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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Política   -   Sección:   Opinión

¿Fascismo o Comunismo? ¿O es un comunismo fascistoide el de hoy?

“Españoles de esta talla (José Antonio Primo de Rivera), patriotas como él no son peligrosos ni siquiera en las filas enemigas… Cuanto hubiera cambiado el destino de España si un acuerdo entre nosotros hubiera sido tácticamente posible” Diego Abad de Santillana, dirigente anarquista de la II República.
Miguel Massanet
jueves, 19 de mayo de 2016, 09:45 h (CET)
Que España está entrando en un terreno peligroso ya parece que no es un secreto para ningún español; que las fuerzas de las izquierdas siguen empeñadas en tirar de la soga de la paciencia de los españoles que, a toda costa, están intentando evitar un estallido ciudadano, es algo más que evidente. Lo que no se sabe, lo que sigue siendo una incógnita y lo que pudiera llegar a un instante crítico de tirantez en el que, hasta los más prudentes, pacíficos, tolerantes y sensatos de los que no comulgan con los postulados del comunismo leninista, pudieran acabar diciendo ¡basta!, es algo que, seguramente, va a depender de cual sea el límite de aguante, el margen de seguridad que se concedan en la defensa de sus derechos y libertades o el grado en el que se sientan amenazados en la seguridad de sus familias.

Muchos pensábamos que no volveríamos a vivir unos momentos de zozobra como fueron aquellos que nos trajeron los acontecimientos de la llegada del Frente Popular en Febrero de 1936; los excesos criminales que pusieron en peligro a los ciudadanos de derechas o a los católicos y demás personas de orden, amenazados por las bandas de asesinos que, aprovechando el desorden callejero y la pasividad de las autoridades de la República, se dedicaron a masacrar y robar a mansalva, sin que hubiera quien pusiera coto a sus salvajadas y asesinatos. No obstante, estamos asistiendo a un renacer, que ya se empieza a palpar en las ciudades que han caído en manos de los comunistas de Podemos o de los que han decidido asociarse con ellos; ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, en las que los agitadores o los activistas se han hecho con el poder y han empezado, como suele suceder siempre que esta clase de sujetos llegan al poder, a imponer sus ideas, a entrometerse en los derechos de las personas, a prohibir y poner obstáculos a la libertad de comercio y a favorecer a los okupas, los manteros y todos aquellos que han decidido saltarse las leyes para imponerse a aquellos que vienen cumpliendo con sus deberes fiscales, pagan sus tasas e impuestos religiosamente que, ven impotentes, como sus derechos son usurpados, sus intereses perjudicados y la legalidad traicionada, precisamente por aquellos cuya función es la de hacerla respetar.

Estamos asistiendo a situaciones que sólo se contemplan en países que, a diferencia del nuestro, están pasando por situaciones de hambrunas, miseria, falta de democracia, dictaduras, totalitarismos, injusticias sociales etc. Curiosamente, pese a lo que la propaganda de las izquierdas está empeñada en hacer creer al pueblo, suelen ser muchos de los que se levantaron en revolución contra los caciques que ocupaban el poder, los tiranos que explotaban a sus trabajadores, los latifundistas que no cultivaban sus grandes extensiones de terreno y mantenía en la ignorancia, la desescolarización y la situación de semiesclavitud a sus campesinos; los que, traicionando a los suyos, engañando al pueblo y fomentando infundios contra la oposición son los que se han convertidos en verdaderos depredadores de aquellos a los que se presentaron como salvadores contra la tiranía de los amos explotadores. Un ejemplo patente de este tipo de dictaduras lo tenemos en este sujeto, ignorante, autoritario, incapacitado para gobernar y el más puro ejemplo de destructor de la democracia, autócrata y visionario que hoy ocupa la presidencia del gobierno venezolano, Nicolás Maduro que, con el apoyo del Ejército, comandado por Diosdado Cabello, ha convertido a un país rico, como Venezuela, en la sombra de lo que fue, condenado a la más extrema miseria, sin alimentos ni medicamentos suficientes para satisfacer a la población, enfrentado al Parlamento de mayoría opositora y negándose a abandonar el poder, aunque la mayoría del pueblo venezolano se lo está pidiendo a gritos.

Estos políticos de tendencia comunista que, cuando se los contradice, cuando se les argumenta contra sus teorías o cuando se les reprocha el estar engañando al pueblo con falsas ofertas o con promesas que no se hallan en condiciones de cumplir; reaccionan violentamente, insultando o tachando de “fachas” a quienes se oponen a sus planes totalitarios. Y es que, señores, es práctica habitual de aquellos que intentan llevar a España a la sumisión al comunismo bolchevique el incurrir en dos errores: a) El atribuirse la calidad de republicanos, como si fueran los propietarios del copyright, olvidándose que la República, tanto la primera como la segunda, no era algo exclusivo de las izquierdas, sino que hubo personas muy representativas de la sociedad de aquellos tiempos que fueron fervientes republicanos que eran conservadores no monárquicos aunque, se debe reconocer, que al observar la deriva que le dieron los republicanos de izquierdas, renunciaron a ella (el caso de Gregorio Marañón).

