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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Accidente de helicóptero

Gabriel Martínez
Redacción
martes, 2 de junio de 2009, 13:22 h (CET)
Soy el padre de Tania Ida Martínez Zorrilla. Van a pasar tres años de la perdida de mi hija, en un desgraciado accidente ocurrido en Tenerife el 8 de julio de 2006.

Un accidente que pudo haberse evitado. Pero el interés de unos y la falta de moral de otros permitieron, autorizaron, mandaron y ordenaron el despegue de un helicóptero que era un peligro. Un helicóptero que, autorizar y permitir su vuelo, rompía con todos los protocolos establecidos.

Llevo casi tres años esperando que el caso sea juzgado. He escrito y pedido ayuda en varias ocasiones a nuestros dirigentes. De ellos solo he obtenido un vergonzoso e indignante silencio.

Me pregunto ¿Qué extrañas esperanzas alberga la comisión investigadora CIAIAVC? que después de este tiempo no tengamos explicación de lo sucedido. Simplemente un escueto informe preliminar, que parece se ha redactado bajo el dictado de ocultos intereses.

Con un lenguaje lleno de subterfugios que pretende llevar al lector a considerar a la tripulación como únicos responsable del accidente, como los únicos responsables de la muerte de seis personas.

Día a día comparto mi dolor y mi sufrimiento con la rabia de ver como personas sin escrúpulos, sin sentimientos, provocaran la muerte de mi hija sin que hasta la fecha se haya hecho nada. Es increíble sentir la impunidad de los responsables.

Para aliviar el sufrimiento de los que hemos perdido a nuestros seres queridos, la justicia debe de actuar, identificando y castigando a los verdaderos responsables.

Pido al Gobierno español que cumpla con sus obligaciones de hacer valer la justicia, ya que la impunidad propicia la repetición, viola los derechos humanos, y crea una indefensión de las víctimas y sus familiares.

No sé qué hacer, solo se me ocurre gritar y dar publicidad a mi pena, a mi dolor que me quita la paz. Romper la complicidad del silencio. Gritar y denunciar esta pasiva y débil justicia.

Denunciar la impunidad de que gozan los responsables. Luchar contra los intereses creados, contra la ineficiencia y contra la rutina funcionarial. Contra las connivencias oficiales. Contra la permisiva justicia. Contra el tiempo. Contra la desesperanza.

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