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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Cataluña   -   Sección:   Opinión

Exhiben un borrador de Constitución catalana y nadie reacciona

“Es fácil esquivar la lanza pero no el puñal oculto” Proverbio chino
Miguel Massanet
domingo, 15 de mayo de 2016, 01:57 h (CET)
Delenda est Hispania.

El pueblo español ha llegado a un punto en el que, ante la pasividad del Gobierno y el comportamiento marrullero, equívoco e impredecible de los partidos políticos, más pendientes de sus conveniencias, de sus intereses partidistas y de cómo contrarrestar las estrategias de sus rivales en la cancha política, en relación al grave problema representado por el independentismo catalán, sus continuos desafíos al Estado de Derecho, sus repetidos incumplimientos de la Constitución española y sus tercos pasos en dirección a constituirse en una nación independiente, a pesar de las serias advertencias del TC, de las amenazas de ser intervenidos siguiendo los tramites constitucionales y de tener pendiente la espada de Damocles ,representada por la seria advertencia de la CE y de la legislación comunitaria de que: un país que se separara de uno que perteneciera formalmente a la UE no podría ser admitido en ella y quedaría fuera de la protección de sus subvenciones, de la ayuda de sus bancos, aislados y con la catalogación de terceros en cuanto al comercio internacional.

El tema catalán ya se ha convertido en algo tan habitual y, a la vez, tan aburrido, tan repetitivo y tan cansino, que los españoles, la mayoría claramente en contra de tan peregrina pretensión, han empezado a pensar que alguien tiene interés en mantenerlo vivo, prolongarlo en el tiempo y usarlo para que la tensión política, la inquietud y la desmoralización se mantengan vivas entre los ciudadanos, mientras se intenta sacar tajada de otras situaciones, igualmente importantes, como podría ser el rumbo que se le quiere dar a nuestra nación después de que, esta situación extremadamente enrevesada en la que nos encontramos, haya pasado por el tamiz de la nueva consulta electoral del día 26 de Junio. El cansancio y el convencimiento de que, las relaciones de Cataluña con el resto del país parecen condenadas a fracasar, han calado tan hondo en el pueblo que, ni tan siquiera se sorprende de que ni el Gobierno, ni las Cortes ni el mismo TC, dotado de medios para pedir la ejecución de sus resoluciones, parezcan como insensibles, inmutables y pasivos ante los repetitivos actos de rebeldía, las desobediencias a las sentencias de los tribunales nacionales y la expresión pública y desafiante de la misma presidencia del Parlamento catalán, en el sentido de que no van a acatar las resoluciones de ningún tribunal español, incluido las del propio TC.

¿Alguien podría esperar que un reto semejante al Estado de Derecho, la manifestación de los componentes del propio Parlamento Catalán en el sentido de que quieren independizarse de España y , en consecuencia, están empezando a constituir comisiones diversas con el encargo de ir creando las distintas instituciones ( Hacienda, Economía etc.) para que, cuando decidan hacer su declaración unilateral, ya estén preparados para prescindir de las instituciones del Estado para valerse de las suyas propias, quedaran sin respuesta?.Desgraciadamente, en uno de los errores del gobierno del señor Rajoy, se optó por una política de contemporización con los independentistas, se prefirió el guante de seda en lugar del puño de hierro, se cedió y se volvió a ceder; permitiendo que se sangrara al pueblo español para ir tapando los agujeros que, los gastos extraordinarios llevados a cabo por la Generalitat y los debidos a sus apoyos a los que trabajaban por la independencia del territorio, la creación de sus “embajadas” en el extranjero, la contratación de expertos para que trabajaran en todos los sectores de un gobierno en la sombra, etc. de modo que, los mismos que atacaban sin misericordia al gobierno central, en comité aparte, sin ruidos ni alharacas, convertían las amenazas en súplicas cuando le tenían que pedir árnica al “inflexible” señor Montoso que, a pesar de todo, les llenó las manos de euros a través del FLA del que, como siempre, se han llevado la parte del león.

