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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Barcelona   -   Sección:   Opinión

La Rosa de Fuego. Barcelona, capital de anarquistas y ciudad sin ley.

“La pasión por la destrucción es también la pasión creadora” M Bakunin, anarquista ruso
Miguel Massanet
jueves, 26 de mayo de 2016, 09:03 h (CET)
El historiador marxista británico, de origen judío, Eric Hobsbawm, autor de una trilogía sobre las tres edades del siglo pasado, publicado en España como: “Historia del SigloXX”; escribió lo siguiente: “Barcelona ha sido la ciudad europea que más luchas obreras y rebeliones populares ha vivido a lo largo de los siglos XIX y XX. Los anarquistas de otros países la denominaron La Rosa de Fuego y el término se difundió con ocasión de la Semana Trágica (1.909), una gran insurrección popular para impedir que se llevaran a los jóvenes reclutas, casi todos procedentes de las clases trabajadoras, a combatir a África y que derivó en una revuelta anticlerical y una quema de iglesias y conventos…”. Podríamos añadir, al comentario del escritor marxista, que también en el siglo XXI, cuando las condiciones de los trabajadores no son, ni mucho menos, las de principios del Siglo XX, no parece que Barcelona tenga interés alguno en despojarse del apelativo que se granjeó con la truculenta y macabra Semana Trágica; más bien, a la vista de los últimos acontecimientos, de las características de quienes la gobiernan y de los preocupantes acontecimientos que tienen lugar en sus calles, estaríamos dispuestos a admitir que siguen reuniendo los requisitos para que se la pueda continuar denominando Rosa de Fuego, sólo que podríamos añadir: “asilo de vicios y de prácticas contra natura”.

Es evidente que, cuando se pone al frente de una ciudad, una ciudad tan compleja, tan politizada y tan difícil de administrar como es Barcelona, a alguien sin experiencia de mando, sin formación adecuada y con preocupantes prejuicios de índole política y social, poco se puede esperar de su gestión y menos los beneficios y los aciertos para la ciudadanía de lo que resulte de un gobierno compuesto por antisistemas, progresistas y demás personajes del lumpen ciudadano. Si, por añadidura, la persona a la que se ha promocionado al puesto de alcaldesa de la ciudad, la señora Ada Colau, resulta ser una activista conocida, una agitadora profesional y una notable alteradora del orden público, cargada de prejuicios en contra de las leyes del país, anticapitalista notable y antisistema defensora de okupas, antidesahucios, protectora de manteros; con una especial fijación contra los cuerpos de policía y mossos de escuadra encargados de mantener el orden público y la observancia de las leyes; entonces, señores, es como poner como guardián de un pajar a un pirómano con una caja de cerillas en el bolsillo.

Estos días están ocurriendo sucesos muy graves en la barriada barcelonesa de Gracia. El anterior alcalde de Barcelona, el señor Xavier Trias, de CDC, ya cometió la torpeza de confraternizar con un grupo de okupas, del barrio de Sants, parando las obras del derribo para evitar enfrentarse a ellos. Se trataba de Can Vies, un local emblemático para todos aquellos que, despreciando las leyes, se dedican a ocupar aquellos edificios vacíos, forzando las entradas, para instalarse en ellos y, una vez ocupados, realizar en ellos actividades, de todo tipo, infringiendo las normas ciudadanas. La revolución salió vencedora y fueron muchos los vecinos de aquel barrio que se manifestaron a favor del colectivo de okupas. Las consecuencias, como no podía suceder de otra forma, han sido las de crear un ambiente de falta de autoridad que, por desgracia para Barcelona, se ha venido agravando, expandiendo y reafirmando con la llegada, a la alcaldía, de la señora Ada Colau, conocida activista antidesahucios, fichada por la policía por sus numerosas actividades de obstrucción a la Justicia y verdadera profesional en alterar el orden, crear algaradas, entorpecer las actuaciones judiciales y ser partidaria de la acción directa, como los llamados escraches y ocupaciones ilegales de edificios.

La policía catalana, confundida y desmoralizada a cauda de las órdenes confusas y contradictorias que reciben de sus superiores; el escaso apoyo que tienen de los mandos ante las continuas acusaciones de malos tratos que utilizan los revoltosos para evitar ser detenidos y la evidencia de que, cuando son golpeados o heridos, los autores de las tropelías salen indemnes de los juzgados, debido a la protección que se les proporciona desde la alcaldía y partidos políticos, como la CUP, (que se han constituido en los defensores de los causantes de los destrozos, incendios, rotura de escaparates etc.),lo que, en la mayoría de casos, les permite salir indemnes de la acción de la justicia. El último caso en el que, un agente fue golpeado con un palo en la cabeza, por un mantero, que le produjo un gran brecha que requirió cuatro puntos para restañarla; aunque se presentó denuncia ante los juzgados, fue el propio señor Jaume Asens, Teniente de Alcalde del ayuntamiento de Barcelona, el que le pidió a la abogada de la policía que no pidiera prisión provisional para el mantero, autor del estropicio.

Es evidente que Barcelona se está convirtiendo en una ciudad sin Ley, a la medida de facinerosos, antisistemas, okupas, manteros, etc. protegidos por los anarquistas de la CUP, que se han convertido en los matones, los cheriff corruptos de los poblados del Oeste americano, los valedores de los delincuentes y los verdaderos enemigos del orden, de la Justicia y de la normalidad ciudadana, partidarios del incumplimiento de cualquier tipo de norma que, como ya dijo la señora Colau tan pronto se enteró de su nombramiento como alcaldesa, “ No voy a aplicar cualquier ley que me parezca injusta” ¡ Ya tenemos a la legisladora, sobran las Cortes y los magistrados, con Ada Colau no hacen falta jueces ni tribunales, policías ni abogados, porque ella misma decide las leyes que son justas y, en consecuencia, en sus manos está el castigar o no a quienes las incumplen!

Barcelona, señores, ya lleva mucho tiempo en que las leyes no se cumplen. El propio Parlament Catalá, en declaración oficial hecha por su presidenta, la señora Carme Forcadell, dejaba claro que el Parlament catalán no cumpliría ninguna ley española ni haría caso de las sentencias de los tribunales nacionales, incluido las del TC. Lamentablemente ni el Gobierno ni los partidos políticos constitucionalistas parecen haberse tomado en serio este desafío y siguen sin hacer caso de los graves sucesos que tienen lugar en Cataluña; olvidándose de que, en esta autonomía, residimos millones de españoles que nos encontramos como si habitáramos en tierra extraña, sujetos a los caprichos de todos estos separatistas, comunistas y anarquistas, que hacen y deshacen sin que, para ellos, exista límite a sus actuaciones, ya que, en sus manos tienen todos los resortes, legales e ilegales, para evitar que los ciudadanos, especialmente los que nos sentimos españoles, podamos hacer valer nuestros derechos.

Unos datos informativos: en estos desgraciados sucesos producidos en el “banco expropiado”, de la barriada barcelonesa de Gracia, en sólo dos días, los mossos de escuadra han sufrido 18 bajas a causa de sus enfrentamientos con los revoltosos. ¿Saben ustedes cuántas detenciones se han producido? ¡ Ninguna! . ¿No había motivo para actuar contra los alborotadores? Por supuesto que si, ya que se dedicaron a incendiar coches y motos, se volcaron contenedores y se rompieron varios escaparates aparte de las numerosas pintadas; todo lo propio del vandalismo ciudadano. Y una nota curiosa: el señor Trias, anterior alcalde de Barcelona, pagaba del dinero de nuestros impuestos una renta anual de alrededor de 64 mil euros por el alquiler del local y fue la Colau la que, no con el objetivo de privar de su local a sus ocupantes, sino por ser un acto procedente del anterior consistorio, ordenó que se dejara de pagar, lo que dio lugar a que sus propietarios iniciaran el correspondiente procedimiento de desahucio. ¿No les parece a ustedes, todo ello, una sinrazón, un absurdo y una tomadura de pelo? Una muestra de los chanchullos llevados a cabo por los alcaldes y ediles del ayuntamiento de Barcelona. Un absurdo cuando, para evitar enfrentarse a sus responsabilidades y cumplir con sus obligaciones, pagan el alquiler a los okupas o, como en el caso de la señora Colau, se manifieste en contra de los revoltosos, cuando ha sido ella la que dejó de abonar el alquiler del local y, para remediarlo, se ha ofrecido a procurarles un nuevo acomodo para que sigan viviendo a costa de nuestros impuestos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con asombro como Barcelona parece que se ha convertido en una ciudad sin Ley, en manos de comunistas, anarquistas y separatistas, dispuestos a convertir la ciudad catalana en un lugar inhabitable como si nos llevaran de nuevo a los tiempos de la II República, sin recordar los acontecimientos que entonces tuvieron lugar, que concluyeron en un cruento enfrentamiento entre los españoles. ¿Deseamos que se repitan?
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