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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El Gobierno debe gobernar ¡no hay excusas!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 31 de mayo de 2009, 23:01 h (CET)
Es obvio que cada partido político pueda tener sus propias estrategias y tácticas para conseguir llegar a alcanzar el gobierno de un país. Sería razonable pensar que, el peso de una campaña electoral se centrara en ofrecer a los ciudadanos rectificar los errores de los anteriores gobernantes, descubrirles nuevas ideas encaminadas a mejorar el nivel de vida de la población, mejorar su sistema de salud pública, incrementar la seguridad y garantizar una Justicia fluida, eficaz, rápida, imparcial y, como no podía ser menos, ajustada a las leyes y a la Carta Magna. Claro que, tampoco podemos pedirle peras al olmo y olvidarnos que todos los políticos son humanos (con permiso de doña Bibiana Aído) y no pueden evadirse a ciertos vicios que los impulsan a utilizar otras armas, en sus campañas, que nada tienen que ver con una mejora de la gobernabilidad de la nación pero que, vean ustedes por donde, les suele dar importantes rentas electorales. Se trata, como ya habrán adivinado, del poner al enemigo bajo las condiciones que Cayo Poncio puso a los romanos en la batalla de las Horcas Caudinas, o sea, conseguir humillarlos ante su electorado como un medio de sacar ventaja sobre él. Por ello, es muy corriente que saquen cuantos defectos, desacreditaciones, incompatibilidades, incompetencias y vicios, puedan hallar en las personas de sus adversarios políticos. Hasta aquí podríamos decir que, todo ello, entra dentro de lo habitual en la conducta de los seres humanos.

Lo que ya no se puede considerar políticamente correcto es que, desde los gobernantes, desde las altas cimas del poder, en lugar de dedicarse a gobernar, a preocuparse por el bienestar de la población y a trabajar y poner todo su empeño en lograr un estado de bienestar para toda la ciudadanía, sin distinción de correligionarios o adversarios; una mejora para el país y un empeño en fomentar su prestigio en el exterior; la principal actividad, la obsesión fundamental y la máxima dedicación de un gobierno se centre en la tarea de intentar destrozar, por todos los medios posibles, incluso provocando, con alianzas contra natura, su aislamiento en el Congreso y en todas las instituciones de la nación. Esta es, ha sido y, lamentablemente, parece que continuará siendo la gran baza del PSOE para perpetuarse en el poder. Primero el Pacto del Tinell y luego el cinturón “sanitario” que todas las izquierdas, con la eficaz colaboración de los nacionalistas tanto de izquierdas como de derechas, se han esmerado a hacerle al PP; que ha quedado marginado de todas las resoluciones importantes que se han producido así como de las leyes aprobadas en el santuario de “los representantes de la ciudadanía”, no permitiéndoles que pudieran proponer argumentos o enmiendas que las hubieran podido mejorar. El sistema Atila, de dejar arrasadas todas las ciudades que conquistaba, para que sus habitantes no se pudieran, en otra ocasión, levantarse contra él, ha sido el leif motive de las dos últimas legislaturas de gobierno del PSOE.

Parece que ZP y los suyos todavía no se hayan enterado que ya llevan gobernando más de cinco años y que, la gente que los votó, fue precisamente porque no estaban de acuerdo con lo que hicieron los populares en el anterior gobierno (ayudados, todo hay que decirlo, por el “oportuno” empujón final recibido por parte de los terroristas del 11-M). Resulta ridículo, fuera de contexto y una de las llamadas “excusas de mal pagador” que el señor Zapatero y toda su cohorte de ministros se empeñen, un día tras otro, en pretender excusar sus deficiencias, sus errores, sus metidas de pata y su incoherencia en las políticas que practican, intentando echarles la culpa de todo lo malo que nos está ocurriendo en España a los señores de la oposición, el PP. ¡No, señores, la oposición no sólo no gobierna, sino que ha sido marginada de todas las resoluciones que ustedes y sus aliados nacionalistas ha tomado! Todo lo que, hoy en día, está estamos sufriendo los ciudadanos, incluso la crisis económica por la que estamos pasando, es completamente responsabilidad de este Gobierno socialista y de la necesidad que ha tenido, para poder hacerlo, de entregarse al chantaje de los nacionalistas de Catalunya y el País vasco al que, últimamente, parece que se les han querido unir Galicia y Baleares. Si algo hicieron mal Aznar y los suyos (aparte de resucitar a la nación y eliminar a 5 millones de parados), ustedes, los socialistas, ya han tenido tiempo sobrado para intentar arreglarlo o, al menos, haber evitado destruir todo lo bueno, que lo hubo y mucho, del gobierno del PP.

Pero lo que todavía resulta más incomprensible, por lo ruín, despreciable, artero e inexcusable en cualquier persona, institución o partido político; es que usen la maledicencia y los trucos sucios en contra del adversario y, cuando llega el momento de encajar sus propias deficiencias, sus detritus y sus vicios inconfesables, resulte que utilicen para defenderse, en lugar de dar argumentos que desmientan las acusaciones que se les formulan; apelen al conocido recurso, propio de escolares de primaria, de pretender lavar sus propios defectos achacando, a quien les acusa, de tenerlos mayores y de peor calidad. Vamos, el famoso “ y tú más”. La señora De la Vega debiera saber que no puede pretender que nos traguemos lo de la “honorabilidad” de su gobierno ni el “rigor” de quienes lo forman y luego, cuando el señor Chávez favorece paladinamente a la empresa donde trabaja su hija, o cuando el señor ZP viaja en un avión del Ejército, no una, sino varias veces, para asistir a mítines de su partido; lo único que se les ocurra para explicarlo es buscar en los archivos viejos de la historia, para intentar encontrar algún dato que puedan achacárselo al partido que les acusa.

No somos niños, señora De la Vega, y si sus trucos les valen para aquellos que siempre les votan hagan ustedes lo que hagan, lo cierto es que para las personas sensatas y de buena fe que los votaron, creyendo que ustedes mejorarían el gobierno de Aznar; el hecho de que alguno del PP hace años cometiera una irregularidad, ¡si es que la cometiera!, no obsta para que lo hecho por Chávez y Zapatero quede justificado porque, si les votaron, fue para que ustedes eliminasen estas costumbres si es que, en realidad las hubiera. Se vota a un nuevo gobierno para que mejore al antiguo no para que se excuse en sus defectos para cometerlos de nuevo ¡para este viaje no se necesitan alforjas, señora Vicepresidenta! Ustedes se han preocupado demasiado de mantenerse en el candelero y poco de solucionar las carencias de los españoles. Confiaron en que la bonanza económica sería para siempre y, cuando este capítulo les ha fallado han sido incapaces de reaccionar a tiempo y ahora, tarde y mal, se dedican a hacer brindis al Sol para distraer a los ciudadanos del tema que los preocupa: la situación económica de España. Inútil, señores socialistas, ya es tarde para rectificar cuando se tiene a cuatro millones de parados reclamando trabajo. Ahora tienen que solucionarlo y, no es fácil.

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