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Opinión
Etiquetas:   Opiniones de un paisano  

Anarquistas y comunistas españoles: la guerra que nunca acaba

Mario López
Mario López
jueves, 11 de junio de 2009, 02:37 h (CET)
El anarquista español más acendrado de nuestros días recuerda al mosén Antón de los galdosianos Episodios Nacionales. Aquel cura revolucionario, incapaz de practicar el saqueo o exigir una paga para luchar por sus ideales, pero absolutamente expeditivo y sanguinario con el enemigo.

El que en un principio ejerciera de lugarteniente de Juan Martín el Empecinado acabó por convertirse en su más enconado enemigo, llegando a unirse a los franceses para casi acabar con la vida de su antiguo camarada en Despeñaperros. El purismo exacerbado lleva sistemáticamente y, entre otras muchas maldades, a la traición. Tengo para mí que anarquismo y comunismo son dos lúcidas y positivas maneras de entender el socialismo que podrían conjugarse juntas para dilucidar un futuro mejor para la humanidad. Dos ideas que deberían unir a los trabajadores fraternalmente. La realidad, en cambio, me contradice brutalmente. Comunistas y anarquistas se tienen los unos a los otros por sus peores enemigos. No he oído apenas a un anarquista hablar mal del franquismo o criticar al PP. En cambio, continuamente los anarquistas despotrican de los comunistas, a los que consideran demonios sanguinarios. Rodríguez Zapatero –que para mí ni tan siquiera es socialista- a los ojos del anarquismo nacional es el mismísimo Lucifer. El caso es que para el anarquismo impoluto la izquierda es el enemigo número uno a combatir. La iglesia católica, la derecha e, incluso, el franquismo son compañeros de viaje más o menos soportables. Ese violento desencuentro de socialistas, comunistas y anarquistas es una de las más notables y desdichadas herencias de la Guerra Civil. Me temo que la izquierda va a ir de mal en peor en tanto en cuanto no fumen la pipa de la paz. Parecerá que lo que digo es un delirio casposo, pero no creo que lo sea. Una parte importante de la abstención podría provenir del anarquismo. Creo que merecería la pena que alguien lo estudiara.

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