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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Resonancias inquietantes

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
sábado, 20 de junio de 2009, 22:04 h (CET)
Hay un contraste de gran actualidad, que quizá siempre estuvo en el candelero. En las diferentes áreas de comunicación social nos aturden con las noticias altisonantes, bestialidades, caraduras, vociferantes; con el tono superlativo como dominante. Parece una mera cuestión de tamaños, cifras estadísticas y decibelios. El contrapunto se origina en esas alturas, bajamos la mirada y percibimos una carencia informativa referida a lo que realmente estaba sucediendo. Muchos bombos, pero nos la dan con vara seca, sin sustancia; el timo si que se muestra por todo lo grande. El bombo suena fuerte, aunque enseguida podemos comprobar como, por dentro, el aire está poco ventilado, no dispone de otros contenidos apreciables, se trataba de un fuerte medio de resonancia, simple APARIENCIA. Aquí, la clave estará en quién toque el bombo.

En esto del culto a lo estentóreo; muchos son los perjudicados, mientras algunos recogen sus beneficios de una u otra manera. ¿Quiénes? ¿Por cuánto tiempo? Aunque se conozcan datos, nunca se sabrán del todo los pormenores; son tantos los tapujos y martingalas, tantas tramas involucradas, que las escapatorias se multiplican. Por de pronto, se proclama a diario el reinado de la CALUMNIA, a través de las deformidades informativas. Tampoco le falta antigüedad a su reinado. Cicerón ya veía a la calumnia como la más veloz. Shakespeare no veía a la virtud con fuerza suficiente para librarse de la calumnia. El bulo malicioso se difunde sin reparos, en una irrefrenable dispersión, que también resulta sin retorno. Contra un político, un sistema, unos gestores. ¿Quién repara en eso en medio del bullicio? Al revés, se aprovecha al máximo para cada interés.

Se sacan tanto las cosas de quicio, por ocultamientos o por exageraciones, que uno ya piensa en las VERDADES SUFRIDAS, como una excepción. Lo verdadero es un término muy usado, pero con poco contenido. Es más fácil pensar que no hay verdad que valga, así cada uno ejercerá con la suya sin preocupaciones. Así resuena la actitud costumbrista de la época. Vuelan cientos de millones en las gestiones del Guggenheim, declaraciones, careos, gestores, cargos públicos; ¿Ustedes entendieron la verdad? Palpamos la evidencia de los millones voladores, mientras destaca la concienzuda labor de los encubrimientos. ¿Qué sucedió realmente? En las ayudas a empresas, resaltan las dedicadas al área bancaria por que no ganaron lo suficiente, en Andalucía, la hija del presidente Chaves trabaja en una de las empresas beneficiadas. ¿Hasta qué punto conocemos lo ocurrido? ¿Observamos las reacciones pertinentes?

Cobran aquí sentido las labores de desbrozamiento. Si nos situamos ante otro ejemplo reciente, la PANDEMIA gripal; uno se plantea la pertinencia o no, de todas las medidas adoptadas. En nuestro propio país originó ruido de cuarteles, casos sabidos y no publicitados, colegiales en visitas programadas a esos cuarteles; todo un ejercicio de desinformación, aún hoy, las pretendidas aclaraciones se transformaron en tapaderas. Esa es la sensación que me queda. También a nivel más general, la movida industrial relacionada, ¿Con exageraciones interesadas? ¿Adecuada? No brilla la claridad expositiva con una información nítida. Si esta gripe fue benigna, asusta pensar en otra diseminación grave, sobre todo si no mejoran las maniobras. Mientras tanto, se habla menos, casi nada, del estado actual del virus N5H1 de la gripe aviar; el que si ofrece aspectos amenazantes. ¿Qué sucede con las vacunas contra este virus? Ya han transcurrido años y no se dice nada. De nuevo, algarabía y silencios.

Si en algún asunto de la panorámica social nos asaltan con los comentarios más diversos, económicos, culturales, migratorios, todos los días y con intensidad; al tiempo que uno se queda con el ánimo de haberse enmarañado hasta no saber de que le están hablando; si se produce esa paradoja, bien pudiéramos estar refiriéndonos a EUROPA, la mítica y añeja sede de nuestras vivencias. Sede y desconocimiento, como un ente cada vez más alejado del sentimiento personal de sus habitantes. Los sueldos exorbitantes, los debates estratosféricos, mientras dominan las distanciadas relaciones con las actividades de sus comarcas; no contribuyen a la implicación común. De ese modo se fragua un desdén mutuo, sin ilusiones, romo de criterios. Por eso, chirría el concepto, no disfrutamos de una relación franca y compartida. ¿Somos comparsas de una clase de politicastros fatuos?

Otro ejemplo notorio de estos desajustes se refleja en la reforma universitaria gestada por los rectores europeos en BOLONIA. No se limitan a la proliferación de las declaraciones oficiales, las imponen en un trágala sin rechistar. Esto es lo que decidieron y basta, no ha lugar para las disensiones. No es suficiente con el desdén hacia el profesorado de base, hacia los alumnos, o el dirigido contra los demás sectores sociales; si uno expone criterios o detalles en contra de dicha reforma, ya pasarán a tacharle de antieuropeo, anclado en el pasado, o simplemente fuera de lugar. Después del tiempo transcurrido, tras tantas voces desde las poltronas hablantes; en la base profesoral y del alumnado abundan las preguntas sin respuesta. Son muchos los aspectos organizativos que restan por precisar. ¿Bastará con la confianza en las futuras decisiones? ¿Quién será responsable? ¿Seguirá la misma desfachatez y prepotencia que ahora? ¿Se decidirán con esa democracia piramidal donde sólo cuenta la cúspide?

Me parece apropiada la mención al tan cacareado espíritu DEMOCRÁTICO, como perejil de todas las salsas. No se limita a la organización social y funcionamiento político. Todas las salsas, conceptos e ideas, se pretenden democráticos, hasta lo inverosímil. Ahora bien, el perejil que somos todos, se encuentra con la desaparición de las mejores salsas. Ya no se lleva contar con el perejil. Desde la superioridad emanan decretos de tráfico, abortos, modificaciones legales; alejados de los individuos particulares. A los pretendidos representantes del pueblo llano les salen ronchas en la piel, si vislumbran una participación fluida de los ciudadanos. Justo cuando se quiere extender el estilo de la democracia a todos los ámbitos, venga o no a cuento; es cuando se generan serias dudas sobre los fundamentos manejados. ¿O es que a estas alturas no son evidentes los abusos y desplantes a ese espíritu participativo?

A la vista de semejantes panoramas, siguiendo a Umberto Eco, el olfato debiera llevarnos a la SOSPECHA permanente. Esa sospecha, con una voluntad enérgica y tenaz, son unas buenas espoletas para la puesta en marcha del DISCERNIMIENTO, para separar la paja medio podrida de una abundancia de datos sin sentido, aunque tengan elevadas audiencias o gran número de firmas. Muchas firmas pueden estar apoyando terrorismos o asesinatos; eso es frecuente. Sin embargo, esa labor exigente requiere un ESFUERZO. ¡Cuesta desentrañar lo genuino dentro de los montajes!

El equívoco mal intencionado se enseñorea del diálogo social. No creo que nadie se libre del todo, sindicatos, profesionales, público. Sin embargo, serviría de consuelo un mayor grado de RESPUESTAS CRÍTICAS ENÉRGICAS ante esos comportamientos.

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