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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Empresario trasquilado

Octavi Pereña
Octavi Pereña
miércoles, 10 de junio de 2009, 08:55 h (CET)
Según la prensa, una agenda llena de nombres de clientes es lo que encontraron los Mossos d’Esquadra entre los papeles que guardaba Side Aboubaca, que reconoció ante el juez que ejerce de vidente. Para promocionar su negocio el adivino incluía este anuncio en la prensa: “Médium competente, soluciono todos los problemas”. Un empresario leridano, entre otros, leyó esta información y creyó que con la magia solucionaría el problema económico de su empresa. Se entrevistó con el Profesor Touba, alias que utilizaba el vidente, y salió trasquilado del consultorio. ¿Cómo es posible que en el siglo XXI, la era de la ciencia y de la ilustración todavía haya personas que se dejen embaucar por el oscurantismo de la magia y del ocultismo? Fréderic Lenoir hace un comentario muy apropiado al respecto: “Ciertamente podemos ver este regreso del esoterismo como un signo de inquietud la necesidad de la magia y de la irracionalidad. Pero también como un intento de parte del hombre moderno de reequilibrar sus funciones imaginativas con las racionales, de reequilibrar las polaridades lógicas de su cerebro con las intuitivas. ¿Por qué no aceptar que el hombre es a la vez sapiens y demens, que para vivir una vida plenamente humana necesita tanto la razón como la emoción, el conocimiento científico como los mitos y, en definitiva, vivir una existencia poética”.

Lenoir nos viene a decir que el hombre no solamente es química, también es un ser espiritual y que su plena humanidad se alcanza con el equilibrio de ambos componentes. El ocultismo, con todos sus variantes, es una evidencia de que no se ha alcanzado este equilibrio y que el alma busca encontrarse por vericuetos que le son hostiles. La causa de este desequilibrio se encuentra en el hecho de haberse desvinculado de Dios, su creador.

El empresario leridano que fue engañado por el vaticinador que le tenía que hacer salir de la crisis que le agobiaba, tal vez no vendió su alma al diablo como el Dr. Fausto de Goethe y otros personajes de la imaginación literaria, pero sí puso su confianza en la persona equivocada. El ocultismo, en toda su variedad de manifestaciones, se origina en el diablo. Éste ha concebido un engaño porque es padre de mentira, que miente siempre que habla. No son de fiar, pues, los halagos con que nos obsequia. ¡Lástima que el hombre le escuche tan a menudo! ¿Por qué los hombres pretenden solucionar sus problemas en el ocultismo? La razón es muy sencilla: se ve impotente de solucionar el enjambre de problemas que se le echan encima. Como no los soluciona con la colaboración humana, política y religiosa, busca ayuda en el mundo invisible, espiritual. Lo que pasa es que no es bueno todo lo que pertenece a este mundo desconocido y misterioso. El hombre, debido a su pecado se ha extraviado y el camino oscuro por el que transita le lleva a una encrucijada y no sabe que sendero escoger. Debido a su condición de ser caído en el pecado e influenciado por el padre de mentira escoge el que a primera vista le parece el adecuado. En realidad, pero, lo conduce a la destrucción. Debido a ello, prácticas de ocultismo aparentemente inocuas y muy atractivas como son los horóscopos son masivamente ejercidas. La razón de ello se halla en el padre de mentira que no exige ningún comportamiento moral que vaya en contra de los sentimientos del engañado. Los embauca con sus halagos, los seduce para que se equivoquen de camino y escojan el que los dañará gravemente.

Dios, por medio del profeta Oseas dice a Israel y a nosotros: “Te perdiste……mas en mí está tu ayuda” (13:9). Lo último que nos pasa por la cabeza es ir a buscar ayuda en Dios. Para poder salir del extravío y hacer la elección correcta en la encrucijada, Dios envía a Jesús, su Hijo, que es la luz del mundo para que ilumine nuestras almas y con ello podamos rechazar el ocultismo, con sus brujerías que engañan. Cristo, la luz del mundo iluminando nuestros corazones nos capacita para descubrir el engaño que se esconde detrás de las apariencias de sabiduría que pretenden transmitir las artes mágicas. Cristo nos muestra su perversidad para que no caigamos de cuatro patas en la trampa.

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