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'La feria de las vanidades', de Mira Nair

Marcos Mndez Sanguos
Redacción
viernes, 3 de diciembre de 2004, 05:20 h (CET)
El extraordinario volumen de la obra, su riqueza en las descripciones de personajes y espacios y la habilidad de William Thackeray para penetrar en las farisaicas mentes de sus malintencionados -y simp ticos- ilustres provocan que la adaptacin de La feria de las vanidades por Mira Nair (Rouben Mamoulian ya lo intent en los albores del sonoro con Becky Sharp) se conforme con las virtudes -ms fotog nicas que artsticas- de Reese Witherspoon y la sorpresa de resucitar a Romola Garai tras el traspi s de Dirty Dancing: Havana Nights.

Mientras tanto, el film trata de componer entre sutiles miradas y sonrisas hipcritas la escalada social -y declive moral- de Rebecca Sharp, una joven e inteligente institutriz capaz de darlo todo -incluso a su hijo- para hacerse un hueco entre los materialistas arist cratas del Londres decimonnico.

Lejos de relatar los m ltiples y accidentados vericuetos que llevan a nuestra protagonista hacia una meta inalcanzable, ms vale centrar nuestra atenci n en lo trgico, lo absurdo de una nia hija de un pintor hambriento y una corista parisina tentada desde la cuna a cambiar los caminos del Destino (recordar su primer encuentro con el Marqu s de Steyne, un desconcertante Gabriel Byrne), providencial fuente de amargura, felicidad y vuelta a la amargura.

Corazones y esperanzas destrozadas, escptico e inhumano sentido de la moral y ambig edades memorables -las relaciones familiares (maritales y extramatrimoniales) de Amelia y el futuro de su hijo- potencian ms si cabe la indiscutible calidad del novel n de Thackeray, bigrafo de una poca sustancialmente blica pero en nada sentimentalista, algo que Mira Nair parece no haber comprendido -esto es Hollywood- en pos de una narrativa artificiosa y algunas concesiones melodram ticas dickensianas -por seguir con la poca victoriana- que desembocan en la p rdida del mensaje original, agonizante tras el manto de rosas y la cara lavada -como el primer da- de Rebecca / Reese... doce a os despus.

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