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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Ángel Closa en la estación montevideana de la CIA

Nemesio Barreto Monzón
Redacción
sábado, 23 de mayo de 2009, 14:33 h (CET)
Según una fuente paraguaya, Pedro Ángel Closa Cuevas “era un agente infiltrado, médico de profesión, cuando se asiló en la embajada uruguaya en Asunción ya dominaba el alemán, inglés y francés, lo que impresionó al embajador Giambruno".

Closa se infiltró en el Movimiento Popular Colorado (MOPOCO) y empezó a operar como agente en Uruguay a fines de 1959. Apenas llegó a Montevideo, contactó con el entonces embajador de Paraguay en Montevideo, José Antonio Moreno González (1907-1973). Después de la expulsión de Cuba de la OEA (acordada el 31 de enero de 1962 en la VIII reunión de cancilleres, en Punta del Este), Ángel Closa pasó a ser el principal informante de Stroessner y de la inteligencia norteamericana”. Algunas de estas afirmaciones son verificables en fuentes documentales norteamericanas.

El 17 de septiembre de 1959, la embajada norteamericana en Montevideo informaba a Washington sobre la presencia de Salvador Allende en la capital uruguaya. “El Frente Unido de Liberación Nacional (FULNA) de Paraguay organizó un mitín en el auditorio dela Universidad de Montevideo el 16 de septiembre. Una muchedumbre de aproximadamente 600 personasestuvo presente. El Dr. Salvador Allende,senador socialista chileno…fue el orador principal. El Dr. Allende es también presidente del Frente Revolucionario de Acción Popular (FRAP). Aparentemente por invitación del FULNA, él estuvo en Montevideo para este mitin y espera quedarse aquí aproximadamente 6 días”. (John Ohmans, Nota Nº 302).

El 23 de septiembre Ángel Closa se asila en la embajada de Uruguay en Asunción y el 28 del mismo mes la policía de Stroessner ataca la embajada uruguaya; el Dr. Agustín Goiburú (desaparecido en la Argentina en 1977), escapa y logra cruzar la frontera. Otros asilados hacen uso de salvoconductos gestionados por Cyro Giambruno, embajador de Uruguay en Asunción (1956-1960), que llegan finalmente a Montevideo. El único que cae en manos de la policía es Ángel Closa, quien, según documentos del archivo del terror, nunca estuvo en calidad de detenido. Curiosamente, cuando Ángel Closa ya había salido de Paraguay, el 30 de octubre de 1959, la embajada norteamericana en Montevideo informa a Washington que “Alberto Closas fue arrestado” (Samuel F. Hart, Nota Nº 464).

El embajador de Paraguay en Montevideo, José Antonio Moreno González, regresa a Paraguay y asume como Ministro de industria y Comercio el 26 de agosto de 1962, cargo que ejercerá hasta agosto de 1973. Sin embargo, Closa Cuevas no queda “descolgado”, para entonces ya contaba con influyentes amistades en Uruguay, como Bradamante Toyos, Alejandro Zorrilla de San Martín (1909-1987), Joaquín Martínez Arboleya (1900-1984), entre muchos otros.

Martínez Arboleya era un conocido anticomunista y admirador de Stroessner, escribió el libro “Charlas con el General Stroessner”, publicado con el seudónimo de “Santicaten”, en 1973. Bradamante Toyos, que ya había estado en Paraguayen la década de 1960, en julio de 1971 presenta nuevamente sus cartas credenciales en el Palacio de López, convirtiéndose por segunda vez en embajador de Uruguay ante el dictador Stroessner. En cuanto al senador uruguayo Alejandro Zorrilla de San Martín (1909-1987), del Partido Nacional, está documentado que le hizo una “cordial” visita al dictador Stroessner en Julio de 1972, encabezando un grupo de “jóvenes herreristas”.

