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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Europeas: las elecciones del desencanto

Mariano Estrada
Redacción
martes, 2 de junio de 2009, 13:21 h (CET)
¿Cuándo serán las del cabreo?
No hay quien los eche del pesebre. Les importa un pepino la dramática situación de los parados. Si de verdad les importara habrían llegado ya a acuerdos que al sentido común se le hacen imprescindibles. Ganan diez veces más que el ciudadano corriente, como mínimo. Y no están dispuestos a renunciar a una parte de lo que les sobra, porque les sobra, para que los necesitados puedan comer, que no pueden. No tienen ni idea de lo que es pasar hambre y/o necesidad. Y les preocupa bien poco que otros la pasen. Son corruptos. Tienen conciencia de casta y se defienden unos a otros con uñas y dientes. Los palos que aparentemente se dan son sólo para llegar los primeros en esta loca carrera por el poder, porque el que llega primero es el que más manda y el que más amigos coloca y el que más chupa del bote.

¿Hace falta decir que me estoy refiriendo a los políticos?
Pues sí, a ellos me refiero. Y digo que yo no les voy a votar en las próximas elecciones, aunque mi decisión les importe un carajo. A ellos les basta con una concurrencia de mínimos. Y hasta la próxima convocatoria electoral no se acuerdan más de nosotros. La abstención les preocupa únicamente porque, si nosotros nos abstenemos en masa, el negocio se les arruina.

Y es que somos ovejitas luceras, votamos a esta panda de mantenidos para que nos gobiernen los adinerados y los banqueros. Dentro de poco, la mayoría de los ciudadanos ganará escasamente para vivir y la riqueza del mundo estará muy concentrada en las élites, más aún de lo que ya está. Y harán con nosotros lo que les dé la gana. Si quieren -y querrán, porque carecen de escrúpulos-, propagarán cualquier virus para diezmar la población y les echarán la culpa a los monos, a las vacas, a los elefantes o a los cerdos. La única moral que tienen es la económica, y también la única ley.

El mundo va a ser un campo de oprimidos y menesterosos, pero las castas seguirán cobrando 10 ó 15,000 euros al mes, que tiene huevos la cosa. Ellos, los políticos, serán los perros guardianes de los que, cada vez en mayor grado, detentarán el poder y la riqueza. Y encima se permiten darnos lecciones de democracia y hablarnos de ética y de moral. Ellos, que están mintiendo todo el santo día, que roban lo que pueden, que derrochan el dinero de los contribuyentes en hoteles, en comidas, en coches, en aviones, en privilegios de todo tipo, que su única preocupación es la de conservar el maná que les hemos puesto en la boca. Mana-maná, chuchúru-chú…

Nos dicen que la abstención devalúa la democracia, pero lo que devalúa realmente la democracia, si es que puede devaluarse más todavía, es crear un poder omnímodo en el centro de Europa, desde donde quieren gobernar esta parte del mundo sin tener que dar cuenta de sus arbitrarias decisiones ni explicación de sus seguros despropósitos. Lo curioso es que somos nosotros, los ciudadanos, los que vamos a entregarles el palo de la piruleta: Chupa, chupa… ¿Tá güeno?.

Oiga, ¿no exagera usted un poco?
Pero muy poco, amigo ¿O cree usted que exagero cuando digo que los políticos que nos representan en los distintos Parlamentos ganan más de 10 ó 15.000 euros al mes, dependiendo de la circunstancia y del cargo? Pues mire, para poder salir de dudas, pido que se les saquen bien las cuentas. El sueldo. Las dietas, las comisiones y las historias que se montan para llenar el canut. ¿Sabes lo que es el canut?

Que no, que yo no voy a votar hasta que los políticos no anuncien una bajada importante de sus percepciones económicas ¿Un 30 por ciento? Puede, y aún cobrarían mucho más de lo que cobra la inmensa mayoría de los españoles. Y encima tienen la cara de decir que no están bien pagados. Y es que a lo mejor se comparan con los banqueros, los presidentes de las multinacionales y otra serie de privilegiados por el estilo. Pero es que lo que cobran los banqueros y equivalentes es simplemente una obscenidad que repugna seriamente a la inteligencia.

Que no voy a votar, leche. Iré cuando se bajen el sueldo los que, por mucho que nos duela, son nuestros jodidos representantes. Por cierto, ¿se atreverán a pedirles el voto a los parados, ellos, que van a ganar en Europa la friolera de 10 ó 15.000 euros al mes? ¿Dice usted que me he quedado corto? Pues mire, a lo mejor es verdad. Desde luego, eso es lo que ellos quisieran. Y a los demás que les den por el culo. Manda huevos, tío. Pero qué gordos los tienen estos malandrines feroces de la España reciente.

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