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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Podemos   -   Sección:   Opinión

El golpe militar de Maduro, ¿es lo que debemos esperar de Podemos?

“Un pueblo se hace comunista por hambre, o por el exceso de opresión. Nosotros no tenemos poderes para provocar el hambre...Tampoco para provocar la opresión. Los únicos que pueden oprimir y tiranizar a un estado son los militares. Entonces auxiliamos a los militares a clavar las uñas en el poder...” Roberto Arlt
Miguel Massanet
martes, 17 de mayo de 2016, 00:43 h (CET)
No sabemos, a ciencia cierta, lo que va a suceder en las votaciones del 26 de Junio ni, tampoco, el panorama político que se va a derivar de tales comicios, pero lo que sí estamos empezando a intuir es lo que se esconde detrás de la carátula de presentación de cada partido político y, en honor a la verdad, lo que se esconde detrás de la de alguno de ellos no es, precisamente, lo tranquilizador, estimulante ni esperanzador que los españoles hubiéramos querido que se viese. Y este es el caso de Podemos y sus satélites que, no obstante sus intentos de desmarcarse de lo que está sucediendo en Venezuela, lo va a tener muy difícil; porque ellos mismos fueron los que, cuando irrumpieron con su partido comunista bolivariano en España, fueron los que se deshicieron en alabanzas y halagos para el régimen del general Chávez y de Maduro.

Como estamos de nuevo abocados a unas elecciones, apenas a poco más de un mes, conviene que hagamos un pequeño repaso, a modo de recordatorio, sobre lo que ha sido la crónica de los universitarios de Podemos desde que se dieron a conocer en España y lo que ha sido su aterrizaje en la política española y su irrupción exitosa en el Parlamento español. Nadie puede dejar de recordar quiénes fueron los primeros “padrinos” del señor Pablo Iglesias para su presentación en los medios de comunicación españoles porque nadie puede olvidar que fue, precisamente, la 6ª cadena de TV la que dio pantalla al levantisco descendiente del Pablo Iglesias, fundador del PSOE; seguramente, si no vamos muy equivocados, de la mano de este locutor y presentador televisivo, el señor Jesús Cintora, un alter ego de García Farreras, hoy en funciones de menor calado por las calles de las ciudades, intentando revalidar su éxito, con poca fortuna por cierto, esparciendo su semilla leninista entre aquellos que tienen la humorada de darle cancha. La 4ª tampoco se quedó corta en hacer propaganda a Podemos, menester en el que, ambas cadenas televisivas, parece que se van manteniendo si nos fiamos de la amplísima cobertura que, especialmente la 6ª, le ha proporcionado a la celebración del aniversario de aquella manifestación de estudiantes (y de otros que no lo eran pero tenían intención de crear ambiente revolucionario) del 15M, que tanta popularidad llegaron a alcanzar como precursores de los bolivarianos de Podemos.

Lo cierto es que, con la ayuda de las emisoras de la izquierda, con la de las cadenas mencionadas y con la eficaz colaboración de la prensa de extrema izquierda y de otros periódicos como los separatistas, entre ellos La Vanguardia; los bolivarianos de Podemos consiguieron, atribuyéndose ser los continuadores de la protesta del 15M (algo que no queda nada claro que fuera cierto si queremos tener en cuenta lo mal que han sido recibidos cuando han querido sumarse a las manifestaciones convocadas por los convocantes del 15M de las que, algunos miembros destacados de Podemos, como el señor Errejón, parece que han sido rechazados de forma contundente), su primer éxito en la autonómicas y municipales. Fue el aldabonazo que llamó la atención sobre ellos, hasta aquel momento poco tenidos en cuenta, convirtiéndolos en elementos necesarios cuando, los del PSOE o los de Ciudadanos, para que el PP no pudiera recobrar algunas de las autonomías en las que habían ganado, sin mayoría absoluta, no pudiera gobernar, les hicieron el juego y se aliaron con ellos, algo que, con toda seguridad, en la actualidad están lamentando. En los comicios del 20D la importancia de Podemos y su conversión en un partido destacado dentro del Congreso de Diputados eliminó todas las dudas respecto a que, en España, había surgido una potente rama comunista que, como ocurre en cada caso en que el comunismo se hace fuerte, podría poner en peligro la estabilidad del régimen y, como sucedió en el caso griego, la posibilidad de que, el prestigio que España había adquirido gracias a la gestión del gobierno de Rajoy y sus éxitos económicos, se perdiera en las turbulentas aguas de un gobierno, masivamente de izquierdas, que anunciaba unas reformas completamente contradictorias con las que, desde Bruselas, se nos habían aconsejado y que fueron las que permitieron que la confianza de los inversores se abriera de nuevo para nuestra nación.

Todos sabemos el juego que se ha mantenido durante los cuatro meses que siguieron al 20D y las amenazas que, para el país, se anunciaban cada vez que alguna de las coaliciones posibles, entre partidos izquierdistas y comunistas, daban la sensación de que iban a cuajar. Finalmente, como mal menor, ha sido preciso acudir a la celebración de unas nuevas elecciones, fijadas para el 26 J. Pero no perdamos de vista que, las circunstancias que fueron las causantes de que no se pudiera llegar a un acuerdo para formar un gobierno estable, que fácilmente se podrían resumir en los siguiente factores discordantes: a) La negativa absoluta y reiterada del señor Pedro Sánchez de negociar, ni con Rajoy ni con el PP; b) La negativa, camuflada bajo excusas poco consistentes, del señor Pablo Iglesias de llegar a un acuerdo de gobernabilidad, pese a que era evidente que una facción de Podemos, liderada por Errejón, hubiera deseado hacerlo; c) La evidente inseguridad del partido de Ciudadanos, que buscaron una alianza con el PSOE, a la que este partido accedió, no supieron o no quisieron acuerdos con el PP, aunque hubo momentos en los que parecía buscar el consenso entre las tres formaciones.

Ahora cada partido ha cambiado de estrategia. El PP parece eludir la confrontación con el resto de partidos y se ha dedicado al pedestrismo callejero, intentando utilizar el boca a boca como medio de captar adictos. El PSOE da la sensación de que, a pesar de que de puertas para fuera, el señor Sánchez sigue insistiendo en sus posturas de radical oposición a negociar con el PP, parece ser que desde dentro del partido, los barones que han estado callados y, en público, siguen apoyando a Sánchez (hasta que se vea el resultado de las elecciones) le han obligado a un cambio de estrategia. Lo cierto es que se nos ha despachado con un gobierno a la sombra o un anticipo de gobierno, en el que deja descolgados a algunos de sus nuevos aspirantes a ministro para dar paso a personas de la vieja guardia como Borrell (69), Sevilla (60), Gabilondo(67), M.Robles(58); personas de indudable prestigio dentro del PSOE, a los que acompañan sorprendentes personajes como Núria Parlón (41)partidaria del “derecho a decidir” o un inmigrante, al que parece que se lo ha nacionalizado con urgencia, como candidato exótico de nombre Luc André Diouf al que se le asignaría al departamento de inmigración y a otro, Sazmi Naïr, que fue asesor del gobierno socialista de Lionel Jospin, al que se le encargaría el departamento de refugiados.

Podemos ha dado la campanada llegando a un acuerdo in extremis con la IU de Garzón con lo que, al parecer, ha conjurado el peligro que las encuestas anunciaban restándole votos respecto a los resultados del pasado 20 de diciembre. Lo que ya no sabemos es si el señor Garzón y su partido (contra el acuerdo ya se han pronunciado personajes como Llamazares y otros, en que ven, como vemos muchos, una permeabilidad del antiguo partido Comunista de Anguita que, con toda seguridad se va a ser neutralizado e inexorablemente abducionado por la fortaleza del grupo de Pablo Iglesias claro beneficiario de este joint venture electoral). Claro que, por mucho que intenten evitarlo, la larga sombra del dictador Maduro, su golpe de Estado en contra de la democracia haciendo caso omiso de la voluntad del pueblo venezolano, impidiendo el libre funcionamiento del Parlamento de mayoría contraria al autócrata; encarcelando a los opositores y, finalmente, poniendo al ejército en alerta como amenaza latente a cualquiera que intente llevar a cabo el impeachment con el que se le quiere desbancar del poder, mediante un referendo al que, evidentemente, no quiere dejarse someter.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con suma preocupación la campaña que se proponen llevar a cabo los partidos llamados tradicionales y, en especial, los dos que, usualmente se han turnado en el gobierno de España, el PP y el PSOE que, en esta ocasión en la que es muy posible que la atomización del voto, aunque en menor medida, se pudiera repetir; sin embargo, no da la sensación de que, ninguno de ellos, haya reflexionado sobre la necesidad de llegarse a entender si es que, como parece muy posible que suceda, ninguno de ellos consigue la mayoría suficiente par poder gobernar en solitario. Una postura que, de no enmendarse, pudiera llevarnos a una situación irreversible.
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