Además de las revelaciones de Nelson Bardesio, según el ex-policía uruguayo Nelson Mario Benítez Saldivia (Fuente: Diario Oficial Nº 18.837, junio de 1972), Atilio R. Fernández, embajador de Paraguay ante la República Oriental del Uruguay, Delfín Ugarte Centurión, embajador de Paraguay ante la ALALC, y Ángel Pedro Closa Cuevas habrían estado vinculados a los "escuadrones de la muerte" a principios de la década de 1970 y se reunían con frecuencia en la sede de la embajada de Paraguay en Montevideo (Edificio Panamericano). Como era de esperar, durante la reciente visita del presidente Tabaré Vázquez (15 de mayo), algunos referentes del gobierno de Fernando Lugo,expresaron cierta preocupación que esta antigua y penosa cuestión saliera a flote. Es decir, qué respuesta se le daría al visitante ante un eventual pedido de extradición del ex embajador en Montevideo, Atilio Rolando Fernández Insfrán (1971-1974).

¿Quién es Atilio R. Fernández? Nació el 10 de junio de 1934, con cédula de identidad Nº 123.588, vive actualmente sobre la calle Raúl Carmona N° 405. En las farsas electorales del 11 de febrero de 1968, AtilioR. Fernández fue electo diputado por el partido colorado (período 1968-1973). Asumió su banca en marzo de 1968 y pronto empezó susinterminables discursos elogiando la figura de Stroessner y uno de ellos se publicó en un folleto de 17 páginas con el título de “El Paraguay del Atraso Quedó Atrás”, el 26 de octubre de 1968, "con motivo de la Fiesta Nacional del Trigo”. El dictador Stroessner premio la obsecuencia de Fernández, designándolo como embajador de Paraguay en Montevideo, en 1971.

Efectivamente, Fernández fue nombrado embajador de Paraguay ante la República Oriental del Uruguay por Decreto Nº 19.763 de fecha 1 de junio de 1971. Las publicaciones de la prensa uruguaya sobre su presunta vinculación con el “Escuadrón de la Muerte” y otros asuntos de menor cuantía, le molestó al propio Stroessner, quien lo destituyó sin más trámites. Tanto es así que cuando fue reemplazado en el cargo en por Luis T. Romero (Decreto Nº 8.455, del 26 de agosto de 1974), ni siquiera se le dio las “gracias por los servicios prestados a la patria”, que era lo que se acostumbraba en los decretos de destitución del cargo.

Según antiguos funcionarios de la Cancillería paraguaya, se rumoreaba que ciudadanos uruguayos antes de ser asesinados o desaparecidos, pasaban invariablemente por la Embajada de Paraguay en Montevideo, que entonces “regenteaba” el Dr. Atilio Rolando Fernández Insfrán. El hecho -cierto o no- debe ser investigado por la Fiscalía paraguaya, pues no es admisible que hechos tan graves pudieran haber ocurrido en una Embajada, literalmente “territorio Paraguayo”, conforme a la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas (Artículos 21-22).

El Dr. Atilio R. Fernández es actualmente miembro de la “Asociación Paraguaya de Amigos de la República Popular China”, en cuya página de internet menciona los cargos que ha desempeñado: “Diputado Nacional, Director Ejecutivo de Privatización, Ministro de Integración, Ministro de Industria y Comercio y Ministro del Interior”. Llamativamente, Fernández no menciona que también fue embajador de Paraguay en Montevideo (Ver: www.apachin.org/conozcanos.php).

En cuanto a Delfín Ugarte Centurión, embajador de Paraguay ante la ALALC (otro de los mencionados por Nelson Mario Benítez Saldivia), amigo y compadre del ex Ministro del Interior, Sabino Augusto Montanaro (actualmente preso en Asunción), también regresó apresuradamente de Montevideo, aunque con mejor suerte que Atilio R. Fernández. Ugarte Centurión fue nombrado Ministro de Industria y Comercio en agosto de 1973. Tras la caída del dictador Stroessner, Ugarte Centurión fue procesado y encarcelado por enriquecimiento ilícito y defraudación al Estado. El Dr. Alejandro Encina Marín, en su extenso libelo acusatorio (pág. 215) lo acusó de desviar fondos públicos para crear el “Grupo Interfisa” (hoy “Financiera Interfisa”).

Finalmente, Ángel Closa Cuevas tuvo dos hijos con Doris Benítez: Pedro Ángel Alberto (n.1961) y Gustavo Adolfo (n.1962), quienes viven en Asunción.

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