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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Sotomayor no es ninguna izquierdista

E. J. Dionne
E. J. Dionne
miércoles, 3 de junio de 2009, 10:05 h (CET)
Los Republicanos cometerían una estupidez si combaten la nominación de la juez Sonia Sotomayor al Supremo porque es la elección más conservadora que podría haber hecho el Presidente Obama.

Y en caso de que apoyaran su confirmación, los izquierdistas cometerían una estupidez si apoyan a Sotomayor como una de los suyos, porque su trayectoria es claramente la de una moderada. Es muy improbable que escore a la izquierda el tribunal. De hecho, en muchos de los asuntos referentes a los negocios, es probable que haga feliz al sector de la empresa.

En esta batalla, es importante desvincular los motivos de Obama para elegir a Sotomayor de sus antecedentes reales. Él se decantó por ella no simplemente porque la rentabilidad de elegir a la primera jueza latina fuera irresistible, sino también porque vio en ella lo diametralmente opuesto al magistrado que preside el Supremo, el juez John Roberts.

En su discurso de septiembre de 2005 explicando su voto contra Roberts, Obama argumentó que el 95% de los casos ante el tribunal son fácilmente resolubles basándose en la ley y los precedentes. Pero "en ese 5% de casos difíciles," dijo Obama, "el funcionamiento de la ley por sí solo no conduce a un veredicto" y "el ingrediente crítico es suministrado por lo que habita en el corazón del juez.”

Y es en esto donde Obama encontraba poco preparado a Roberts. El joven senador insistía en que Roberts "se valió con mucha mayor frecuencia de la necesaria de sus formidables habilidades para defender al fuerte del débil" y "parece alinearse constantemente con aquellos que desprecian los esfuerzos por erradicar los restos de la discriminación racial dentro de nuestro proceso político.”

Obama piensa que el comportamiento posterior de Roberts en la sala justificaba sus suspicacias iniciales. Él espera que Sotomayor sea el anti-Roberts, una persona cuya experiencia de haber crecido en los edificios sociales del sur del Bronx le permitirá ver la vida y la búsqueda de justicia de una forma que Roberts no verá nunca.

A los conservadores -- en particular aquellos aficionados a las circulares y los deseosos de una gran trifulca en los tribunales -- les encanta la elección de Sotomayor para poder condenar el llamamiento de Obama a que los jueces demuestren "empatía.” La desprecian como una peligrosa activista deseosa de retorcer el Derecho para dar lugar a los resultados que le gustan.

Quieren dar la vuelta al argumento de Obama y afirmar que Sotomayor va a manifestar parcialidad en favor de aquellos con los que comparte sus orígenes -- y no importa que ellos desprecien tales afirmaciones cuando se plantean con respecto a candidatos varones conservadores blancos.

El problema es que este enfoque es injusto con quién ha sido Sotomayor y guarda poca relación con los veredictos que ha dictado realmente como jueza. Las informaciones sacadas de la década de los 90 la describen constantemente como "una centrista" en su política. Su principal valedor cuando fue designada por primera vez jueza, el difunto Senador Daniel Patrick Moynihan, no era un izquierdista convencional en absoluto. Obama puede haber encontrado por su cuenta una jueza comprensiva, pero ella practica su empatía desde el término medio.

El análisis exhaustivo de su trayectoria realizado por Business Week, por ejemplo, concluye que es "una moderada en los asuntos empresariales" y que encaja en el presente alineamiento del tribunal en esas cuestiones.

También ratificó la prohibición de los fondos federales destinados a grupos de planificación familiar que proporcionen abortos a ultramar. Sotomayor escribió que “el Tribunal Supremo ha dejado claro que el gobierno es libre de preferir la postura antiabortista en lugar de la postura abortista, y puede hacerlo con fondos públicos.”

Dan Gilgoff, en su excelente blog “God and Country”, señala que Sotomayor también dictó sentencia en favor de un grupo de manifestantes antiabortistas de Connecticut que denunciaban que la policía "utilizó una fuerza excesiva contra ellos en el curso de una manifestación.” Concluye que "su triste historial en el aborto supone sobre todo un alivio" para los colectivos antiabortistas. Al elegirla a ella, Obama enviaba otra señal de que habla en serio en la búsqueda de un término medio en el aborto.

Los izquierdistas no deberían morder el cebo tendido por la derecha permitiendo que la vista de Sotomayor se fundamente en la idea de que es una elección ideológica descarada. No lo es. Pero si los conservadores logran retratar como una radical a esta moderada, van a cesar los futuros debates en torno al tribunal. De hecho, la izquierda debería presionar a Sotomayor con sus decisiones más conservadoras en asuntos de empresa, un terreno en el que el tribunal actual ya tiende demasiado a la derecha.

En cuanto a los senadores Republicanos, deben preguntarse si vale la pena alienar a los electores latinos emprendiendo una feroz batalla contra una mujer que, desde su punto de vista, es el mejor de los candidatos que Obama probablemente esté dispuesto a brindarles.

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Diario SIGLO XXI dispone de los derechos de publicación en exclusiva para medios digitales españoles de este y muchos otros columnistas del Washington Post Writers Group.

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