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La crisis y la Seguridad Social

Francisco Rodríguez Barragán
Francisco Rodríguez
miércoles, 27 de mayo de 2009, 00:45 h (CET)
La crisis actual azota a las familias con el paro, se cuestiona la validez de nuestra organización financiera y productiva y se alzan voces alertando de las posibles vicisitudes de nuestro sistema de Seguridad Social. Aunque desde diversas instancias se ha tratado de tranquilizar a los pensionistas, asegurando que sus pensiones no corren peligro, el Secretario de Estado para la Seguridad Social declaró que si el número de pensionistas sigue creciendo y el de cotizantes decrece, el sistema a la larga no será sostenible.

Cuando al principio de los años noventa se planteó una situación de crisis y paro importante, se cuestionó el Sistema de Seguridad Social y en el seno de la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados se creó en 1994, una Ponencia específica con el objetivo de analizar la situación del sistema y los condicionantes que pudieran representar riesgo para su viabilidad futura y que emitiera un informe con las propuestas de reforma que debieran acometerse para garantizar su estabilidad. El informe de esta ponencia, que se ha venido a designar con el nombre de Pacto de Toledo, se aprobó por el Congreso en abril de 1995 con el voto favorable de la práctica totalidad de los miembros de la Cámara.

Aquella Ponencia detectó como uno de los factores incidentes en la financiación de la Seguridad Social el envejecimiento de la población y formuló una serie de recomendaciones, parte de las cuales se llevaron a cabo, como por ejemplo la constitución de reservas y el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones.

Hay una Comisión Parlamentaria que se reúne para el seguimiento del Pacto de Toledo y en una de sus sesiones, que fue televisada por un canal minoritario, escuché al Secretario General de la UGT que, después de insistir en que los pensionistas no tienen que temer por sus pensiones, habló del envejecimiento de la población y la bajísima tasa de natalidad española que no puede producir el necesario relevo generacional, aunque la emigración pueda aportar algo a este relevo. Dijo que era necesaria una política natalista, con mejores prestaciones familiares, pues España es de los países de la Unión Europea que menos fondos dedica a la familia. Esto es lo mismo que el Instituto de Política Familiar viene denunciando año tras año.

Si efectivamente el Sistema de Seguridad Social no está en quiebra hoy, no significa que pueda tener graves problemas después, si la esperanza de vida sigue aumentando y por tanto hay que abonar las pensiones durante más años. Nuestro Seguridad Social se basa en el sistema de reparto, es decir los que trabajan cotizan para pagar las pensiones de los que dejaron de trabajar a causa de la edad o la invalidez y a las viudas y huérfanos de los que fallecen. Es la más importante organización de solidaridad intergeneracional. El deber de cotización que se exige en cada momento, lleva aparejado el derecho a recibir una pensión que guarde cierta equidad con su contribución al sistema, es decir tiempo cotizado y bases de cotización.

Si buena parte de los pensionistas actuales acumularon 35 años de cotización o más, las nuevas generaciones, que se incorporan cada vez más tarde al trabajo y a la cotización, posiblemente no podrán jubilarse a la misma edad que ahora y habrá que penalizar su anticipación voluntaria.

Por tanto, al mismo tiempo que la sociedad en su conjunto debe buscar formas de superar la actual situación de crisis, erradicando la codicia y el desmedido afán de vivir por encima de las posibilidades, es necesario abordar de inmediato las reformas que exija el Sistema de Seguridad Social. Escuché también decir al representante de UGT que habría que buscar otras fuentes de financiación, ya que un aumento de las cotizaciones nos haría menos competitivos. Es posible que tenga razón.

Y es especialmente importante el establecimiento de prestaciones familiares que favorezcan la natalidad y una política más activa de conciliación de la vida laboral y familiar. Los problemas con que nos enfrentamos no se resuelven con sexo libre, promiscuidad y aborto, sino con esfuerzo, estudio, mérito y capacitación para el trabajo.

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