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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Menos explicaciones y más aciertos, señor Blanco

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 17 de junio de 2009, 04:57 h (CET)
Menos mal que, para el señor ministro de Industria, Sebastián, “con estas previsiones tan realistas creemos que lo peor de la crisis ya ha pasado” porque me imagino que cuando habla de “previsiones” se refiere a algo que todavía está por suceder ya que, en caso contrario, hablaríamos de historia. Es posible que este señor no haya medido bien sus palabras o haya querido dar una pincelada, aunque sea muy superficial, de confianza a la ciudadanía; porque, si lo peor ya ha pasado ¿cómo nos puede explicar el señor ministro que para los ciudadanos, como el propio Gobierno nos acaba de anunciar, para los españoles en general, los “currantes”de a pie, resulte que, por si no teníamos suficiente con la recesión que golpea implacablemente nuestras economías, ahora, cuando se nos anuncia una vuelta más de tornillo, cuando se nos informa de que va a aumentar el impuesto sobre los hidrocarburos y el tabaco, se nos puede decir con toda la “jeta” que lo peor ha pasado? Será para usted, señor mío, porque para el que necesite el coche para ir al trabajo no le parecerá que la situación mejora cuando deba abonar el importe de su consumo; o, dígaselo usted a los transportistas, taxistas y demás gente que vive de este sector. El señor Sebastián no es un analfabeto, por lo que no ignora que cualquier subida de los impuestos sobre hidrocarburos, de los que dependemos totalmente de los suministros extranjeros, significa, automáticamente,un encarecimiento general de los productos manufacturados y de consumo.

Lo malo de ustedes, los socialistas, es que son expertos en “previsiones”, ya que llevan, por lo menos, haciéndolas desde hace dos años, aunque deberemos reconocer que con bastante mala suerte debido a que ¡ni una sola vez han dado en el clavo en sus pronósticos!, lo que nos ha llevado, precisamente, a la situación en la que nos encontramos en estos momentos. El señor Zapatero, antes de las elecciones nos criticaba a los que no nos tragábamos lo de los “brotes verdes” de la señora Salgado, aullando a voz en grito, en sus mítines, tachándonos de que no nos alegrábamos de las “buenas noticias” y de que nos regodeáramos de las malas. Como le suele ocurrir a nuestro Presidente,no ha tardado en tener que envainarse sus palabras, ha bastado el espacio de tiempo transcurrido desde el “antes” a las Elecciones y el “después” a las mismas. Han tenido que ser ellos mismos los que han debido reconocer que estamos hasta la coronilla de endeudamiento y que todas aquellas palabras optimistas no eran más que placebos para engañar al pueblo, práctica en la que vienen insistiendo desde el mismo momento que se hicieron con el Gobierno de España.

Lo cierto es que no les ha quedado más remedio que recuperar a nuestro estimado Pepito Grillo, por un breve tiempo don José Blanco, pero que, por la incompetencia manifiesta de la actual portavoz del Gobierno, la inefable Leire Pajín, ha tenido que dejar de ocuparse a full time de su ministerio de Fomento, para reanudar su antiguo cometido de embaucador de masas, restaurador de estropicios y trabucador de verdades para intentar justificar algo que, ni con cataplasmas Llenas, tiene remedio. Lo que les ocurre a estos socialistas es que lo que sucede en la vieja Europa es para ellos una especie de comodín, o sea, que cuando les conviene hacen uso de ello y cuando no, pues ¡santas Pascuas!, nos olvidamos de ello. Ahora, para justificar el estocononazo que nos han metido con la gasolina, el señor Blanco, dándoselas de “listillo”, nos sale con que este aumento del combustible no ha sido más que “actualizar” los precios y que, de ninguna manera son “incrementos”, como si una cosa tuviera algo que ver con la otra. Pero es que, señores, estos del gobierno se creen que están hablando con estúpidos; por lo visto nuestro “dilecto” ministro todavía no se ha enterado que si se actualiza el precio de algo puede ser que se incremente o se disminuya y que una cosa lleva forzosamente a la otra, a no ser que, la actualización, consista en que se quede como estaba. ¡Elemental querido Pepito Grillo! Pero luego, como si esto de la subida fuera algo para un futuro remoto concluye: “y se actualizan en el momento adecuado”. Lo que ocurre es que para Blanco el momento adecuado es aquel en el que las empresas están más presionadas por la crisis y la competencia extranjera y, por tanto, yo diría que este momento es, precisamente, el “menos adecuado” para encarecer los costes.

Pero volvamos a Europa. El Gobierno nos dice que somos el país de toda Europa en el que los impuestos sobre los combustibles son más baratos, puede ser, no lo niego; pero también podemos decir que somos el país de Europa que más padecemos la crisis, donde la burbuja inmobiliaria ha tenido más repercusión y en el que tenemos 4.000.000 de parados, más del doble que en el resto de los países europeos. También les podríamos recordar que, con EE.UU, somos unas de las naciones más endeudadas y por si fuera poco, carecemos de 17.000 millones de euros que se precisan para continuar pagando el subsidio de desempleo. No creo que ningún país del resto de Europa aprobara unos presupuestos generales como se ha hecho en España sabedores, quienes los presentaron, que ya estaban caducos antes de ser aprobados. ¡Cuánto nos gustaría, señor Blanco, parecernos más a Europa en lo bueno, aunque pagáramos más impuestos! Lo malo es que aquí vamos a pagar los mismos impuestos mientras que, España, está a la cola de las naciones europeas, con un déficit interior desbocado a causa de la disminución de los ingresos motivada por la crisis y al aumento exagerado y sin control de los gastos públicos. ¡Ah! Y, señora Salgado, dejen de repetir una y otra vez esta pijada de la “economía sostenible”, porque parece en chiste cuando estamos en un país donde nada se sostiene, ni el Ejecutivo, inane e incapaz de hacer otra cosa que engañar a los ciudadanos, ni nuestra estructura laboral, rígida como un tubo de acero, ni nuestra economía, falta de estar al nivel de otras naciones en competitividad; ni nuestro sistema jurídico que hace aguas por los cuatro costados. Será la economía “insostenible” en todo caso.

¿Qué es, señora ministra, lo que nos quiere usted decir con “economía sostenible”? A no ser que se quiera referir a que contribuya a sostenerles a ustedes en el poder, en sus poltronas, de por vida y con la complicidad de nacionalistas y faranduleros; porque, los demás, los ciudadanos de a pié vemos lo de los molinillos de viento, aparte de ser un asalto al medio ambiente, algo tan endeble como el comparar la energía de una cerilla con la de una central nuclear, es decir, algo para dentro de un siglo. No nos camelen ni se preocupen tanto por el futuro de aquí a cien años, porque muchos nos conformaríamos que fuesen capaces de gobernar durante los cuatro años de su mandato. Y miren por donde, parece que no.

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