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Etiquetas:   Cristianismo originario   -   Sección:   Opinión

Comer carne nos hace enferma

José Vicente Cobo
Vida Universal
viernes, 29 de mayo de 2009, 01:01 h (CET)
En el día mundial de la nutrición muchos expertos versarán sobre la teoría más extendida que es aquella que defiende la necesidad de comer de todo, otros alabarán las ventajas de la dieta mediterránea, sin embargo pocos se harán eco del peligro que supone para la salud comer mucha carne. Posiblemente porque el poderoso mercado cárnico evita desvelar que consumir demasiado embutido, pescado y carne es un factor de riesgo para muchas enfermedades. La carne es desde el punto de vista de la fisiología dietética un alimento innecesario. Hoy día los expertos ya no dudan de que la alimentación vegetariana ofrece un suministro óptimo de las necesidades alimentarias, lo que vale para todas las edades. En algunas enfermedades, como por ejemplo la tensión alta, reuma, trastornos del metabolismo, la forma de vida vegetariana es una de las medidas terapéuticas más razonables que existen. Cómo lo quiera hacer cada uno con su dieta queda a su elección, sin embargo cada uno debería conocer las consecuencias que la mala o buena alimentación lleva consigo.

La carne ocasiona diabetes porque un elevado suministro de lipoácidos saturados puede llevar a una resistencia a la insulina y favorecer la aparición de enfermedades producidas por el azúcar (diabetes melitus). Por lo general los productos animales contienen lipoácidos saturados. La carne ocasiona también obesidad porque los lipoácidos saturados favorecen la obesidad y ésta es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, infarto de miocardio, ataques cardíacos, dificultades de riego sanguíneo, entre otras muchas más. Además la carne perjudica a los huesos ya que los productos cárnicos contienen una media de mayor cantidad de fósforo que de calcio y esto tiene como consecuencia una mayor eliminación de calcio de los huesos. Tal como han demostrado algunos estudios, existe una relación estrecha entre una elevada absorción de fosfato con la alimentación y un mayor riesgo de osteoporosis y fracturas óseas.

La carne es un factor de riesgo para el cáncer. El NIH, la mayor institución mundial para la investigación médica, constató en 2001 un mayor riesgo de cáncer por el consumo de carne roja. Argentina y Uruguay pertenecen a los mayores consumidores de carne de vacuno del mundo, y al mismo tiempo se cuentan también entre los países de mayor cuota de cáncer de pecho y de intestino. De un estudio de la universidad de Minnesota que fue publicada en septiembre de 2002, se pone en relieve que el consumo de carne roja frita fomenta la aparición de cáncer de páncreas.

Sin olvidar que la carne fomenta infecciones y dolores puesto que los productos animales contienen ácido aráquido, de lo que se forman substancias infecciosas. Estas substancias pueden conducir a la aparición de neurodermitis, infecciones del intestino delgado y grueso, asma, artritis, artrosis y reuma. Y para terminar hay que decir que la carne favorece el infarto cardíaco y las arteriosclerosis: Un elevado suministro de hierro, como el que lleva consigo el consumo de carne roja, es una peligrosa fuente para los radicales libres que perjudican los vasos sanguíneos. Con esto, especialmente en los hombres, se eleva el riesgo de infarto cardíaco.

Las verduras, frutas y cereales son fuerzas de vida que se pueden saborear. Con estos dones de la naturaleza es fácil renunciar a la peligrosa carne. No por casualidad muchas personas famosas vivieron como vegetarianos, como por ejemplo Sócrates, Platón, Darwin y Tolstoi, Nietzsche, Gandhi y Albert Einstein.

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