Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Hervidero de Dioses

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
sábado, 23 de mayo de 2009, 22:02 h (CET)
La Primavera nos impulsa hacia el retorno de la vitalidad, con nuevas ilusiones. El mes de Mayo es su mejor representante, en él se centran gran parte de sus manifestaciones. Es un mes típico para las primeras COMUNIONES. Dada la acumulación de congojas y ajetreos en la sociedad, escasean los momentos de emociones sinceras, sobre todo si bucean en las creencias íntimas del ser humano. Así, cuando mi sobrina Irene celebra estos días la Primera Comunión, asiste con sus compañeros a uno de los momentos señalados de su vida. ¿Qué representa esa vivencia? ¿Mero rito iniciático? ¿Una exclusiva ceremonia social? ¿Cómo lo vemos los adultos de hoy?

Desde la aparición del género humano, además de la danza de los genes, nos han contado grandiosas aventuras, leyendas históricas, con excesos y numerosos defectos. Si repasamos el panorama de la Historia general, yo diría que también con la observación del trayecto personal de cada uno; los dioses ejercieron un fuerte protagonismo. Como decía León Felipe al respecto de los cuentos con que nos embaucan; a mí en concreto, también me han presentado toda clase de DIOSES. ¿A quién no? Después, cada uno tiene que pronunciarse, los verá como dioses, diosecillos o como ídolos. ¿Atisbos de un Dios verdadero? De esa guisa, el toro Apis o el de Osborne, el dinero de los banqueros o el mío, el sol limpio de Osiris o las nubes tóxicas modernas, los científicos con pretensión de oráculos indiscutibles …, aparecen en el horizonte habitual. En fin, me sé todos los dioses. Casi disponemos de uno para cada ocupación.

Uno de los más encumbrados es el DINERO. ¿El más famoso? ¿El más difundido? Su sino ha sido la escalada de puestos, llega al extremo de convertirse en el Supremo director de cualquier idea o actividad; deja arrumbados a sus competidores. Como a Zeus, se le ha transformado en el criterio para todo. Veamos con brevedad. ¿Primero el enfermo? ¡Quiá! Esperará o se desplazará según dicten las normas económicas. Epidemias y vacunas nos reflejan ese tufillo a los montajes pensados para los emporios y sus jefes. La SGAE nos enteramos que cobra de los festivales benéficos y de los CD vírgenes; no por haberlos grabado ilegalmente, si no por si acaso. ¿Impensable? No, no, con el beneplácito democrático y suscrito por el gobierno Zapatero. Banca, comisiones políticas, intermediarios; auténticas sanguijuelas de postín y sin frenos.

También en esto de las imágenes divinas, el surtido evoluciona con las edades de la humanidad. El significado de los caparazones de tortuga, águilas, vacas o elefantes, tiene sus presencias concretas en tiempos y geografías. Los ANIMALES dieron rostro a los dioses en determinadas épocas. Aunque no parece prudente el desvío de una responsabilidad de los humanos, descargada en los respetables seres que no piensan. El respeto por la Naturaleza, o los injustificados abusos de los hombres sobre ella; no convierte a los animales en seres equiparables con la razón responsable. Las desviaciones en este sentido nos conducen a la confusión. Defender la vida de los animales, de ciertas especies, no es una actitud del mismo rango que la defensa de la vida humana. Los respetos, los cuidados y la ecología, disponen de una gran riqueza de argumentos; las diferencias y la posible divinidad, se basan en otros, bien distintos.

Los sentimientos, intuiciones y pasiones, se presentan con una diversidad siempre renovada, en jóvenes y en los más creciditos. Cada una de estas percepciones se adorna con simplezas o con caracteres casi mágicos, se dibuja toda una gama. Donde se plasman los mejores ejemplos es en la MITOLOGÍA, griegos o romanos, egipcios o celtas. El dios que devora a sus hijos, la belleza apolínea, la castidad, la fecundidad; la sabiduría, el tiempo, o Poseidón en los mares. Una narración para cada tendencia. Aunque ahora no se denominen igual, ahora florecen muchas pretensiones de alcanzar el Olimpo. Desde las ramas políticas al campo científico, desde los medios de comunicación a las esterategias de mercadeo; proliferan los endiosados. ¿Aún disponemos de un lugar al sol los ciudadanos corrientes? Tenemos un serio problema, el de cómo delimitar esos niveles de divinidad.

En su actitud científica, el bueno de Darwin era metódico y ordenado; en sus diarios y escritos quedó de manifiesto, con sus descubrimientos relevantes y de merecido reconocimiento. Otra cosa es la divinización del DARWINISMO de tintes totalitarios. Forzosamente se quiere imponer una única fuente para la evolución de todos; y eso, no lo dedujo Darwin. No todos los eslabones se explican evolutivamente. Si varias especies evolucionan con los avatares del tiempo, no equivale a la comprobación del mismo orígen biológico para todos. Se descubren cambios lineales a través del tiempo y cambios explosivos colaterales simultáneos. ¿Por qué se silencian los datos no comprobados? ¿Acaso se debe ese interés al afán de exclusividad? Son tendencias curiosas, ¿Impulsos de dominación cultural?

En cada una de las acepciones comentadas, como en tantas otras que pudieran traerse a colación, abundan los ENIGMAS; estamos constituidos en torno a las intuiciones y los horizontes, esas zonas fronterizas afines a los razonamientos de Eugenio Trías. Apenas vislumbramos otras posibilidades, y no encontramos demasiadas confirmaciones. Tampoco parece reconfortante eso de permanecer apegado a un Dios verdadero, quietos como una lapa, o dormidos ante los problemas del invierno mental, como una marmota; de esa manera sólo adquieren presencia el tedio y la nulidad.

La religión y las creencias anhelan el consuelo y la esperanza para rellenar esas ignorancias, dificultades y sufrimientos. Sin beaterias de poco fuste, el mismo Ortega y Gasset escribía en la carta a su hijo, el deseo de que mantuviera un temperamento religioso, entendiendo la religión “Como algo digno de ser llamado así”, porque antes y ahora se han cometido muchos deslices y barbaries con esa excusa. Hasta los no creyentes se enfrentan a la DISYUNTIVA. Ideales trascendentes para la vida personal, para la sociedad y para los descendientes. O por el contrario, ideales mostrencos o falta de ideales, para unas actuaciones basadas en la exclusiva potencia de cada uno, sin más.

Entonces nos surge DIOS como POSIBILIDAD, como esperanza, agarrados al clavo ardiente de las mejores cualidades a nuestro alcance. Intuición, anhelo, sintonía con algo de más allá. Bien, sí, ¿Pero mientras? Ese reto no se consigue eludir de ninguna de las maneras.

Y en eso radica la magia de la Primera Comunión, la entrada en contacto con ese regalo de la fe, con el sentido aplicado a las actuaciones particulares y con el colectivo. No es la única manera para una culminación vital, pero es una de las más bellas y abiertas a nuestra creatividad.

Noticias relacionadas

¡Qué escándalo! ¡Qué escándalo!

“Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden” Blas de Lezo y Olavarrieta. Almirante español (1689-1741)

García Albiol, el sheriff de Badaolna

Perfiles

Los políticos catalanes optan por enfrentarse a la Justicia

El todo vale, el no me da la gana o el me rebelo contra la autoridad española, se han convertido en el leitmotiv del separatismo catalán. El anarquismo se impone

Críticas a refranes (I)

El objetivo de este artículo de opinión es efectuar una crítica a determinados refranes

Hedonismo de Epicuro

El epicureísmo es una escuela filosófica helenística
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris