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Etiquetas:   Reportaje   -   Sección:  

Tutankhamon, un rostro para la eternidad

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
martes, 16 de junio de 2009, 13:25 h (CET)
Desde el descubrimiento de su tumba el nombre de este faraón de la dinastía XVIII se ha asociado tanto a las fabulosas riquezas que fueron encontradas en su tumba como al misterio de su muerte y a la maldición que, según la leyenda, acosó a los que perturbaron su sueño eterno de más de tres mil años en el Valle de los Reyes, leyenda basada en el hecho de que durante la excavación de búsqueda de la tumba una cobra se tragó al canario del descubridor y a que Lord Carnarvon, el mecenas que financió la búsqueda, murió antes de un año debido a la infección que le produjo la picadura de un mosquito lo que llevó a algunos a sustentar la teoría de que una misteriosa mosca, verde cual una esmeralda, era la guardiana de la tumba. La verdad es que, ciertas o no las leyendas de la maldición desarrolladas también en algunas películas, Tutankhamon se convirtió en uno de los iconos del siglo XX y la imagen de su mascara funeraria ha sido reproducida incluso en joyería.




Máscara funeraria de Tutánkhamon.


TUTANKHAMON

Se sabe que este joven faraón era hijo de Akhenaton pero entre los historiadores existen dudas sobre quién fue su madre, bien podría ser la mítica Nefertiti, primera esposa de su padre, o Kiya, una de sus esposas secundarias. La fecha del nacimiento se sitúa hacia el año 1340 a.c. y su ascensión al trono de los faraones egipcios se produce con tan sólo ocho años de edad, este reinado duró poco más de diez años ya que falleció a la edad de diecinueve años en circunstancias también misteriosas alentadas por la temprana muerte de Tutankhamon. En las radiografías que se hicieron a la momia del faraón entre 1968 y 1978 se apreció una herida en la parte posterior del cráneo que podría haberse producido por una esquirla de hueso, pensándose entonces que un atentado de sus enemigos, que no debían ser pocos, había apeado del trono al joven mandatario egipcio, pero hace cuatro años se volvió a examinar la momia con las modernas técnicas de la tomografía computada no encontrándose señales de la herida craneal por lo que se descartó la teoría del atentado estableciendo que la causa de la muerte fue una herida en la rodilla producida seguramente al caer de un carro. La tumba de Tutankhamon evidencia que su muerte se produjo de forma prematura e inesperada ya que en comparación con otras de las tumbas encontradas en el Valle de los Reyes es más pequeña y da la sensación de haber sido acabada de construir de forma precipitada y urgente. Nadie debía esperar el repentino fallecimiento del farón y sacerdotes y gobernantes tuvieron que buscar una rápida solución para celebrar sus exequias.

El cuerpo de Tutankhamon que durante 3.300 años permaneció en su sarcófago del Valle de los Reyes ahora reposa, liberado de todos los vendajes que le protegieron durante años, en un sarcófago totalmente transparente dotado de alta tecnología que protege sus restos de la humedad ambiental que desprenden los numerosos visitantes de la tumba en el Valle de los Reyes.




La antecámara, tal como fue descubierta.


EL DESCUBRIMIENTO

La noticia del descubrimiento de la tumba de Tutankhamon la lanzó al mundo el diario londinense The Times el 30 de Noviembre de 1922 anunciando “el descubrimiento egiptológico más sensacional del siglo” en unos tiempos en los que los arqueólogos consideraban que el Valle de los Reyes ya había sido suficientemente explorado y ya no quedaba nada importante que encontrar. Tan sólo Howard Carter, su descubridor y arqueólogo autodidacta, tenía esperanzas de dar con una tumba en la que los saqueadores no hubieran robado las pertenencias del difunto.

