Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Torturando abogados

Kathleen Parker
Kathleen Parker
lunes, 18 de mayo de 2009, 06:23 h (CET)
Es supinamente surrealista acabar bebiendo agua con gas en la soleada terraza de un hotel, discutiendo fríamente los aspectos legales de la tortura.

Aún así, ahí estábamos, un magistrado y yo, examinando cuidadosamente los memorandos de la asfixia simulada como si fueran los anuncios de la sección inmobiliaria. Tres dormitorios, dos baños, no más de 40 segundos sin respirar, patio exterior, una pared flexible falsa para "aplastar.”

La situación era irónica y grotesca a la vez -- un momento irónico a costa de la civilización.

Nuestra finalidad era examinar los memorandos en el contexto de los crecientes rumores de "justicia" para el juez federal Jay Bybee y el profesor de Derecho John Yoo, ambos abogados que interpretaron que la ley autoriza la asfixia simulada entre otras técnicas de interrogatorio.

Durante las semanas transcurridas desde que Barack Obama desclasificara los denominados "memorandos de la tortura," ambos caballeros han sido satanizados y juzgados en la esfera pública por manifestar una opinión legal que ahora es impopular. Dependiendo del resultado de una investigación del Departamento de Justicia pendiente de resolución, los caballeros podrían enfrentarse a correctivos o, en el caso de Bybee, la expulsión.

¿En qué momento empezamos a castigar a los abogados por redactar opiniones con las que discrepamos? ¿Y a dónde nos conduce eso?

Ahora es fácil declarar tortura la asfixia simulada. Personalmente estaría de acuerdo en principio, pero después tengo una baja tolerancia a la sensación de ahogamiento y la percepción de muerte inminente. Y al contrario que los presos cuyo trato ha sido cuestionado, yo no he tenido preparación para tales procesos.

Afortunadamente, la CIA no me consultó cuando necesitaba información del líder de al-Qaeda Abú Zubaida seis meses después de los ataques del 11 de Septiembre. En lugar de eso, la agencia solicitó a la abogacía del estado que averiguara si 10 técnicas de interrogatorio, incluyendo la asfixia simulada, violaban el estatuto de 1994 que prohíbe la tortura.

Tenga presente: el volumen de información terrorista en aquella época era comparable a los niveles pre-11 de Septiembre. Y la CIA había determinado que Abú Zubaida tenía en su poder información crucial acerca de otro ataque.

Bybee y Yoo no tuvieron mucho en lo que basarse puesto que ningún tribunal había interpretado nunca el estatuto, pero la ley es bastante específica. Define tortura como causar un dolor que "es difícil de soportar" y que es "equivalente en intensidad al dolor que acompaña a una herida física grave, como un fallo orgánico, la anulación de las funciones orgánicas, o incluso la muerte.”

Contrariamente a lo que otros habíamos escrito con anterioridad, los memorandos no concluían que las tácticas fueran constitutivas de tortura solamente si causaban "la muerte, el fallo orgánico, o el debilitamiento serio de las funciones orgánicas.” Eso habría dejado abierta la posibilidad de un abanico amplio de abusos claramente inaceptables. Considere esto una fe de erratas.

Tanto si uno conviene con la interpretación Bybee-Yoo como si no, es un contraste de pareceres, nada más. Cualquier análisis justo debe incluir por fuerza la consideración del contexto y las distinciones que pesan, incluyendo la definición de asfixia simulada, que varía en función del país y del siglo.

No tengo ningún interés en defender a unos frente a otros, pero existen diferencias significativas entre lo que hacían los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, y lo que estaba autorizado por el gobierno estadounidense.

Los japoneses introducían agua a la fuerza en la nariz y la boca del prisionero. En nuestra versión, la nariz y la boca del prisionero eran tapadas con un trapo saturado con agua de una manera controlada no más de 20 a 40 segundos. No entra agua en los pulmones. Por otra parte, la misma técnica se utiliza para entrenar a nuestro propio personal militar, que no sufre un dolor físico severo ni un daño mental prolongado.

Por tanto, los letrados dedujeron que la asfixia simulada, aunque extremadamente desagradable, no era constitutivo de tortura. Nunca fue competencia de los letrados dictaminar una opinión sobre si la asfixia simulada era o no una buena política. Su único papel consistió en interpretar la ley de buena fe.

Incluso si Bybee y Yoo estaban en lo cierto, su error no alcanza el nivel de violación ética, y mucho menos de crimen de guerra. Según los estándares del propio Departamento de Justicia, un conflicto ético surge solamente si su dictamen era tan obviamente erróneo que ningún letrado razonable podía llegar de manera plausible a la misma conclusión.

Según esa norma, el único error evidente es la constante persecución de Jay Bybee y John Yoo. El efecto que las penalizaciones puedan tener sobre la profesión de la abogacía, en tanto, puede ser asolador.

Bajo testimonio el miércoles ante el subcomité judicial del Senado, el profesor de Derecho Michael Paulsen (Universidad de Santo Tomás) predecía que "presidentes y administraciones de ambos partidos no tendrán consejo legal sincero y claro que refleje el abanico completo de opiniones, acerca de asuntos delicados de guerra, asuntos exteriores y seguridad nacional.”

Los enemigos de América no podrían esperar nada mejor.

____________________

Diario SIGLO XXI dispone de los derechos de publicación en exclusiva para medios digitales españoles de este y muchos otros columnistas del Washington Post Writers Group.

Noticias relacionadas

¡Qué escándalo! ¡Qué escándalo!

“Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden” Blas de Lezo y Olavarrieta. Almirante español (1689-1741)

García Albiol, el sheriff de Badaolna

Perfiles

Los políticos catalanes optan por enfrentarse a la Justicia

El todo vale, el no me da la gana o el me rebelo contra la autoridad española, se han convertido en el leitmotiv del separatismo catalán. El anarquismo se impone

Críticas a refranes (I)

El objetivo de este artículo de opinión es efectuar una crítica a determinados refranes

Hedonismo de Epicuro

El epicureísmo es una escuela filosófica helenística
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris