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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Un regalo maravilloso

Juan Escribano (Madrid)
Redacción
martes, 16 de junio de 2009, 12:43 h (CET)
Lo tengo que contar, ya sé que el catecismo dice que el orgullo es pecado, pero después de meditarlo largamente, e incluso de consultarlo, he llegado a la conclusión de que el orgullo no es pecado si la causa de ese orgullo no lo es, es más, pienso que en ocasiones el no compartir ese orgullo y la causa que lo motiva con tu prójimo, si puede ser pecado, y yo, como no quiero pecar, voy a compartir contigo amigo lector mi orgullo y el motivo del mismo.

Cuando llegué a casa después de estar unos días hospitalizado, vinieron a casa para verme mis nietos, y mi nieta, 5 años, me dio un beso largo largo y tan fuerte, que me hizo daño en la mejilla, cuando me soltó me dijo -¡te lo has ganao por bueno!- Yo que soy más tierno que el día de la madre, no pude evitar que dos lagrimones brotaran de mis ojos y resbalaran por mis mejillas, mi nieta cogió un pañuelo de papel, me secó las lágrimas y me dijo -sabes abuelito- -¿que hija?- Pregunte –que cuando sea mayor voy a ser médica para cuidarte cuando seas viejecito- ¡Toma ya! No querías caldo, tres tazas, me abrace a mi niña y con lágrimas de emoción no quedó un centímetro de su preciosa cara sin un beso.

Mi nieto de 9 años me dijo –abuelo yo le dije a la profe que rezáramos para que te curaras pronto, y todos los días antes de la clase hemos rezado por ti todos los de la clase-.

¿Verdad que vale la pena ponerse malito para tener estos regalos? ¿Verdad que no es pecado sentirse orgulloso de cosas asi?

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