La permisividad, la abulia y el temor del Gobierno a aplicar la mano dura en Cataluña ha llevado a la situación actual y esto, señores, ha sido un error que mucho nos tememos va a ser de difícil remedio, máxime si, como estamos viendo, los partidos de las izquierdas ya parece que buscan apoyo en independentistas, utilizando el señuelo de apoyar su consulta por “el derecho a decidir”. Resulta incomprensible que, en tiempos de la II República, en los dos intentos a cargo de Mafia y Compañas, el gobierno Central siempre actuó con suma diligencia para que la rebelión no se expandiera y pudiera ser controlada desde el principio. Mucho nos tememos que la situación general del país, esta nueva avalancha del comunismo bolivariano que nos ha caído encima, la locura de Pedro Sánchez en su irreflexible y absurda obsesión para llegar a ser el Presidente y este juego extraño del señor Ribera, en el que intenta emular a Mr.Jerkill y Mr. Hyde; apareciendo como componedor y flexible y, cuando cambia de genio, se obceca en mantener posturas absurdas, como es la de decir, al resto de partidos, como han de llevar sus negocio y cuáles deben ser las personas que ocupen sus cargos directivos.

Es obvio que nos hallamos ante un campaña electoral comprimida, distinta de todas aquellas celebradas con anterioridad, una campaña normal de unas elecciones, en la que, no obstante, España se está jugando prácticamente el ser o no ser; el seguir contando en Europa y el ser tenidos en cuenta en el ámbito económico mundial. Todos sabemos que los separatistas catalanes están usando este interregno para intentar ocupar posiciones de las que, luego, va a ser mucho más difícil y traumático el desalojarlos. Lo curioso es que, aparentemente, todos los partidos políticos, excepto los de la izquierda extrema, parecen coincidir en admitir que el separatismo no tiene posibilidades de producirse en nuestra nación, que están en contra de todas sus manipulaciones para constituirse en una nación independiente y que el Parlamento catalán no está facultado ( el TC también se ha pronunciado en idéntico sentido) para tramitar, por su cuenta y sin la aprobación del resto de España, ningún tipo de decisión de semejante cariz.

Pero nos encontramos en una situación excepcional en la que, en ocasiones, las posturas de cada partido dejan de ser rígidas para adaptarse el terreno que les conviene, en el que se sienten cómodos y del que van a poder conseguir sus mejores bazas para alcanzar sus objetivos. Esto quiere decir que siempre hay un roto para un descosido y que, si el señor Sánchez ve la posibilidad de que, aunque sea pactando con el Diablo, puede conseguir hacerse con la presidencia del Gobierno, es muy posible que sintiera la tentación de, si no aceptar directamente la celebración de una consulta oficial, intentar encontrar una fórmula alternativa que fuera suficiente para que, los separatistas ( teniendo en cuenta que tampoco se encuentran en su mejor momento por sus disputas de ERC con CDC y de todos ellos con la CUP), la pudieran aceptar, salvando la cara y venderla, como una victoria, ante sus seguidores que sólo esperan conseguir una brizna de esperanza para volver a recobrar la moral que, últimamente, y ante sus continuos fracasos, no hay duda que la tienen por los suelos.

Hete aquí, señores, que para más INRI, como una más de las bofetadas dirigidas al Ejecutivo español, el ex juez, Santiago Vidal, le ha entregado con toda solemnidad a la presidenta del Parlamento Catalán, un borrador redactado por él y por un grupo de entusiastas colaboradores, formado por abogados y expertos, un borrador de una Constitución para Cataluña, en el que se han recogido todos los elementos básicos de lo que habría de conformar la pieza básica del sistema jurídico catalán. Como curiosidades se permitiría hablar y escribir el castellano solo a los que hubieran nacido antes de 1977. Ello se permitiría mediante un estatuto especial recogido en la misma constitución. Las lenguas oficiales el Catalán y el Aranés y, salvo los exceptuados por el estatuto especial, el resto de catalanes estarían obligados a hablar y escribir en alguno de los idiomas oficiales. Otra particularidad que da la medida de hasta donde llega este afán expansionista del separatismo catalán: la extensión de la nacionalidad catalana supera las propias fronteras de España afectando sus beneficios hasta los italianos de Alguer, la Cerdeña, los andorranos y a los “nord catalans” franceses. Los sueños de famoso barón de Münchhausen se quedan cortos ante el fanatismo y la cerrazón de estos que intentan llevar a Cataluña a su ruina. Lo malo es que, con ellos, nos arrastran al abismo a los que permanecemos cuerdos.
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