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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Una caja nada tonta

María Teresa Vaquero (Pamplona)
Redacción
viernes, 5 de junio de 2009, 00:28 h (CET)
Ya he pasado de los 50 y no me asusto con facilidad. Quiero decir que me considero una persona abierta y que tengo amistades de todo tipo. Me gustan las series de médicos y, ahí está el fallo, ya verán porqué. El otro día puse la tele para ver Hospital Central. Yo esperaba encontrarme con temas médicos bien tratados y las consabidas historias entre los médicos y las enfermeras.

En un solo capítulo me enteré de que el padre de la enfermera marchosilla acaba de descubrir su homosexualidad y se casa. La enfermera está encantada y muy preocupada por el vestido y por su pareja en la ceremonia.

La relación entre Maca, pediatra, y Esther, enfermera, atraviesa un momento dulce y todo va viento en popa.

Entre los pacientes tratan a una pareja de adolescentes que ha bajado a las cloacas porque allí hay morbo; tienen un accidente y luego en el hospital nos enteramos de que son trío.

Creo que otro paciente se reconcilia con su mujer, pero, claro, ese tema se trata deprisa y corriendo, pobrecitos ellos que son “normales”.

Parece que la serie se encuentra a falta de unos buenos guionistas que no estén sólo preocupados por ser políticamente correctos y lavarnos el cerebro, haciendo ver como normal, lo que, gracias a Dios, es minoría.

Y aquí empiezo a preocuparme, porque no creo que se trate de falta de materia gris. De modo nada sutil se nos están ofreciendo unos modelos de conducta determinados y nada aconsejables. No hay más que ver la angustia de los tres adolescentes; tener que estar a tres siempre será más difícil que estar a dos, digo yo, cosa ya ardua, como todos sabemos.

Lo que me preocupa es que nadie proteste, que nadie diga con voz clara y fuerte que las series de verdad eran las del Doctor Gannon, o Mr. Novak, las series de mi juventud, que al menos no deformaban la realidad y propugnaban valores tan devaluados como el esfuerzo o tener buen corazón; cuidar a tus padres ancianos o preocuparte por tus hijos y su vida difícil de adolescentes.

Creo que la caja no es nada tonta, tiene un “proyecto” del que no quiero formar parte, así de claro, así de sencillo. Leer es mejor que dejarte adoctrinar por lo progre, así que desde ahora compraré más libros todavía y disfrutaré de mi tiempo a mi manera.

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