Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Los votos del caciquismo

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
sábado, 13 de junio de 2009, 22:32 h (CET)
Hace ya una semana desde que los ciudadanos fuimos convocados a las urnas para elegir a nuestros representantes en el Parlamento Europeo y el personal todavía no sale de su asombro al ver que algunos supuestos casos de corrupción y otros claramente sentenciados no han mermado votos en las arcas electorales de los implicados, da lo mismo que sea en Madrid, Canarias o la Comunitat Valenciana. Tanto en la capital de España, con varios altos cargos implicados en el caso Gürtel, como en tierras valencianas, donde por primera vez el President ha tenido que pasar por los juzgados, la muchachada de la gaviota carroñera ha seguido cosechando votos e incluso aumentándolos, así que la conclusión a la que llegamos muchos es que por estos lares la corrupción da votos, y no pocos a la vista de lo ocurrido el pasado día siete.

En España, lo mismo que sucede en la Italia de Berlusconi, la cultura política de la ciudadanía es nula o inexistente, de la hoguera de cuarenta años de franquismo todavía quedan las cenizas de considerar que todos los políticos son corruptos y que si alguno de ellos en su comportamiento es un perfecto “hijo de puta”- con perdón de las meretrices- hay que arroparlo ya que, al fin y al cabo, es “nuestro hijo de puta” y en esto la derecha es maestra. Los votantes de la derecha, junto con la extrema derecha, han hecho piña frente a los ataques judiciales a sus representantes y han acudido a las urnas mientras que los votantes de izquierda han castigado desde siempre a sus políticos implicados en algún caso de corrupción volviéndoles la espalda quedándose en casa o tomando el sol en la playa. El voto derechista, muy mediatizado por la cúpula eclesiástica, aplica a sus políticos la teoría del confesionario, aquella que dice que los pecados son perdonados acudiendo a contarlos a un sacerdote sentando dentro de un cajón, una absolución durante la misa dominical siempre sirve para el lunes continuar con la conciencia tranquila en los negocios del cohecho, el tráfico de influencias, la prevaricación y tantos otros chanchullos que serán perdonados arrodillándose el próximo domingo ante el cajón de los perdones. La izquierda, generalmente atea o agnóstica, no practica la teoría del perdón divino y a la hora de votar es mucho más exigente con sus representantes, aquí el que la hace la paga.

Pero también las practicas caciquiles han asomado la patita durante la campaña electoral. En Castelló, sede del “capo” Fabra, 100 inmigrantes latinoamericanos fueron montados en un autobús con el señuelo de un trabajo y allá que los llevaron, pancartas de apoyo a Camps incluidas, hasta la plaza de toros de Valencia donde los de la gaviota daban un mitin. Pobres y necesitadas gentes alejadas de su país de origen fueron pasto del más puro estilo caciquil de antiguos tiempos, y lo mismo que hacía el franquismo se les llevó con engaño hasta el mitin previamente aprovisionados de banderita del PP y bocadillo para mitigar el hambre. Ahora el Centro de Integración de Inmigrantes Latinoamericanos ha denunciado el hecho al conocerlo y tras las denuncias de algunos de los engañados con la promesa de un trabajo que nunca llegó. Desde el PP han intentado extender el ventilador de la mierda sobre esta asociación diciendo que no están inscritos en sus censos pero da la casualidad que la entidad está inscrita en un fundación que preside Rafael Blasco, Conseller de Inmigración y Ciudadanía, personaje éste que es un experto en cambiarse de chaqueta con tal de seguir chupando de las ubres del poder. En su juventud perteneció al grupo terrorista FRAP, más tarde fue Conseller de Obras Públicas con el PSOE de donde salió por cuestiones de urbanismo poco claras, luego se convirtió en el ideólogo de Eduardo Zaplana hasta llegar al sillón de la Conselleria. Todo un ejemplo de su competencia y saber utilizar el manual del “perfecto trepa”.

Castelló es una provincia en la que la mayoría de sus pueblos tienen un censo muy pequeño, perfecto caldo de cultivo del caciquismo más acentuado, allí lleva años dominando el cotarro la familia Fabra desde la presidencia de la Diputación y su actual presidente, “Dom Fabrazio”, en el más puro estilo “berlusconiano” se jacta de ser el mayor “conseguidor” de aquellas tierras, presume de colocar a sus seguidores o de conseguir que la madre de alguno de sus votantes ingrese en el hospital sin tener necesidad de esperar largos meses a que le toque el turno en la lista de espera. Las pasadas elecciones no las ha ganado la democracia, los triunfadores han sido muchos de los que llevan meses paseando su figura por los pasillos de Audiencias y Juzgados y, especialmente, el voto cautivo y el miedo, que no respeto, al cacique de turno.

Noticias relacionadas

Trampantojos esperpénticos

Quiero una democracia como la sueca, no una dictadura de izquierdas demagógicamente mal llamada democracia como la que tenemos en España

Ministra de Justicia, Garzón, un comisario, Sánchez e Iglesias

¿Pero qué pasa aquí?

¿Son útiles las religiones?

El sincretismo religioso conduce a no creer en nada

El día de…

Nos faltan días en el año para dedicarlos a las distintas conmemoraciones y recordatorios

Como hamsters en jaula

​Hermanos: estaréis de acuerdo conmigo de que los acontecimientos políticos están pasando a una velocidad de vértigo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris