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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Represión clandistina y terrorismo de Estado

Luís Agüero Wagner
Redacción
martes, 19 de mayo de 2009, 09:41 h (CET)
Se atribuye al general Ibérico Saint Jean, gobernador de la Provincia de Buenos Aires, haber pronunciado en mayo de 1977 la célebre frase: “Primero mataremos a todos los subversivos luego mataremos a sus colaboradores, después… a sus simpatizantes enseguida… a aquellos que permanecen indiferentes, y finalmente mataremos a los tímidos”.

La trágica década de 1970 en Argentina fue un buen ejemplo de que la represión y el terrorismo de estado no siempre se hacen a todas luces, sino que muchas veces la represión oficialista tiene un carácter clandestino.

Episodios en que un sector radicalizado del poder buscaba desestabilizar al mismo gobierno del que formaba parte, se han dado en varias ocasiones en la historia reciente de la región, basta recordar lo sucedido durante el gobierno de María Estela Martínez en Argentina.

A cada atentado de la TRIPLE A, la JP, FAR y Montoneros respondían con un ataque sangriento a la burocracia sindical y justicialista, tiñendo de sangre al país vecino, aunque ambos grupos compartían el poder dentro del mismo gobierno, luego de la amnistía de mayo del 73...

Los historiadores señalan que Montoneros había vivido a disgusto ese cese del fuego, y no le sentaban bien la vuelta a la legalidad y los cargos oficiales. “Temían que el cambio operado los convirtiera en burócratas y que se les escurriera la identidad. De ahí que en cada nuevo atentado sintieran que recuperaban su primitiva fuerza. Y obraron en consecuencia” recuerda la historiadora María Sáenz Quesada.

Dentro de la misma lógica, opositores al gobierno de Fernando Lugo sospechan que sectores oficialistas que quieren el poder están desestabilizando al gobierno del clérigo-presidente, a través de atentados y amenazas de bomba, en una suerte de represión oficialista clandestina.

Aboga a favor de esta sospecha el hecho que un seguidor de Fernando Lugo y activista de TEKOJOJA, Guillermo Giménez, fue arrestado hace días por sospecha de terrorismo en Paraguay.

http://www.abc.com.py/2009-05-12/articulos/520747/arrestan-a-activista-de-tekojoja-y-a-su-hijo-por-falsa-amenaza-de-bomba

El arresto constituye un indicio más de que seguidores del obispo Fernando Lugo están detrás de las amenazas de bombas, que afectaron a varias instituciones paraguayas en las últimas semanas.

PASADO COMPROMETIDO CON LA VIOLENCIA
Dionisio Borda es el actual ministro de Hacienda de Fernando Lugo, posición que ya ocupó con gobiernos colorados imponiendo impuestazos y haciendo compromisos con el FMI, para cumplir sus nefastas recetas a rajatabla. Pero no siempre Borda fue un dócil lacayo del FMI.

En el año 1976 fue detenido por pertenecer a la OPM, un grupo que fue denunciado como terrorista en la tapa del diario ABC color.

Ocupaba entonces una función importante en la "Misión de la Amistad", una secta protestante infiltrada con arsenal, hospital, refugio y aguantadero de los elementos terroristas.

Colaboraban entonces con Borda Gerrit De Pager y Antonio Jaime Elizalde Hevid, de la ONU.

Ya por entonces estos personajes disponían de abundantes fondos, dado que tenían prometido administrar unos tres millones de dólares para reclutamiento de campesinos, a quienes sumergirían en la lucha armada, según obra en su declaración ante la policía.

Miguel Angel López Perito es otro personaje con un pasado comprometido con la violencia, participe de varios actos terroristas.

En otros tiempos, el mismo diario ABC color que ahora constituye su aliado, presentó a López Perito y otros de su grupo como peligrosos terroristas, con sus fotografías en la tapa.

Con nombres e guerra "c. Lino" y "c. Tencho", tuvo a su cargo la misión de formar el "Frente de Barrios", que debía ser integrado por seminaristas y miembros jóvenes de la PASTORAL JUVENIL.

Debió participar del asalto planeado contra el Banco Holandés Unido. Realizó relevamiento en el colegio "Cristo Rey", con el objeto de planificar el robo del sueldo del personal docente, para fondos de su grupo terrorista. También fracasó un intento del grupo por asaltar a un solitario cura en el seminario metropolitano.

La improvisación e incapacidad fueron el sello del grupo, cuyo único operativo exitoso fue el robo del mimeógrafo del colegio Cristo Rey, es decir, de su propio colegio.

Apresados ambos por la policía, delataron a la mayoría de sus compañeros que fueron enviados a las cámaras de tortura gracias a sus respectivos testimonios.

La misma dosis de imprecisión e improvisación han revivido los nuevos terroristas que mantienen en zozobra a la sociedad paraguaya desde hace semanas, por lo que no es aventurado adjudicarle el sello inconfundible de la OPM, esta vez como terrorismo de estado clandestino y encubierto desde las altas esferas del poder.

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