Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

¿Más allá de Bork? No cuente con ello

David S. Broder
David S. Broder
miércoles, 10 de junio de 2009, 08:12 h (CET)
Cuando un candidato al Tribunal Supremo como la juez Sonia Sotomayor comparece ante el Senado para su confirmación, se le promete una vista justa e integral. En realidad, el camino de cada candidato está jalonado de minas del historial de batallas de confirmación previas.

Tras nominar al juez Samuel Alito en el año 2005, el Senador Demócrata de Arkansas Mark Pryor, un miembro muy joven por entonces, me comentaba estar sorprendido por un fenómeno recurrente. Al debatir la confirmación pendiente con colegas veteranos, Pryor decía "podemos empezar hablando de Alito, que enseguida acabamos hablando de Robert Bork,” el candidato de Ronald Reagan rechazado por el Senado en 1987 tras un amargo debate de tres meses y medio.

La batalla de Bork fue histórica; un enconado enfrentamiento ideológico que vio movilizarse a grupos de interés de ambos bandos como si fueran unas presidenciales. Cuando terminó, el jurista conservador -- magistrado veterano de la sala de apelaciones como Sotomayor -- denunciaba que cuando los candidatos judiciales "reciben el mismo trato que los candidatos políticos," con exámenes minuciosos no sólo de sus credenciales, sino de su ideología y opiniones en temas polémicos, el efecto que se produce es "erosionar la confianza de la opinión pública en la imparcialidad de los tribunales, y poner en peligro la independencia de la judicatura.”

Las cicatrices del contrainterrogatorio de 33 horas realizado a Bork ante el Comité Judicial no habían cicatrizado 18 años más tarde cuando el magistrado que preside el Supremo, John Roberts, y Alito se sometieron a la confirmación.

Esta semana, pregunté a Pryor si pensaba que íbamos camino de otro episodio con Sotomayor. “Espero que no,” dijo. “Creo que el país ha avanzado más allá de Bork, y espero que el Senado lo haya hecho.”

Una cosa que puede hacer más difícil olvidar las batallas partidistas e ideológicas del pasado es que el Presidente Obama encontró motivos para oponerse a ambos candidatos Bush, Roberts y Alito, en la única vista de confirmación al Supremo durante sus cuatro años de ejercicio en el Senado.

El juez que preside el tribunal ha dicho a sus amigos que estaba decepcionado por el voto en contra de Obama, porque él pensaba tener un acuerdo mutuo. De hecho, en su discurso en el estrado el 22 de septiembre de 2005, Obama decía "Sólo me veo tentado a votar por el juez Roberts al basarme en mi estudio de su currículum, su conducta durante las vistas y una conversación mantenida con él ayer tarde.

"No tengo absolutamente ninguna duda de que el juez Roberts está capacitado para ocupar la instancia judicial más elevada del país. Además, parece tener el comportamiento y el temperamento de un buen juez. Es humilde, personalmente decente y parece ser respetuoso con los distintos puntos de vista.

"Tengo absolutamente claro que el juez Roberts adora el Derecho… que, en la práctica, siente un profundo respeto por los preceptos básicos en juego a la hora de decidir el 95% de los casos que llegan ante el tribunal federal -- respeto a los precedentes, cierta modestia en la lectura de las leyes y textos constitucionales, respeto a la regularidad, e imparcialidad al presidir el sistema de jurisprudencia. Todos estos rasgos me hacen desear votar a favor del juez Roberts.”

El problema, decía Obama, se presenta en el 5% restante -- los casos en los que "los precedentes y las normas de formulación" no son suficientes y en los que la justicia "sólo se puede determinar basándose en los valores más profundos de uno.” Los derechos de la mujer, las minorías y los discapacitados dependen de esos casos en los que "el ingrediente crítico se administra en función de lo que alberga el corazón del juez.”

Obama decía que el historial de Roberts en asuntos relativos a la raza y los derechos de la mujer no era lo bastante bueno para responder a las dudas de sus "valores más profundos.”

Indudablemente Obama estaba en lo cierto al decir que los valores de un juez -- y sus experiencias -- son cruciales en algunos de sus veredictos. La analogía preferida de Roberts de un árbitro que examina jugadas es mucho menos precisa. Los jueces tienen muchas más decisiones extremas que fáciles; eche un vistazo a los veredictos por mayoría simple.

Basándose en el precedente de Obama, la Casa Blanca no podrá quejarse en absoluto si los Republicanos llevan más allá la cuestión de las cualificaciones de Sotomayor y examinan sus valores -- y sus prejuicios.

Algún día, el Senado podría volver a conformarse examinando exclusivamente las credenciales profesionales, reconociendo la incertidumbre que supone un estrado de nueve personas. Pero mientras los precedentes de Bork y de Obama sigan presentes, eso no es probable.

____________________

Diario SIGLO XXI dispone de los derechos de publicación en exclusiva para medios digitales españoles de este y muchos otros columnistas del Washington Post Writers Group.

Noticias relacionadas

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida

Y vuelta a las andadas

Golpean el hierro en frío

La inclusión como camino: hacia una construcción de la “diversidad inteligente”

La fórmula debe ser la inclusión como camino del desarrollo

El acto de leer

Dignifica y al dignificar permite que las personas vuelen
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris