Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

La Justicia sigue usando muletas

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 26 de mayo de 2009, 02:03 h (CET)
No me cabe la menor duda de que a ustedes, como a mí mismo, les preocupa la suerte de España y. mucho me temo que tenemos serios motivos para experimentar este sentimiento de desazón por todo lo que estamos viendo que sucede en nuestro país. Por ejemplo, una de las bazas fundamentales del juego de la política es que cada rama de lo que, Montesquieu, nos presentó como la división de poderes, esté lo suficientemente lubricada para que funcione sin que se la oiga chirriar sobre sus goznes. Y para ello lo primero que es necesario que exista en la práctica es esta distribución de responsabilidades y que, los que gobiernan la nación, respeten como un axioma la necesidad de que así sea. Lo contrario sería admitir que no hay democracia, que el gobierno tiene veleidades totalitarias y que la ciudadanía ha caído en manos de desaprensivos que hacen de su capa un sayo para gobernar por medio del engaño, la opresión y los intereses meramente partidistas, olvidándose del bien común y de que estamos en una Europa donde ya no se consienten veleidades de tipo stalinista.

Sin embargo, me temo que, al menos en el campo de la Justicia, hay bastantes motivos para que tengamos la sensación de que hay cosas que no funcionan como es debido. Precisamente en un tema donde más sensibles se muestran los ciudadanos, que tanto afecta al funcionamiento de la convivencia entre personas y que tanta influencia tiene en cuanto a la garantía sustentar los derechos que las leyes les conceden como ciudadanos españoles; estamos observando que se están produciendo importantes grietas que nos pueden hacer pensar que, cada vez con más evidencia, las fallas que se vienen observando en cuanto a los que deban impartir la justicia y aquellos a los que les incumbe velar por que las leyes se cumplan tal y como se promulgaron y no tal y como algunos quieren interpretarlas, incluso, en muchas ocasiones, barriendo a favor de determinados intereses, sean del Gobierno, sean de los grupos de presión o de determinados miembros de la judicatura que parece se han olvidado de cual es su misión y cuales sus deberes.

Así nos hemos enterado pasmados de la desagradable noticia de que, el TC, ha tirado abajo la resolución del Tribunal Supremo, por la que se excluía de participar en las próximas elecciones europeas, a una candidatura vasca integrada por elementos de notoria concomitancia con los terroristas; permitiendo que se presenten a los comicios, alegando falta de pruebas que demuestren que están relacionados con los abertzales. Al parecer, según informes de la policía, este candidatura está integrada por personas que parece que están relacionadas con grupos pro-terroristas. Nadie se llame a engaño, las relaciones entre ambos tribunales nunca han sido buenas y, es evidente, que el TC, en ocasiones, se atribuye competencias que corresponden al más alto tribunal de la nación que es, sin duda el Supremo. No debemos olvidar que las funciones del TC están muy limitadas, especialmente reducidas a la interpretación de la Constitución y la adecuación de las leyes a ella. Miren ustedes, no obstante, la poca diligencia que han demostrado tener los miembros de tan alto tribunal, cuando por dimes y diretes, porque yo pienso rojo y tú azul, se están pasando por el forro de sus pantalones los plazos y ya llevan tres años pensando si el Estatut catalán es constitucional, en todo o en parte, o no lo es. Mucho me tendría que equivocar si, este retraso, no va a acabar con darle una larga cambiada a la Constitución, y, con algún pequeño recorte, salga dicha ley orgánica al gusto de los separatistas, que fueron quienes la pergeñaron para anticipar la independencia de Catalunya de España. ¿Qué en esta decisión ha influido la ojeriza del TC contra el Supremo? Qui lo sá, pero yo no las tengo todas conmigo al respecto.

Pero no acaban aquí los despropósitos de nuestro jueces, porque vean ustedes que, el narcotraficante turco que el juez Garzón dejó en libertad por error, según él, en la confianza de que no se evadiría de España, se las ha pirado, se ha ido, se ha largado con viento fresco, como ustedes lo quieran expresar. Queremos recordar, al respecto, que el Consejo General del Poder Judicial no quiso sancionar a Garzón por negligencia, al considerar que no había peligro de fuga de susodicho individuo, ¿por miedo al temible juez o por el típico corporativismo tan enraizado en determinados cuerpos?. Lo cierto es que, el narcotraficante, debe haber pensado que con tantas facilidades tonto el último y ha desaparecido hallándose, en estos momentos, en paradero desconocido. Es curioso, porque este juez estrella que tenemos que soportar en la Audiencia Nacional, por lo visto, tiene tiempo para todo, puede dar conferencias por las que cobra una pasta gansa; quiere arreglar el Mundo empapelando a todo quisque, desde Pinochet hasta los militares americanos de Guantánamo, en su afán de implantar la famosa “justicia universal”; pero vean, cuando se trata de hacer el trabajo que le corresponde comete errores y la pifia. Menos mal que el PP y el PSOE han decidido poner fin a las veleidades de los Mosqueteros de la Audiencia, acordando poner límite a sus utopías justicieras. Ya desde China se advirtió de que, si alguno de ellos se presentaba en aquella nación con pretensiones de imponer justicia en aquellos lares, sería detenido inmediatamente.

Y a todo esto la cocaína que despareció de la Comisaría de Sevilla todavía no ha aparecido ni han sido detenidos los culpables de la sustracción. El caso de la joven Marta no avanza y la policía no da más que palos al agua ¡una vergüenza completa, cuando no han sido capaces de sacarle la verdad a un adolescente que los viene toreando! Hay más de un millón de expedientes en España pendientes de resolver y los juzgados están saturados, mientras el Gobierno ofrece darles ordenadores portátiles a los niños de 5º de primaria y, no obstante, no puede darles medios a los jueces para que puedan mejorar su rendimiento y no se produzcan, nunca más, los casos de falta de coordinación, como el que dio lugar al asesinato de un niño por un pedófilo que no debía estar en libertad.

Luego la señora De la Vega, nos saldrá con cara de quien está por encima del bien y el mal, a decirnos que gracias a los socialistas en este país todo funciona a la perfección y que, los jueces, no pueden hacer huelga porque no tienen motivos para ello. Esto, señores míos, se ha convertido en la casa de la Troya, una verdadera merienda de negros, donde nadie tiene responsabilidad por los actos que comete, si es de izquierdas, pero se le aplica todo el peso de la ley si se trata de un infeliz que se declare de derechas. Pero no se pierdan ustedes las encuestas y se darán cuenta de que, si no nos engañan, nadie parece pasarles la cuenta de los despropósitos cometidos a ZP y el PSOE. Me imagino que esto, al señor Rajoy y a su directiva de jovenzuelos bisoños, les debe dar que pensar, porque, si en una situación como la que estamos sufriendo en España, no consiguen despegarse de los socialistas, es que todo lo están haciendo mal. Al menos esto es lo que yo creo.

Noticias relacionadas

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña

Cataluña a la deriva (y 3)

Entre lo emocional, caótico y ridículo

Hipatia, filósofa de Egipto

Es una mujer dedicada en cuerpo y alma al conocimiento y a la enseñanza

Hipnosis colectiva

La capaña representa uno de los capítulos más esperpénticos

Inés Arrimadas, la chica del 17

Perfiles
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris