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Opinión
Etiquetas:   Cristianismo originario  

¿Qué diría hoy Jesús de Nazaret sobre la silla de san Pedro?

José Vicente Cobo
Vida Universal
martes, 19 de mayo de 2009, 06:09 h (CET)
¿Cómo se comportaría la actual casta sacerdotal si apareciera un hombre que se diera a conocer como Jesús, el Cristo, y que hiciera ver a las personas que están viviendo alejadas de la verdadera vida, por haber seguido a falsificadores religiosos que pisotean los Mandamientos y las reglas para la vida del Sermón de la Montaña? ¿Y qué pasaría si ese hombre además se tomara la libertad de enseñar de nuevo como hace 2000 años? ¿Quiénes serían los primeros en salir al ya quebradizo escenario de falsificación religiosa que es el mundo? Como en todas las épocas: sería la casta sacerdotal, para acusar al hombre que dice de si mismo ser Jesús, el Cristo. De manera parecida a como sucedió hace 2000 años acusarían a ese hombre de traer falsas enseñanzas, y como antaño, se arrogarían el derecho de estigmatizarle como a un demonio, porque, entre otras cosas, «se atreve» a hablar en nombre del Todopoderoso.

¿Se inclinaría o se sometería el hombre Jesús, el Cristo, ante la casta sacerdotal o volvería a hablar en la actualidad, al igual que entonces con el poder, la fuerza y la autoridad de Dios, mostrando el espejo a la casta sacerdotal que hoy refleja una imagen similar a la que presentaba hace 2000 años? Sus palabras volverían a ser hoy, como hace 2000 años, una única acusación dirigida a esta casta. El diría lo siguiente: “Sois los descendientes de descendientes de descendientes de aquellos que persiguieron a los verdaderos profetas, haciendo incluso matar a algunos de ellos, así como a todas las personas que instruyeron acerca del único Dios y que edificaron sobre Aquel, que es la Verdad y la Vida.

Vosotros, en la actualidad, no sois otra cosa que los descendientes de descendientes de descendientes de aquellos que entregaron a Jesús, el Cristo, al Estado romano, y soliviantaron al pueblo para que este gritara que se crucificara a Jesús y se dejara libre a Barrabás. Sois los descendientes de descendientes de descendientes de aquellos, que actualmente, como en aquel entonces, tergiversan la Palabra de Dios y predican al pueblo una enseñanza de idolatría a dioses que alabáis y vendéis caramente para aumentar vuestras riquezas. Sois los descendientes de descendientes de descendientes de aquellos que con la hipocresía de la retórica diabólica quitáis a las personas sus bienes y pertenencias y robáis a los pueblos.

Sois los descendientes de descendientes de descendientes de aquellos que abusan del nombre de Dios para almacenar vuestras riquezas, como son el dinero, los bienes, las casas, el oro y las piedras preciosas, y hacer que estas sigan aumentando, mientras que veis cómo se mueren de hambre pueblos enteros, cómo estos se van consumiendo por enfermedades y epidemias, cómo de un modo cruel mueren bebés, niños, madres, padres y ancianos. Vuestro comportamiento no es otra cosa que una sentencia para vuestro prójimo.

En la actualidad, al igual que en aquel entonces, durante las celebraciones os sentáis en los asientos de honor y hacéis que os saluden como a altos cargos, como a «excelencias» y «eminencias» y hacéis llamar «santo Padre» a vuestra autoridad principal, que representa el culto vaticano. Yo os enseñé que ni siquiera os deberíais hacer llamar Rabí, ni mucho menos que debierais coronaros con títulos señoriales, y esto lo hacéis falsamente en Mi nombre. Y os enseñé que no deberíais llamar Padre a nadie en la Tierra, pues sólo Uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Os eleváis por encima de los demás hombres; por ello, en el reino de las almas seréis los más pobres.

Yo, Jesús, el Cristo, soy el Camino, la Verdad y la Vida. Alejáis de Mí, Jesús, el Cristo, a aquellos que os siguen como lemingos. Sin embargo, perseguís a todas las personas que no siguen vuestras huellas sangrientas y no os obedecen, e intentáis hacerlos callar con vuestra influencia sobre el poder estatal. Quién cree en el amor y la sabiduría de Dios no buscará a Dios en iglesias de piedra. Por eso, busca y encuentra a Dios en ti”.

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