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El adiós de un líder
Ana Ramos
Esta semana ha anunciado su retirada uno de los pilares imprescindibles de ese Sevilla que se alzó con cinco títulos. Javi Navarro, el eterno capitán, se retira del fútbol con un sabor muy agridulce tras estar más de dos años intentando recuperarse de una lesión, de la que finalmente no se ha salido.
Sinceramente, me ha dado mucha pena que diga el adiós definitivo al fútbol de esta forma. Él, que siempre ha luchado y lo ha dado todo en los terrenos de juego, hasta su última gota de sudor y sangre, literalmente hablando y sin exageraciones, no puede con esta dura lesión. Me parece muy injusto… pero así son las cosas a veces.
Pero bueno, aunque digan que es consuelo de tontos, yo me quedo con todo lo que ha hecho en sus últimos años como futbolista, y sobre todo en el Sevilla, donde la afición lo recuerda (y recordará siempre) como su gran capitán, junto a otro de sus pilares, Pablo Alfaro. Y a esos que lo tachan de jugador violento, duro… cada uno es como es, y creo que hay y ha habido otros jugadores que siendo de otros equipos, de los grandes de España, han sido más duros que él. Es más, hay que darle las gracias porque con él, el Sevilla consiguió que tuviera una de las defensas más sólidas del panorama futbolístico…
Esto es algo que siempre me ha llamado la atención: todo el mundo se ha fijado en sus aspectos negativos, como los codazos que daba a veces, el infortunio de dejar inconsciente a Arango… pero, ¿nadie recuerda su paso por la Selección Española? ¿nadie recuerda su paso por el Valencia?
Javi Navarro no puede evitar lo que ha hecho, todo el mundo comete errores, pero hay que quedarse con sus cosas buenas y todo lo que ha dado al fútbol sevillano y al español en general. Nadie puede obviar su espíritu de lucha, que se ha dejado ver hasta la actualidad. Así que es una pena su retirada y, como dicen los sevillistas, “Javi, siempre serás… nuestro líder”.
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