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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Dios, en nuestras calles

María Romo de Oca
Redacción
sábado, 20 de junio de 2009, 04:14 h (CET)
Un día os contaré de vuestros breves y cariñosos mensajes. Me hacen mucha ilusión. Alguien pregunta por qué escribo. Sueño con un tejido social hermoso y fuerte, que nos haga escapar a nuestro destino político de borregos, eso si, adoctrinados por el laicismo religioso del Estado y a golpes de decreto-ley.

Ya andan por ahí los inventores de una religión, ¡sin Dios!, para gobernar este desastre.

Y cuando leo este disparate, llega el e-mail de José Eugenio a Déborah. Pues va ser que no. El Dios vivo y real desea pasearse por nuestras calles.

No escondió su gozo el Papa el acompañar a Cristo por la Vía Merulana que lleva de la Basílica de San Juan de Letrán a la de Santa María la Mayor.

En esos momentos, invitó a los fieles a esta oración: "¡Quédate con nosotros, Cristo, entréganos el don de ti y danos el pan que nos alimenta …".

"Con la Eucaristía, había dicho, el cielo baja sobre la tierra, el mañana de Dios desciende en el presente y el tiempo queda como abrazado por la eternidad divina". ¿Os dais cuenta de que nuestro tiempo es ya eterno? Antes nos había advertido del peligro de la “secularización serpenteante que penetra incluso en la iglesia” ¡Ojo!

Me alegra recordaros que, en los comienzos de nuestros blogs, el mensaje de Déborah, “Corpus Azul”, vatió todos los records.

Empezaba así: “¡Amigos! tiempo de gloria. Se dirige el Papa a nosotros: “Pido a todos que intensifiquen su amor y devoción a la Eucaristía y que expresen con valentía su fe en la presencia real del Señor”.

Presencia real. ¿No es sobrecogedor? ¿Cómo mantener el tipo ante esta experiencia? Entra desespero con tanto amor del Señor. Dios que viene. Que se mezcla. Que sale entre nosotros por las calles en las tardes azules, como decía Lorca, del Corpus Christi. Uno no sabe qué hacer. Qué decirle. Es una lucha por la expresión.

Recuerdo a Maria Creuza, la cantante brasileña. Su lucha por expresar el gran amor. “Quiero la rosa más bella que exista y la primera estrella que sea vista ...Quiero la alegría de un barco volviendo y mil campanas de gloria tañendo…¡Ay! quiero un amor tan intenso y profundo y toda la belleza del mundo…para cantar a mi amor” .

Imágenes impresionantes que me gusta llevar a la oración. Nunca olvidaré el rostro de las multitudes en el Puerto de Nápoles al acercarse el “Américo Vespuci” cargado de emigrantes italianos. Trato de poner la misma cara ante el sagrario porque el Papa quiere que los cristianos “intensifiquen su amor y devoción en la eucaristía”. Y no hablemos de las mil campanas sonando a gloria. ¡si sólo con la de las fiestas del pueblo le entra a uno el hormiguillo…!

Nos pidieron aquel “blog” a racimos. ¡No es maravilloso!

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