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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Ley de Dignidad

Raúl Santiago García López
Redacción
sábado, 20 de junio de 2009, 04:13 h (CET)
La Ley de Dignidad Ante el Proceso de Muerte sitúa a Andalucía a la vanguardia en el reconocimiento de derechos civiles

Quiero expresar públicamente mi apoyo a la Ley andaluza de Dignidad ante el Proceso de Muerte, y afirmo que esta normativa sitúa a Andalucía a la vanguardia en el reconocimiento de derechos civiles, y a su política sanitaria en referencia obligatoria no sólo en España, sino en muchos lugares del mundo.

Para mi, esta es una norma necesaria y beneficiosa tanto para los enfermos y sus familias, que tendrán claros sus derechos, como para los médicos, que podrán actuar sin temer que se produzcan casos como el de la persecución de la Comunidad de Madrid al equipo del doctor Montes, en el que intencionadamente se confundieron términos como eutanasia y sedación de enfermos terminales.

Quiero destacar que se trata de una ley respetuosa con la actual legislación estatal, que regula y define toda una serie de prácticas que hasta ahora estaban sujetas, en caso de dificultades, a una interpretación subjetiva y a veces interesada, tal y como ocurrió en la Comunidad de Madrid en el caso Severo Ochoa, que dejaba desprotegidos a pacientes, familia y a los propios médicos.

Además, valoro como muy positiva la regulación que la ley realiza del derecho a la objeción de conciencia de los médicos, ya que obliga a que los profesionales informen sobre qué aspecto de la ley objeta, ya que no contempla la objeción a la ley en general, e impide que determinados centros hospitalarios se declaren objetores, al reconocer la objeción de conciencia como un derecho individual.

Quiero hacer un llamamiento a todas las Administraciones públicas para que sigan el ejemplo de la Junta de Andalucía, porque tal y como han afirmado los autores de la ley, la muerte forma parte de la vida, y resulta realmente cruel e injusto con enfermos y familia prolongar sus sufrimientos inútilmente. Además, creo que es necesario ir más allá, e impulsar un debate social sobre la eutanasia.

Por último, quiero felicitar a la Junta de Andalucía por realizar una política sanitaria en la que se pone el bienestar físico y psicológico de pacientes y familiares por encima de determinadas consideraciones de carácter moral, que no son válidas para todos los ciudadanos y que por eso mismo no han de imponerse sobre el bien común.

En este sentido, quiero recordar las terribles críticas vertidas contra la investigación con células madre, en la que Andalucía es una comunidad puntera de nuestro país, tras la concepción por selección genética de un niño sano que además ha tenido la capacidad de salvar a su hermano y librarlo de una muerte segura.

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