Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Sin inteligencia, la mejor posible convivencia

Marino Iglesias Pidal
Redacción
viernes, 29 de mayo de 2009, 11:40 h (CET)
La inteligencia, el egoísmo y el deseo de libertad para satisfacerlo, sin duda, son tripochos. Con anterioridad a este parto, el deseo de libertad únicamente se pondría de manifiesto como respuesta a la privación de ella; una cuestión meramente accidental en la vida de cualquier animal. La caída en un pozo, el enredo en unos matorrales… despertaría ansias de libertad en el animal atrapado, pero, de no sufrir un accidente que le privara de ella, el animal no llegaría jamás a sentir el deseo de ser libre, pues la libertad sería consustancial con su vida.

La libertad consustancial a la creación proporcionaría el equilibrio perfecto. La vida en la Tierra estaría garantizada, salvo cataclismos ajenos a ella, a la vida, por su propia autorregulación. Todo esto, de no ser por la aparición de la inteligencia, del hombre.

“Libertad, circunstancia capaz de regular todo lo que se desenvuelva en su ámbito” Algo así debe ser el estribillo con que se ha quedado este inteligente deficiente que es el ser humano. Un estribillo sin cuya aplicación, por lo visto, no parece dispuesto a configurar su vida. Libertad por encima de todo, y para todo: Para condenar el castigar al delincuente, sólo se podrá penar para reintegrar; para dejar listos a unos con 600 euros al mes y permitir todos los meses a los listos atiborrar sus cuentas bancarias con todos los millones que puedan abarcar; para procrear a los trece años y matar al procreado, no alumbrado, a los dieciséis; para… Para todo, hombre, para todo.

¿Cómo es posible que no quieran enterarse? Llenas este cercado de zorros y gallinas y se autorregulan para sobrevivir indefinidamente. La cagaste si metes una especie inteligente; matará los zorros, se comerá primero las gallinas, después a sí misma y hasta ahí. Eso si a los estreñidos del otro lado, están en ello, no les da primero por reventar un señor petardo en el culo del mundo; entonces, hasta aquí.

Noticias relacionadas

No todo se solventa con la prisión

Hay penas que sólo pueden penarse en familia

Renovarse o morir

Desde la militancia apelamos a la honestidad personal e intelectual del futuro líder, su competencia política y su lealtad a una España sin fisuras ni frivolidades nacionalistas

Amenazas para España: separatismo, feminismo combativo y Justica populachera

“Resulta que no sirve de nada que se cierren las heridas si se cierran con la mierda dentro” Nerea Delgado

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (XIX)

El deseo de dar de comer todos los días a los de la propia familia consigue lo que no hace la convicción

Ser estoico

El libro de Massimo Pigliucci titulado Cómo ser un estoico nos hace reflexionar sobre la conducta
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris