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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Política   -   Sección:   Opinión

PSOE y Ciudadanos no pactarán con el PP en ningún caso

“El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de ciudadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos” Platón
Miguel Massanet
sábado, 7 de mayo de 2016, 11:47 h (CET)
Es obvio que estamos en unos momentos en los que sería muy necesario que, nuestros políticos, tuvieran el máximo grado de preparación, la sabiduría de un Salomón, la prudencia del que piensa todo lo que dice o la clarividencia de Isaías; virtudes, todas ellas, que serían precisas para sacar a nuestra nación del gran embrollo en el que ella misma, a través de los votos de sus ciudadanos, se ha metido. Sin embargo, para mayor perjuicio de los españoles, desgracia de nuestra patria y demérito de nuestra clase política, tenemos la gran desgracia de haber caído en manos de la peor tropa de inútiles, intransigentes, ceporros y peligrosos personajes que, bajo la falsa piel de servidores de la patria, se han dedicado a hacer un uso espurio del poder que se les ha concedido por el pueblo; anteponiendo su egoísmo personal, sus propios intereses, sus filias partidistas o sus fanatismos ideológicos a lo que era su deber, como servidores públicos, para con todos aquellos que los votaron.

Acabamos de comprobar la incapacidad de los dirigentes de todos los partidos, que salieron elegidos de las urnas del 20 de Diciembre del pasado 2015, para ponerse de acuerdo en formar un gobierno, el mejor gobierno posible para España, el que hubiera aunado las necesidades de reformas sociales del pueblo español con la obligación de conservar todo lo que de bueno se ha hecho en la pasada legislatura, que ha permitido que, a pesar de la crisis que nos ha seguido afectando, se haya logrado evitar el rescate, se haya recobrado la confianza de los inversores foráneos, se haya relanzado la industria y el comercio y se vaya reduciendo la lacra del desempleo, invirtiéndose la tendencia que, desde el año 2008, se venía cebando en nuestros trabajadores, cada vez más afectados por la falta de empleo y el cierre de empresas. No ha sido posible y nos hemos visto obligados, a causa de las líneas rojas y la falta de cintura política de los lideres políticos, que han antepuesto a lo que hubiera sido provechoso para el pueblo español, su orgullo, su testarudez y su cretinismo, hasta llegar al extremo de que el Rey haya tenido que convocar nuevas elecciones legislativas para intentar remediar este descosido electoral que nos ha conducido a este cul-de-sac en el que nos encontramos.

Cuando empezábamos a tener la esperanza de que la experiencia de estos casi cuatro meses perdidos en negociaciones inútiles, pactos imposibles, descalificaciones incalificables, insultos procaces y exclusiones absurdas y contraproducentes; iba a servir para que la sensatez se restaurara, los extremismos desaparecieran, la campaña electoral ( lo más abreviada posible) dejara claras las ofertas de cada formación en los temas importantes para los españoles y los resultados que salieran de la nueva consulta fueran más razonables y menos pasionales, de modo que, este amplio panorama de atomización del voto, resultante de los comicios del 20D, quedara reducido a unas pocas formaciones políticas que, a la vista de los apoyos conseguidos por cada una de ellas, se permitiera dar el gobierno, como es lo más sensato, al partido que mayor número de votos hubiera conseguido, pasando el resto a la oposición; recibimos un jarro de agua fría al escuchar las declaraciones, que estos días hemos conocido, de parte de dos de los más importantes partidos políticos en los que, precisamente, se centraban las esperanzas de todos los ciudadanos, que confiaban en un cambio de actitud de los protagonistas políticos en esta nueva etapa electoral.

En efecto, muy lejos de lo que dictaban las urgentes necesidades de nuestra nación, olvidándose de que no se puede excluir de antemano a un partido político democrático que, en noviembre del 2011, obtuvo mayoría absoluta, legítimamente, y que, si de algo ha adolecido el PP ha sido de no haber usado con mayor firmeza la enorme fuerza que el pueblo español puso en sus manos, para acabar con determinados vicios políticos y desafíos regionales, sin hacer caso y encoger la mano cada vez que la oposición ha puesto el grito en el cielo, por esta mojigatería clásica de la derecha que, cuando gobierna ( recordemos lo sucedido en Octubre de 1934, cuando la II República estaba gobernada por los republicanos de la derecha y las juventudes socialistas, encabezadas por S.Carrillo, provocaron la revolución de las empresas carboneras del principado de Asturias) siempre parece pedir perdón por cada decisión que decide a tomar.

