Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Copo   Recuerdos   -   Sección:   Opinión

Y todo esto, ya no es

Recordé a los que dejaron esta existencia tras una vida de alegrías y sinsabores
José García Pérez
martes, 24 de mayo de 2016, 00:30 h (CET)
Recordé que era domingo. Dejé todo a medio hacer y encaminé mi cuerpo hacia la gran duna roja de la playa donde el viento silba nácar. En una bolsita azul introduje “Sagrada forma” del poeta Antonio Hernández, un pequeño racimo de cerezas y un bello melocotón dorado con pinceladas lilas.

Me dije en susurro pausado: “voy a celebrar mi eucaristía”. Para ello di la espalda al océano y mi vista cubrió toda la marisma, plena de florecillas de agua. Agradecí la visión y pedí perdón por no saber saborear a diario la belleza de la Naturaleza. El sol declinaba su fulgor y miré a poniente, allá al monte, donde la estrella reina intentaba desaparecer dando paso a una luna blanca creciente y estéril. Incliné mi cabeza y postrado revisé las veces que por omisión perjudiqué a alguien, o sea, a todos aquellos y aquellas que no amo aunque tampoco los odio.

Entoné mi particular credo: “Creo que Jesús no es el hijo único de Dios, pues también lo son los desheredados y los niños. Creo que el Espíritu no procede del todopoderoso Dios y señor de los ejércitos, sino que está instalado en el hombre y que brota cuando éste es consciente de su divina humanidad. Creo que el Espíritu es la Vida vivida en plenitud con errores y aciertos. No creo en la Iglesia instituida por hombres que dejaron de serlo. Creo que la Tierra se creó desde el amor infinito de su propia esencia”.

Puesto en pie y mirado al mar ofrecí, en alta voz, mi ser, no mi estar, al inmenso Misterio que nos ama y asola con su silencio. Extendí los brazos a levante y poniente como queriendo abarcar todo el oleaje que contemplaba y un beso, como perdido, o sea, una pequeña y amarilla mariposa vino a posarse junto a mí. Con el dedo índice, como patena de carne, la toqué, alzó su aleteo y en él ofrecí todo el sueño de los que vuelan cielos de utopía.

Supe que el dorado melocotón y el racimo de cerezas, productos de la Tierra, eran alimentos divinos que, con mimo extremo, comí sabiendo que con ello degustaba el milagro del Misterio.

Recordé a los que dejaron esta existencia tras una vida de alegrías y sinsabores y observé la mar cuajada de turbantes. No llegué a llorar, tal vez porque la existencia, no la vida, haya transformado mi humanidad en pura tabla de piedra del Sinaí. Pensé en aquellos a los que debo esta transfiguración de hoy: mis padres.

Quise abrazar en la paz a toda esta anónima sociedad, pero, exceptuando al Misterio y la Naturaleza, no había nadie; de manera que decidí sentirme y para ello impulsé mi amor a la paz palpando mi cuerpo. Y sentí. Y dando gracias, marché en paz al tiempo que comprobaba que la amarilla mariposa se mecía en una extraña energía que desprendía la soledad acompañada de mi particular eucaristía.

Y no fui a misa.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

¡Qué escándalo! ¡Qué escándalo!

“Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden” Blas de Lezo y Olavarrieta. Almirante español (1689-1741)

García Albiol, el sheriff de Badaolna

Perfiles

Los políticos catalanes optan por enfrentarse a la Justicia

El todo vale, el no me da la gana o el me rebelo contra la autoridad española, se han convertido en el leitmotiv del separatismo catalán. El anarquismo se impone

Críticas a refranes (I)

El objetivo de este artículo de opinión es efectuar una crítica a determinados refranes

Hedonismo de Epicuro

El epicureísmo es una escuela filosófica helenística
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris