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Etiquetas:   Papeles de Panamá   Historia   -   Sección:   Opinión

Panamá 2.0

“La gente no suele ponerse de acuerdo si no es en cosas un poco bellacas o un poco tontas” José Ortega y Gasset
Juan López Benito
lunes, 23 de mayo de 2016, 00:48 h (CET)
Tsunami o escándalo, ¿quién no ha contemplado estas palabras asociado a los famosos “Papeles de Panamá”? Un acontecimiento que ha estado copando la actualidad en estas últimas semanas. Sin embargo, ¿conocían que se produjo a fines de siglo XIX un incidente que tuvo igualmente a Panamá como actor principal y que sacudió con dureza los cimientos del Régimen republicano francés?

Efectivamente, la III República que ya había nacido con mucha controversia por emerger como consecuencia de la deshonrosa derrota frente a Alemania en Sedán, se tuvo que enfrentar a toda una serie de dolorosas pruebas de fuego. Sin duda, el caso más flagrante y divulgado acaecido en estos años finiseculares fue el affaire Dreyfus, que puso de manifiesto la profunda división de la sociedad francesa en dos bandos casi irreconciliables. No obstante también fueron muy sonados en esta época, el movimiento que se forjó en torno al ministro del Ejército Georges Boulanger (1888-89), que reivindicaba una política de revancha contra el país germano fabricando al mismo tiempo un ambiente propicio para dar un golpe de Estado, el escándalo del tráfico de condecoraciones promovido por el yerno del Presidente Jules Grevy, y el aludido escándalo de Panamá de 1892-93.

Este último episodio se inició cuando un diario publicó que la Compañía francesa del Canal había estado sobornando con cifras millonarias, a parlamentarios y periodistas para conseguir la aprobación de una ley que diese luz verde a un emprésito a su favor. Sin duda, esta cuestión dañó profundamente la credibilidad del régimen, del mismo modo que los “Papeles de Panamá” están lesionando la imagen de muchos célebres personajes y provocado dimisiones en la esfera política.

Por cierto, serían los norteamericanos los que se harían finalmente con el derecho exclusivo del control y edificación del Canal en Centroamérica, en virtud del Tratado Hay Pauncefote entre Estados Unidos y Reino Unido en 1901. Cuando en 1903 Panamá se independice de Colombia, los estadounidenses rápidamente reconocerían al nuevo estado caribeño, negociando de inmediato la concesión de una zona para la construcción de un Canal, que se empezaría a levantar en 1904 y se concluiría en 1914.
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Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

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