Tanto el señor Sánchez, del PSOE, como el portavoz de Ciudadanos, el señor J.C. Girauta, han dado otra vez la campanada al afirmar que: ninguno de los dos partidos se ofrecerían a pactar con el PP si los resultados de los próximos comicios, como es evidente que no va a suceder, no dan la mayoría absoluta a una de las formaciones que se presenten para optar al gobierno de la nación española. Volvemos a las andadas, repetimos los mismos errores que nos han llevado hasta aquí y ponemos los fundamentos para que, una vez más, se deban repetir por tercera vez unos comicios o bien, los dos partidos de centro izquierda, decidan avenirse para hacer frente común con las izquierdas, esta vez, según parece que va a suceder, presentadas en una especie de Frente Popular, unidos en una sola candidatura Podemos e IU; con lo que pudieran situarse en segundo lugar después del PP, si no nos encontramos con nuevas sorpresas que cambien la situación de correlación de fuerzas. En cualquier caso, una situación extremadamente preocupante, ya que todo apuntaría a la formación de un gobierno en el que pudieran repartirse el poder Podemos-IU, PSOE y Ciudadanos.

¿Cuánto creen ustedes que este acuerdo contra natura podría sustentarse? Pues lo más probable sería un gobierno a la griega o peor, que formaría parte de los países problemáticos que podría impulsar a las naciones más fuertes de la UE a reconsiderar la posibilidad de una Europa a dos velocidades o, aún peor, una Europa reducida que prescindiera de los países que no se avengan a seguir respetando las normas comunitarias. Pensemos que, el próximo mes de Junio, aparte de las elecciones españolas, en el resto de Europa van a tener lugar acontecimientos importantes que, si Dios no lo remedia, pudieran producir importantes cambios. El día 23 el referendo sobre la continuidad del Reino Unido en UE; aproximadamente por las mismas fechas Grecia deberá tener estabilizada su deuda ( en ambos casos, el ingles y el griego, si no se solucionan satisfactoriamente, Europa corre serio peligro de sufrir posibles alteraciones); el 5 de junio elecciones municipales en Italia, donde Beppe Grillo parece que tiene posibilidades en Roma de imponer su candidata, lo que podría influir desfavorablemente en el refrendo sobre la reforma constitucional impulsada por Renzi. Muchos acontecimientos, aparentemente sin conexión, pero todos ellos de suma importancia para la marcha de la CE.

Se sabe que en campaña, y se puede decir que en España la campaña electoral no ha dejado de estar presente desde que el PP ganó las elecciones del 2011, se dicen muchas cosas que molestan, se producen descalificaciones injustas y se miente una y otra vez, sin que estas tretas electorales tengan otra traducción que intentar restarle votos al adversario político. Aquí, como en el Evangelio, podríamos decir aquello de “quien esté libre de culpa que tire la primera piedra”. De aquí a que, de cualquiera de estas boutades en las que todos los políticos, sin excepción, caen alguna vez; se deba deducir que no se puede negociar cuando es preciso intentar acuerdos o que, como pretenden los partidos de la izquierda, el PP sea tratado como un partido antidemocrático y apestado que “va en contra de los trabajadores “ o que todo lo que “hace está mal hecho” hay como, es evidente, una distancia abismal que no se puede entender más que como un intento, desleal y totalitario, de excluir de la vida política a un partido por el mero hecho de ser de centro derecha. Una grave irregularidad que demuestra la falta de sentido democrático de aquellas formaciones que, en democracia, acusan al resto de ser incapaces de gobernar por el simple hecho de no compartir las mismas ideas sobre la forma de hacerlo.

Mucho nos tememos que se esté tramando (y sentimos que Ciudadanos se haya prestado a esta sucia maniobra) el aplicarle al PP, una vez más, el famoso cinturón sanitario que ya, en el Pacto del Tinell, el PSOE y los separatistas con el apoyo de partidos menores, pusieron en práctica para excluir, prácticamente, al PP del Parlamento de la nación. Los efectos fueron: la degradación del país, su empobrecimiento, un millón de parados en un año y el vernos abocados a la petición del rescate por Bruselas; algo que fueron los del PP los que tuvieron que enmendar. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con gran preocupación y alarma, como vamos camino de la repetición de la misma situación por la que estamos pasando, si se llega a producir la situación de que los escaños de las izquierdas, incluida la extrema izquierda de Podemos y con el apoyo o abstención de los independentistas, sumaran mayoría, se produjera la entrada de un gobierno de estilo bolivariano en España. Las consecuencias para nuestro país y nuestras relaciones con Europa, ¡catastróficas!
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