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Bye, Pedja
Antonio Pérez
Mijatovic ha pasado a mejor vida, deportivamente hablando. Ha sido la primera víctima de la limpia que se prevé, tras una planificación deportiva deficiente y a ratos incluso sonrojante. Dicha limpia se espera como agua de Mayo, aunque nunca será del calado e intensidad que el aficionado desea. El madridista anhela una reforma que afecte las esferas más altas del club, como un viento regenerador que barra hasta el último rincón de la casa blanca.
Y estoy tan seguro de ello porque lo que el Madrid necesita no es tan sólo un cambio de hombres en su cúpula directiva. El Madrid necesita una reorientación total de sus estructuras. Un cambio radical no sólo de puestos, sino de filosofía.
Miren al Barça. Lleva años (desde el Dream Team de Cruyff) practicando (o intentándolo) un juego de ángeles. Todos los jugadores, toda su política de fichajes y cantera, todos sus directores deportivos y todos sus técnicos se mueven dentro de una filosofía que se ha convertido, para orgullo de los culés y oprobio de los que no lo son, en una auténtica idiosincrasia. El juego holandés: combinativo, elegante, de ataque, el tiki-taca, para entendernos.
El R. Madrid carece de esa idea rectora. Cualquier persona que esté familiarizado con los certificados de calidad, excelencia y mejora continua, sabrá que para establecer unos parámetros de mejora, son esenciales las ideas de visión, misión y estrategia. El R. Madrid CF carece de ellos. La planificación estructural es una utopía en Concha Espina. De hecho, el Madrid se mueve a pulsiones. A capricho del entrenador de turno, del director deportivo de turno o del presidente de turno.
Ahora viene Florentino con la chequera hirviendo. Ya lo hizo en su anterior etapa, agrupó un elenco de brillantes nombres que surtieron interesantes frutos (tampoco tantos, nos engañemos, que el anterior presidente, Lorenzo Sanz, ganó tantos títulos como Florentino). Pero esos éxitos fueron más bien el fruto de una acumulación de estrellas sin un sentido concreto. Una legión de cracks vende-camisetas que supieron acoplarse y vencer títulos.
Por encima de todo sobrevolaban dos personajes que le daban credibilidad y futbolería al proyecto y que sí hubieran sido capaces de representar esa identidad que el Madrid perdió hace mucho. Valdano, como supuesto ideólogo y sustento intelectual del club y Del Bosque, como ejemplo de las virtudes edificantes de siempre. Pero fracasaron. Del Bosque fue cesado por un ataque de falta de glamour. Y Valdano fracasó en su intento de dar urdimbre a la trama de Florentino con aquello de los “Zidanes y Pavones”
Florentino vuelve (no puedo imaginar quien votará, por ejemplo, a Onieva), y seguramente vuelve con Valdano. Los mimbres para intentar algo grande. Pero algo me dice que de nuevo se buscarán los efectos más que las causas. ¿Por qué? Porque una vez más habrá urgencias por resultados inmediatos en una carrera que sacrificará la planificación a medio y largo plazo por un título o dos.
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