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La FINA no ha estado fina
Daniel Lázaro
Hace poco más de tres meses ya comenté en este mismo espacio que la Federación Internacional de Natación (FINA) iba a modificar la normativa relativa a los bañadores de competición. Y así ha sido. El pasado martes salió a la luz el listado de bañadores ‘aptos’ hasta fin de año, con bastantes curiosidades que hacen sospechar a cualquiera. La FINA no ha estado tan fina en esta ocasión y debería aclarar cómo elaboró dicha relación.
El primer dato curioso es que solamente han sido 202 de los 348 bañadores examinados los que han superado la prueba. El segundo dato más relevante es contemplar cómo la práctica totalidad de la gama de Speedo, patrocinadora de la FINA, está en la lista ‘buena’. Y la tercera y definitiva particularidad de este proceso es la omisión de cualquier dato relevante al estudio. No sabemos ni cómo se hizo, ni que se le exigía al bañador. Todo huele a un ‘tú sí, tú no’ de una discoteca en hora punta.
Está claro que los bañadores han sido básicos para la gran oleada de récords que han asolado el mundo de la natación. Pero es que uno de los dos bañadores más polémicos, el Jaked 01, había sido homologado hace menos de un año. A Italia le fue muy bien en Pekín. ¿Acaso entonces eran diferentes que ahora? Todo suena muy mal y Speedo podría tener algo que ver. En fin, un varapalo para la pequeña empresa italiana y para Arena, diseñadora del C-Glide volador. Ya se rumorea que los deportistas vestirán bermudas y bikinis en los próximos mundiales de Roma.
Lo que no se puede permitir es que no se den por válidos los récords obtenidos con dichos bañadores prohibidos, denominados ‘mágicos’ en el mundillo. Hasta ahora, la FINA no ha homologado varios récords mundiales, alegando la espera del control antidopaje. Es decir, dando largas a la situación. Lo cierto es que resulta incomprensible no dar validez a unos resultados obtenidos con un bañador legal en el momento de la competición. Sería un chiste ¿no creen?
Lo que no es un chiste es el notable aumento de flotabilidad que otorgan los nuevos trajes de poliuretano y de neopreno. El efecto físico es claro: el material impermeable encierra aire entre el cuerpo del nadador y su bañador, creando un ‘efecto burbuja’ que le ayuda a flotar. Para 2010 si se ha pronunciado la FINA: el bañador no podrá ser impermeable en más del 50% de su superficie. Así quedan claras las cosas. Pero en la retirada tan drástica y repentina de esta temporada, y sin saber si los récords anteriores serán válidos… no, así no. Ahí habéis patinado en Lausana.
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