noche, Samson Desta, de CNN, observaba que los estudiantes iraníes le han contactado en múltiples ocasiones para decir que "quieren apelar al Presidente Obama. Dicen, “¿va a aceptar este resultado? Porque si lo hace, entonces estamos condenados.'“

¿Debería ser realmente tan difícil para un presidente que hizo campaña con el lema de la esperanza y el cambio hacer sonar su voz en defensa de los cientos de miles de valientes iraníes que arriesgan sus vidas para llevar esperanza y cambio a su país? ¿Dónde está el presidente que proclamó en su primer día en el cargo que aquellos "que se aferran al poder a través de la corrupción y el engaño y la censura de la disidencia... están del bando equivocado de la historia?” Si pudo decirlo en su investidura, ¿por qué no puede hacerlo ahora?

"El acercamiento" al desagradable Ahmadinejad y los dictadores de turbante ante los que responde siempre ha sido una quimera: si eso no estaba claro antes de las elecciones abiertamente amañadas de la semana pasada, ciertamente lo está a estas alturas. Los clérigos que gobiernan Irán, encabezados por el ayatolá Ali Jamenei, no sólo dieron su apoyo al enfoque de Ahmadinejad -- seguir la vía de las armas nucleares, el antisemitismo vil, la demonización de América, la asociación con terroristas, la destrucción impune de los derechos humanos. Ellos lo apoyan sin fisuras. La reelección fraudulenta de Ahmadinejad fue recibida por Jamenei como "una bendición divina" y "un acontecimiento brillante.” Con un régimen así, no hay compromiso posible. Como tampoco lo es la imparcialidad. Al igual que la Casa Blanca Bush de 1989, la Casa Blanca Obama tiene que tomar su decisión. ¿Va América a colocarse junto a los mulás y sus matones, o con la sufrida población de Irán?

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Jeff Jacoby es columnista de The Boston Globe / New York Times.

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