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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Consejos para la vida laboral

Helena Trujillo (Málaga)
Redacción
martes, 16 de junio de 2009, 12:41 h (CET)
“Lunes, empieza la semana, pero me fallan las fuerzas. Ayer no fue un día especialmente duro, me acosté a una hora prudente, descansé, pero al sonar el despertador una extraña fuerza me impide levantarme. Otra vez a trabajar, volver a la rutina diaria. Podría decir que no me disgusta mi trabajo, me llevo bien con los compañeros, gano un sueldo decente, pero cada lunes me pasa lo mismo. El fin de semana me impone otro ritmo, más sosegado y familiar. Diría que no ansío especialmente a que llegue, sin embargo, los domingos por la noche parecen un funeral. ¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué me cuesta cambiar de ritmo? ¿Debería cambiar de trabajo o debería cambiar mi forma de pensar?”

Estoy segura de que a muchos de ustedes les pasa algo parecido y es que los lunes, son para muchos, un suplicio. Miren a sus hijos y verán cómo les cuesta levantarse y entender que hay que volver al colegio, dejando en el fin de semana los programas matutinos, los paseos con papá y mamá, las partidas con la Play… Muchos somos como niños y nos cuesta asumir los cambios de ritmo, los compromisos, el bien que nos hace el trabajo. Aún seguimos pensando “¡qué bien que sería no tener que trabajar1” “¿para qué tanto?” “¡quién inventaría el trabajo!”. A pesar de que tengamos integrada esta función en nuestra vida, a pesar de que pasamos gran parte de ella en nuestro puesto de trabajo, con nuestros compañeros, hay en nosotros resistencias inconscientes. Cuántas veces elegimos cosas que no nos convienen y cuántas otras no hacemos aquello que nos conviene. Cuánto nos cuesta hacernos un bien.

Un consejo para nuestra vida laboral, es empezar a pensar el bien que nos hace trabajar. ¿Seríamos lo que somos sin el compromiso del trabajo? ¿Has pensado alguna vez las relaciones sociales que te genera trabajar? ¿Si no fuera porque tienes que ir a trabajar, qué motivos tendrías para levantarte, para asearte, para cuidarte? ¿Si no hubiera exigencias externas, serías capaz de responder a tus propias exigencias?

Basta ya de tantas preguntas, pero tal vez nos sirvan para darnos cuenta de que el trabajo no lo es todo en nuestra vida, pero es una parcela muy importante de ella que nos genera la inteligencia que tenemos, la economía, las relaciones y, al fin y al cabo, nuestro desarrollo personal. Disfrutamos el tiempo libre, las vacaciones, los fines de semana, porque tienen un límite. Aceptar los cambios, las interrupciones, las separaciones nos hará un bien. Los lunes interrumpen el fin de semana, pero generan un comienzo. Aprendamos a amar los comienzos de semana, como ya amamos los fines de semana.

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Helena Trujillo Luque. Psicoanalista-Profesora del Departamento de Formación Empresarial Grupo Cero. Málaga.

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