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Opinión
Etiquetas:   Políticamente incorrecta  

La rendición del alcalde y la declaración del tesorero

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
lunes, 22 de junio de 2009, 05:22 h (CET)
Pasada ya la resaca electoral y, superados los iniciales momentos después de la primera victoria electoral a nivel nacional alcanzada por el PP desde la mayoría absoluta de José María Aznar del año 2000, empiezan a clarificarse las cosas. Si bien, por una parte, el liderazgo de Mariano Rajoy parece estar por primera vez desde el Congreso de Valencia afianzado indiscutiblemente – al menos todo lo indiscutiblemente que puede estarlo en política-, por otra, las aventuras y desventuras de Bárcenas, Sepúlveda, Merino, López Viejo, Bosch, González Panero y demás flora y fauna amiga de Francisco Correa amenazan con liquidar lo que debería ser un fácil camino hasta las elecciones generales, cuando quiera que sea que Rodríguez Zapatero, dicen que dispuesto a aguantar hasta el 2012 aunque menda lerenda tenga sus dudas, decida convocarlas.

Apartado del camino el siempre ambicioso Alberto Ruiz-Gallardón, quien ha anunciado que aspira a volver a ser candidato de su partido a la alcaldía de Madrid en 2011 y amigados los de la séptima planta con Esperanza Aguirre –dicen que a punto de hacer una crisis de gobierno-, la cual se va a quedar después de la salida de Jiménez Losantos y Vidal de COPE, como le va a suceder a Rosa Díez, sin medio nacional que la apoye, o sea, a la intemperie, pareciera que Mariano Rajoy tuviera internamente el camino expedito. La ausencia del alcalde y la presencia de Aguirre en el balcón de Génova 13 el día de la victoria electoral son la mejor imagen de lo que se está cociendo internamente en el cuartel de los populares. Dicen que el cabreo del alcalde [“es muy bueno”] y de su gente es de aúpa. Nuevamente se han quedado con las ganas. Y el tiempo no pasa en balde.

El caso es que el PP lo tendría, si hiciera oposición, bastante fácil. Pero, como siempre, la derecha se complica, por hacer caso a la izquierda, la vida a sí misma. Ahí está el caso Gürtel –ojo a la “Operación Guateque”-, la Agencia Tributaria en manos del PSOE y Cándido Conde Pumpido no andan lejos, y la inexplicada más que inexplicable decisión de Mariano Rajoy de mantener al tesorero, a quien nadie, por cierto, acusa de haberse quedado con dinero público, sino de presuntamente trincado dinero del PP y forrado a Correa, al frente de su puesto. Sólo el simpático Vicente Martínez Pujalte se ha atrevido a decir en alto lo que la inmensa mayoría de sus compañeros rumia en silencio: del propio dirigente debería de salir, por el bien del PP, presentar su dimisión como tesorero. Pues bien, el senador Bárcenas, quien defiende la presunción de inocencia de una persona que sólo está imputada por el grupo PRISA pero no por los Tribunales de Justicia (Francisco Camps entenderá perfectamente a Bárcenas) ha dado dos pasos importantes pero no ha presentado renuncia alguna, aunque comenten sus cercanos que la cosa podría cambiar si resultara imputado por el Supremo: ha pedido declarar voluntariamente ante el Tribunal Supremo y ha anunciado una querella criminal contra el diario “El País”, que es quien, según el tesorero popular, está organizando una “persecución mediática intolerable” contra su persona. Razón no le falta.

Sí, es cierto: lo de Saiz y el CNI, pese a provenir el polémico director, Bono dixit, de “buena familia”, es, caso de demostrarse cierto, infinitamente más grave. Y lo de Manuel Chaves y su hija Paula, de refutarse verdadero, lo mismo. Porque a ambos se los acusa en los medios de haber presuntamente robado a todos los ciudadanos o, lo que es lo mismo pero expresado en lenguaje políticamente correcto, de haber presuntamente utilizado fondos públicos en beneficio privado.

Hay que reconocer que el PSOE sabe proteger mediáticamente a los suyos mientras que la política de comunicación del PP, partido encastillado y oficialmente en silencio –no se respalda a Bárcenas tampoco como se respaldó a Camps-, está dejando, una vez más, mucho que desear. Yo si fuera Rajoy largaría a Bárcenas si resultase imputado. No antes. Pero explicaría previamente a la ciudadanía que Cebrián aún no ha sido ascendido a la categoría de Juez Supremo y que Bárcenas, mientras la Justicia no diga lo contrario, es inocente. A Carmen Martínez Castro la largaba mañana mismo.

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