El patrocinador de estas excavaciones fue Lord Carnarvon, un extravagante noble inglés amante de los automóviles, que pasaba largas temporadas en Egipto huyendo de la humedad y la niebla londinense. Carter, convencido de que en el Valle de los Reyes todavía estaba por descubrir una importante tumba, consiguió que el inglés financiara las excavaciones, pero el tiempo pasaba sin que en ningún momento los resultados dieran la razón a Carter, El Valle de los Reyes había sido excavado hasta la saciedad, la mayoría del mismo, llena de cráteres y montones de arena, se asemejaba más a la superficie lunar que al desierto mientras que la abundancia de saqueadores de tumbas presagiaba que era una tarea ardua y casi imposible encontrarse con alguna maravillosa sorpresa arqueológica. Habían pasado cinco años en los que de manera infructuosa Carter excavaba sin obtener resultado alguno, el noble inglés ya estaba harto de gastar sus libras sin que los excavadores encontraran ningún indicio así que decidió cortar el grifo del dinero y dejar a Carter sin financiación, pero éste consiguió que le concediese una última campaña de financiación, y fue así como en noviembre de 1922 pudo abrir, por primera vez, la tumba en la que reposaba la momia de Tutankamón hacía más de tres mil años.

El 26 de noviembre de 1922 Howard Carter pudo contemplar el fabuloso tesoro con el que sus coetáneos habían enterrado al joven faraón. Cuando por una pequeña abertura en la antecámara de la tumba contempló el resultado del trabajo de tanto tiempo y todo lo que en aquella sala había a la pregunta de Lord Carnarvon de qué se veía, tan sólo pudo contestar “Cosas maravillosas”. Cuando, con el paso de los días, Carter y su equipo fueron encontrando más y más objetos rodeando la tumba faraónica fueron conscientes, especialmente al llegar ante el sepulcro que estaba intacto, de que su descubrimiento era incomparable ya que estaban ante una tumba a la que los saqueadores no habían tenido prácticamente acceso.




Detalle de la exposición.


LA EXPOSICIÓN

Hoy aquellas “cosas maravillosas” a las que se refería Carter es posible contemplarlas, en exactas reproducciones, en el recinto de Les Drassanes de Barcelona donde permanecerá expuesta la exposición “TUTANKHAMON, la tumba y sus tesoros” desde el día 6 de Junio al 6 de Setiembre. Esta exposición, que ya ha sido vista por más de medio millón de personas en Zurich, Brno y Munich, es fruto de la idea de Wulf Khol, un artista alemán que vivió más de treinta años en El Cairo, y de Paul Heinen, un promotor de Hamburgo, y esta pensada para entretener y educar en los aspectos históricos a sus visitantes. Durante años más de 100 artesanos egipcios han estado trabajando para reproducir a su tamaño natural todas las piezas, más de 1000, que se exponen para así dar al visitante la sensación de estar viendo las obras originales y poder revivir las emociones de Carter al descubrir aquellos tesoros. Los visitantes verán la disposición de todos los objetos tal y como los vieron los ojos de Carter y Lord Carnarvon en el momento del descubrimiento, a ello hay que añadir que hoy en día es imposible contemplar todos estos objetos reunidos ya que se encuentran distribuidos en diferentes museos. Los guardianes negros siguen velando la entrada de la cámara funeraria, el chacal sentado sobre una litera de mano vigila la capilla de los vasos canops, guardianes de las vísceras faraónicas en la cámara del tesoro, el trono, los sarcófagos, las zapatillas del faraón, sus joyas, los carros que utilizó, todos los enseres con los que fue enterrado Tutankhamon, así como diversas imágenes del mismo y de sus dioses y la mítica mascara, están presente en esta exposición que además cuenta con unos paneles explicativos y un sistema de audio en diversos idiomas que guían al visitante por los 2.000 metros cuadrados de la misma.

Esta exposición que recala en Barcelona durante tres meses es un buena ocasión para adentrase en la cultura del Egipto de los faraones de una manera didáctica, precisa y amena, una forma de conocer más detalladamente todo lo que había detrás de ese “rostro para la eternidad” en el que desde su descubrimiento se convirtió la icónica máscara de Tutankhamon.

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