Solo la falta de perspectiva histórica y la evidencia de la intolerancia de las izquierdas a un gobierno de derechas, algo que ya viene de hace tiempo puesto que, cuando las derechas ganaron las elecciones de 1933 a las órdenes de Alejandro Lerroux, la primera reacción de las izquierdas fue la de pedir al presidente don Niceto Alcalá Zamora que se impugnaran las elecciones. Dice Alcalá Zamora: "Nada menos que tres golpes de Estado se me aconsejaron en 20 días [por las izquierdas republicanas]. El primero a cargo de Botella, el ministro de Justicia, quien propuso la firma de un decreto anulando las elecciones hechas. Inmediatamente después propuso Gordón Ordás, ministro de Industria, que yo disolviese las nuevas Cortes. Pocos días más tarde Azaña, Casares y Marcelino Domingo dirigieron a Martínez Barrio, presidente del Consejo, una carta de tenaz y fuerte apremio en la que el llamamiento tácito a la solidaridad masónica se transparentaba clarísimo". Nada nuevo respecto a lo que sucede en la actualidad, donde se ha vuelto a convocar un “cinturón sanitario” por parte del PSOE, Podemos, IU, y el veto de Ciudadanos a que Rajoy sea el que sea presidente en nombre del PP.

En octubre de 1934 se produjo, otra vez por los anarquistas y las juventudes socialistas de Carrillo, la famosa revolución minera de Asturias, con repercusiones en Cataluña que, como es costumbre inveterada de sus políticos separatistas, aprovecharon la ocasión para intentar conseguir su propia república. Es obvio que la presunta democracia esgrimida por los partidos de izquierdas, sólo la utiliza cuando le sirve para sus designios, para aprovechar su ventaja pero nunca cuando, como ha sido el caso del PP que, en la pasada legislatura, legítimamente y por veredicto de las urnas consiguió la mayoría absoluta, algo que las izquierdas, con el PSOE, al frente no pudieron digerir y han intentado por todos los medios negarle el derecho a gobernar aplicando sus propias políticas.

Y si hablamos del fascismo, empezando por el italiano de Benito Musolini, deberíamos decir que don Benito fue durante muchos años un miembro del partido socialista italiano, aunque luego decidiera crear el “fascio” como un medio (como ocurrió en el caso de Hitler con Alemania) de combatir a los comunistas y anarquistas, consiguiendo ser nombrado primer ministro por el rey Victor Manuel). No venía pues de la derecha como, por cierto, tampoco Adolf Hitler, un cabo de familia humilde, que luchó con valor durante la primera guerra del 1914. Resulta sintomático que siempre se hable de las “maldades” del fascismo, de los asesinatos de Hitler y de las hazañas de los fascistas en la guerra civil y, sin embargo, se silencia el tema de las “checas” que Rusia envió a España con sus “carniceros” encargados de torturar a los “nacionales”, los 30.000.000 de rusos que Stalín envió a Siberia y los que ordenó masacrar amén de los crímenes que ordenó llevar a cabo contra los soldados rusos que fueron capturados prisioneros y cuando finalizó la guerra fueron repatriados en número de 10.000 por Wiston Churchill, a petición de Stalin, que luego, en Rusia, fueron pasados por las armas. ¡Nadie parece preocuparse por ello porque, naturalmente, se trataba de un comunista de izquierdas y de lo que hacen estos individuos más vale no hablar!

En España sucede lo mismo. Se magnifican, se airean, se da gran publicidad y se sacan de contexto (es curioso como los jueces aprovechan las vísperas de elecciones para dar por concluidos los sumarios si, con ello, se puede poner en evidencia a algún presunto delincuente de las derechas) supuestas actuaciones delictivas de personajes de derechas. Lo dicho, estamos intentando que las derechas tasquen el freno, y en ello parece que no hay distinción de instituciones debido a que, al parecer, las izquierdas se han hecho con el control, no sólo de las TV, los periódicos, los sindicatos, los jueces y fiscales, la farándula, los colegios profesionales etc., sino de las instituciones autonómicas y municipales, sin que, las derechas, siempre en Babia, se hayan percatado de que les estaban segando la hierba debajo de sus asientos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, sentimos que las fuerzas del mal están trabajando las cloacas del Estado intentando sacar a la luz toda la podredumbre que se esconde en las mazmorras de los gobiernos aunque, y ahí está el peligro de involución, da la sensación de que nada más sacan la inmundicia de una parte de los políticos, los de derechas, no obstante, en casos como el de los ERE de Andalucía la Justicia va a cámara lenta, se permite que prescriban expedientes y se da tiempo al tiempo para que la podredumbre que ocultan de la corrupción de izquierdas quede mantenida en secreto hasta que hayan tenido lugar las elecciones del 26 de Junio. ¡O todos respetamos las normas democráticas o ninguno lo hacemos! Cuidadito con ello, porque todos sabemos que las armas las carga el Diablo.
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