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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Amarraditos

Mario López
Mario López
sábado, 13 de junio de 2009, 22:28 h (CET)
Me da la impresión de que no se dan cuenta del efecto que están causando. Sospecho que gracias a que veinte millones de españoles les siguen votando están inmunizados contra la realidad. Los unos mostrando ya sin pudor alguno sus trapos sucios, la verdadera fuerza que les impele a ocupar un cargo público. Los otros, dejando hacer, consintiendo no vaya a ser que el viento cambie de sentido y les de en la cara toda la mierda que tan tibiamente denuncian.

No se le puede echar la culpa a la democracia porque en lo que ellos están instalados no es democracia. Pero se llame como se quiera llamar, el sistema que gobiernan es un lacerante yugo que cualquier sociedad medianamente civilizada se quitaría de encima en un santiamén. Pero es que podemos empezar por razonar sobre la civilidad de nuestra sociedad. Lo cierto es que es bastante difícil sustraerse al mal generalizado. Es complicadísimo no darse de bruces cada día con un pequeño corrupto que pasea con orgullo su corruptela. “Vamos amarraditos los dos espumas y terciopelo. Yo con un recrujir de almidón y tú serio y altanero. La gente nos mira con envidia por la calle. Murmuran las vecinas, los amigos y el alcalde”. Bonita canción. Sí, sí. Amarraditos los dos, con mi dinerito negro, mi mordidita, con mi apaño, mi vista gorda, mi trabajador ilegal, mi garrafa fraudulenta, mi contrato falso, mi amiguismo, mi mamoneo. Más de los que votan a nuestros dirigentes tienen su propia pequeña o gran corruptela ¿Por qué no votar a los que son como yo? Que sandez. Ahora nos vamos a hacer los estrechos. Que hace falta ser un pringao para votar a unos políticos legales que nos vayan a mirar con lupa todo lo que hagamos y nos corten el rollo. Que con un sueldo normal no se puede vivir. Que el mundo es para los espabilados como yo. A ver cuándo te vas a enterar, que pareces tonto. Lo cierto es que, sin tener ninguna culpa de ello, la democracia va a ser la que pague los platos rotos. Y si no, al tiempo.

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