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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Florentino Pérez y los valores democráticos

Mario López
Mario López
lunes, 15 de junio de 2009, 03:21 h (CET)
La entrada a saco de Florentino Pérez en la compra multimillonaria de astros del balompié deja muy a las claras que los valores democráticos están por los suelos. El planteamiento del presidente madridista es, desde el punto de vista estrictamente mercantilista, de cajón.

Por muy alto que sea el precio a pagar, los beneficios que generan los futbolistas más mediáticos siempre lo compensará con creces. La cantidad de dinero que puede aportar a las arcas del Real Madrid la mercadería asociada a la imagen de las figuras es incalculable. No hay un lugar en el mundo en el que los niños no quieran tener una camiseta de Ronaldo. Por otro lado, piensa el señor Pérez que si son los mejores futbolistas del mundo, juntos, necesariamente han de formar el mejor equipo del mundo que, en buena lógica, habrá de ganar todos los campeonatos que se le pongan a tiro. Cosa que, en definitiva, es el objetivo final del club. Así que nadie tendría nada que objetar a esta política de fichajes. Sin embargo, yo opino que el señor Pérez está equivocado. En lo tocante a las camisetas no, desde luego. Pero en el objetivo deportivo sí, con toda seguridad. En primer lugar porque Ronaldo y Kaká puede que sean los mejores futbolistas del mundo, pero hay muchos otros en otros equipos que apenas le van a la zaga. Lo que va a marcar la diferencia a la hora de ganar torneos no va a ser el número de estrellas que tenga cada equipo sino la calidad del equipo como tal. Y es muy difícil crear un buen equipo con figuras mediáticas. Mi impresión es que el Real Madrid va a acabar siendo más popular en la prensa rosa que en la deportiva. Además, la cantera va a quedar relegada a un papel puramente anecdótico, con lo que el club va a perder uno de sus mayores activos y su principal razón de ser. Pero todo esto es absolutamente irrelevante comparado con el daño que esta locura millonaria está causando a los valores democráticos en los que se debería sustentar una sociedad que quiere constituirse como un gran grupo de ciudadanos que trabajan en los diferentes oficios necesarios para cubrir todas sus necesidades, creando profesionales suficientemente cualificados y motivados, con la suficiente categoría humana como para despreciar la codicia, la mitomanía o el despilfarro. El actual culto al becerro de oro tiene proporciones bíblicas y como en la Biblia se acabará pagando.

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